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España se consolida como el 4º país de mundo desarrollado con más inflación mientras el Gobierno no baja el IRPF

La OCDE sitúa a España como el cuarto país del mundo desarrollado con más inflación: sólo le superan Turquía, Islandia y Hungría

El Gobierno se niega a adecuar los tramos del IRPF a la inflación para que las familias afronten con más recursos el alza de precios

España se consolida como el 4º país de mundo desarrollado con más inflación mientras el Gobierno no baja el IRPF
Carlos Ribagorda

La OCDE sitúa a España como el cuarto país del mundo desarrollado con más inflación en agosto, sólo por detrás de Turquía, Hungría e Islandia –Colombia supera a España pero no hay dato de la armonizada–. En términos armonizados –para calcular de igual forma en todos los países–, la inflación en agosto en España se situó en el 4,6%, desde el 3,9% de julio, por encima de las grandes economías de Europa y de Estados Unidos y Reino Unido.

El indicador adelantado del Instituto Nacional de Estadística (INE) señala además que en septiembre el IPC armonizado ha ascendido hasta el 5%, cifra que aún está por confirmar por parte del instituto estadístico español.

La OCDE ha elevado en cinco décimas su previsión de inflación de España para el conjunto del año, hasta el 3,6%, lo que implicará más gasto en intereses de la deuda y en pensiones y prestaciones sociales.

La inflación se ha vuelto a convertir en un problema para España y para la zona euro, que acumula un alza de los precios por encima del 2% y obliga al BCE a subir los tipos de interés. Esto encadena subidas de los intereses que se pagan por la deuda, incrementos en las hipotecas que pagan mensualmente miles de ciudadanos, más gasto público por el alza de las pensiones y las prestaciones sociales.

Además, el incremento de los precios supone un golpe a los bolsillos de los más desfavorecidos –sufren más el impacto de la inflación al tener menos recursos–.

Por esta razón, la oposición política ha exigido durante los últimos años al Gobierno que deflacte el IRPF a las clases bajas y medias, hasta las declaraciones que no superen los 40.000 euros anuales.

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Deflactar el IRPF significa ajustarlo a la inflación, lo que supondría un ahorro en el pago de este impuesto y un alivio para miles de familias. Según Alberto Núñez Feijóo, líder de la oposición, el ahorro de las familias con su propuesta sería de 400 euros anuales.

Para las arcas públicas supondría un coste de 12.000 millones de euros anuales, según los asesores fiscales, una cifra asumible teniendo en cuenta que la recaudación por impuestos se ha disparado por las subidas de impuestos y la propia inflación hasta superar los 250.000 millones.

El Gobierno sí ha obtenido 10.000 millones de euros, por ejemplo, según ha anunciado este mismo martes, para dar créditos de hasta 50.000 euros sin interés para comprar la primera vivienda.

El Gobierno se ha negado a deflactar el IRPF porque argumenta que supondría aliviar también el IRPF a las grandes fortunas en esos primeros 40.000 euros de cotización y ha defendido que, rebajando este impuesto a las clases bajas, ya se ahorran 871 euros anuales.

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