Brasil emplea una técnica 100% autóctona para reforestar el Amazonas y triplicar los árboles plantados con semillas
La degradación del Cerrado y del Amazonas exige medidas drásticas para su recuperación como pulmón del planeta. Por esta razón, los expertos apuestan por la muvuca, una metodología de siembra directa que es atípica para los esquemas actuales del sector forestal tradicional.
A diferencia de las plantaciones de vivero convencionales, esta propuesta apuesta por la diversidad biológica y el conocimiento de los pueblos originarios para recuperar la vegetación nativa.
Esta estrategia busca establecer un sistema de economía circular que beneficia a las comunidades locales. El proceso integra a indígenas y agricultores. De esta forma, se demuestra que la restauración ecológica resulta mucho más exitosa cuando se imita el comportamiento natural del ecosistema, sin imponer prácticas artificiales de cultivo humano.
Muvuca: la mezcla de semillas que revoluciona Brasil
Para entender por qué esta técnica está ganando terreno en Brasil, hay que mirar hacia la tierra. La palabra muvuca deriva de las lenguas del tronco tupí-guaraní (específicamente del término mu’vuka) y suele asociarse con «confusión» o «tumulto», pero en el ámbito ambiental significa una mezcla de semillas de múltiples especies arbóreas combinadas con abono verde.
El objetivo de esta técnica es lanzar al suelo una combinación estratégica que incluye desde plantas pioneras hasta especies de crecimiento tardío, lo que logra que la reforestación sea hasta tres veces más barata que el uso de plantones.
Según datos proporcionados por la empresa Amaggi, que ya implementa este sistema en sus propiedades como la Fazenda Tanguro, la eficacia de esta técnica es mayor. Al lanzar entre 60 y 70 kilos de semillas por hectárea, se genera una competencia natural que fortalece a las plantas más aptas.
Este método, como explican desde Broto, permite que las raíces crezcan con mayor profundidad desde el inicio, lo que otorga a los árboles una resistencia superior ante las plagas o las épocas de sequía extrema.
La red de semillas del Xingu
La operatividad de este sistema depende enteramente de una cadena humana. La red de semillas del Xingu es una asociación que agrupa a unos 600 recolectores y suministra la materia prima necesaria para que proyectos como el de Amaggi prosperen.
Es reseñable que el 80% de este colectivo lo componen mujeres indígenas y de comunidades tradicionales, quienes encuentran en la venta de estas semillas una vía de independencia financiera y mejora de su calidad de vida.
Vera Alves, una recolectora de 52 años, ejemplifica este cambio; tras años como empleada doméstica, ahora vive íntegramente de la producción de la selva. Gracias a esta labor, ha logrado adquirir su vivienda propia y vehículos. Su hija, Milene, además, ha llevado este conocimiento a la academia, cursando estudios de biología en la Universidad del Estado de Mato Grosso para investigar cómo el cambio climático afecta a la viabilidad de las semillas recolectadas en las cuencas del Xingu y el Araguaia.
La urgencia de estas medidas responde a una realidad alarmante recogida por el medio Bússola, donde se destaca que la degradación ya no se limita exclusivamente a la selva. Durante el último año, el bioma Cerrado concentró el 61% de la deforestación total en el país, una cifra que supera con creces el 25% registrado en el Amazonas.
Por otro lado, la viabilidad económica de este proyecto cuenta con el respaldo de instituciones de peso. El BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social) financia parte de estas operaciones a través del programa Floresta Viva.
Un laboratorio natural para recuperar la fauna nativa
El proceso técnico no termina con el lanzamiento de la muvuca al campo, ya que las semillas pasan por un riguroso control en las Casas de Semillas, donde permanecen a temperaturas controladas de entre 18°C y 20°C.
Investigadores de la Universidad del Estado de Mato Grosso (Unemat) supervisan la calidad genética y sanitaria de cada lote. Hasta la fecha, se han recuperado más de 7.400 hectáreas gracias a este esfuerzo conjunto entre ciencia y tradición.
La vuelta de la vegetación nativa trae consigo el regreso de especies animales emblemáticas. La bióloga Artemizia Mota destaca que la reaparición de la anta o tapir, conocida como la jardinera de la selva, indica que el ecosistema vuelve a ser funcional. La presencia de jaguares, capibaras y osos hormigueros en zonas antes degradadas apunta también a que la técnica de la muvuca logra recrear el hábitat necesario para que la biodiversidad del Amazonas recupere su equilibrio perdido.
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