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Los veterinarios expertos coinciden: si tu perro ladra sólo a algunas personas no es por miedo, en realidad es una reacción a los olores

perro ladra
Blanca Espada

Si tienes perro seguramente habrás experimentado ese momento en el que alguien llega a casa y empieza a ladrar, o puede que lo haga ve pasar a alguien determinado por su lado mientras lo paseamos por la calle. Y resulta bastante desconcertante cuando, justo antes, se ha cruzado con otras tres o cuatro personas sin prestarles la menor atención. ¿Qué ha visto en esa persona? En realidad, puede que la pregunta correcta sea qué ha olido.

El olfato condiciona buena parte de la forma en la que los perros conocen lo que tienen delante. Nosotros vemos a una persona que acaba de entrar por la puerta pero ellos pueden detectar, además, el perfume que lleva, los productos con los que ha estado en contacto o el rastro de otro animal que se ha quedado en su ropa. Alguno de esos olores puede ser suficiente para que el perro se ponga en alerta y ladre, aunque hasta ese momento estuviera completamente tranquilo.

Los veterinarios coinciden: si tu perro ladra a algunas personas no es por miedo

El olor de otro animal es uno de los casos más fáciles de pasar por alto. Una persona que tiene perro o gato puede llevar su rastro en la ropa después de haber estado con él. No hace falta que nosotros lo notemos para que otro perro se dé cuenta. También puede ocurrir con un perfume fuerte o con determinados productos químicos. Son olores que llaman su atención y, si no los conoce, pueden hacer que adopte una actitud más cautelosa y que su respuesta sea la de ladrar.

Esto no convierte al olfato en la explicación de cualquier ladrido. Mucho menos significa que un perro pueda saber, sólo por oler a alguien, cuáles son sus intenciones. Esa idea de que los perros «detectan a las malas personas» resulta tentadora cuando el nuestro parece cogerle manía instantáneamente a una visita, pero hay motivos bastante más sencillos que pueden explicarlo. Uno de ellos está en la memoria. Si el perro relaciona un olor con una experiencia que no fue buena, volver a encontrarlo puede hacer que se muestre receloso. Ni siquiera tiene que proceder exactamente del mismo sitio sino que basta con que exista una asociación que el animal ya haya aprendido.

Fíjate también en cómo se acerca la persona

La escena completa importa y por ejemplo, una visita entra en casa y va directamente hacia el perro para acariciarlo mientras que otra llega, se sienta y espera a que sea él quien se acerque. Aunque para nosotros las dos personas estén siendo amables, para el animal la situación no es igual. Los movimientos repentinos, acercarse con rapidez o mirar fijamente a los ojos pueden hacer que un perro se sienta incómodo. Una postura más relajada y no invadir su espacio suele facilitar el primer contacto, sobre todo si nunca ha visto antes a esa persona.

También entra en juego lo acostumbrado que esté a relacionarse con desconocidos. La socialización permite que conozca personas, lugares y situaciones diferentes. Un perro que apenas ha tenido esas experiencias puede reaccionar con más cautela cuando se encuentra ante algo nuevo. Y todavía queda otro factor: dónde sucede. Algunos perros pasan al lado de desconocidos en la calle sin inmutarse, pero empiezan a ladrar en cuanto alguien se acerca a la puerta de casa. En este caso puede aparecer el componente territorial. El animal está en un lugar que reconoce como propio y la llegada de un extraño provoca una respuesta que fuera de casa quizá no tendría.

Qué debes hacer si un perro empieza a ladrarte

Intentar caerle bien a toda costa puede producir justo el efecto contrario. Si un perro está ladrando y parece tenso, no conviene acercarse de golpe ni intentar tocarlo. Darle espacio y evitar movimientos bruscos es una opción mucho más prudente. El dueño, por su parte, puede fijarse en las circunstancias en las que aparecen los ladridos. A veces el patrón termina siendo bastante claro: ocurre con las visitas, cuando alguien intenta acariciarlo nada más llegar o ante personas que vienen de estar con otros animales. Saber qué sucede justo antes de la reacción puede ayudar a entender qué la está provocando.

La habituación progresiva a personas y situaciones distintas puede ser útil, siempre que se haga de manera positiva y sin forzar al animal. Y si el comportamiento se repite constantemente o aparecen respuestas agresivas, es aconsejable acudir a un veterinario o a un especialista en comportamiento canino para valorar el caso. Así que no, que tu perro ladre a una persona concreta no demuestra que haya visto algo oscuro en ella. Quizá ni siquiera tenga que ver con lo que ha visto. Mientras nosotros intentamos descubrir qué tiene de diferente ese desconocido, la respuesta puede estar simplemente en algo que lleva en la ropa y que sólo el perro ha sido capaz de oler.

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