Calor

Una noche de calor sofocante en Madrid, abrí dos ventanas específicas sólo por probar y el calor salió de la casa en tiempo récord

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Blanca Espada

No parece que el verano nos vaya a dar tregua este año, con altas temperaturas constantes y olas de calor sucesivas que llevamos sufriendo desde el mes de julio. En el caso concreto de Madrid, se han llegado a superar los 40 grados algunos días, y esta misma semana se superan en muchas zonas, los 37 grados. Y por la noche no es que la situación mejore. Abres la ventana y sólo notas que el aire que entra es caliente, de modo que muchos buscan soluciones y parece que una de las mejores es un truco que yo ya he aplicado y sí, funciona.

Abrir las ventanas por la noche y especialmente cuando ya estamos de madrugada, permite que la casa se refresque un poco, pero si quieres notar como el ambiente se enfría de verdad, lo mejor es que sepas qué ventanas abrir. La clave está en elegir dos ventanas que estén a distinta altura. Una puede ser la del salón o la de tu dormitorio y la otra la de una zona más alta de la casa, ya sea por ejemplo una ventana en una escalera, una buhardilla o incluso una que esté situada más arriba dentro de la propia estancia si permite ese tipo de apertura.

Abrí dos ventanas específicas solo por probar y el calor salió de la casa

¿Y ahora te preguntas? Cómo sale el calor al abrir esas dos ventanas específicas de la casa. La clave está en algo bastante sencillo, aunque no siempre se tiene en cuenta: el aire caliente sube. Durante todo el día, el calor se va acumulando en la parte alta de la vivienda, en techos, zonas superiores o incluso en escaleras, y ahí se queda si no le das salida.

Al abrir una ventana en una zona baja y otra en un punto más alto, lo que haces es crear una especie de «camino» para ese aire caliente. Sale por arriba mientras entra aire algo más fresco por abajo. No es una corriente fuerte ni molesta, pero sí constante. Y eso es lo que marca la diferencia con otros trucos como bajar persianas o ventilar toda la casa. En mi caso, en cuanto abrí la del dormitorio y la de la cocina que estaba a mayor altura, el cambio no fue inmediato como si acabara de ocurrir un milagro, pero sí bastante rápido. El ambiente dejó de ser tan cargado, el aire empezó a moverse de forma más natural y, poco a poco, la sensación de calor fue bajando sin necesidad de estar durmiendo con el ventilador al lado.

El efecto chimenea que muchos usan sin saberlo

Esto tiene una explicación y no es ningún truco raro. Se conoce como efecto chimenea. Básicamente, el aire caliente pesa menos que el frío y tiende a subir. Si encuentra una salida en la parte alta de la casa, se escapa. Y si al mismo tiempo entra aire por abajo, el movimiento se mantiene por sí solo.

En ciudades como Madrid, donde el calor se queda atrapado en los edificios durante horas, este detalle es clave. No se trata sólo de abrir ventanas, sino de hacerlo con sentido. De hecho, abrir dos ventanas en la misma altura muchas veces no sirve de mucho más que para mover un poco el aire. Aquí lo importante es aprovechar esa diferencia de altura, aunque sea pequeña. Una ventana en el salón y otra cerca de la escalera, por ejemplo, ya puede generar ese efecto. Cuanto mayor sea la diferencia, más se nota, pero no hace falta vivir en un dúplex para que funcione.

Cuándo abrirlas para que funcione de verdad

Otro punto importante es el momento. No vale con abrir las ventanas en cuanto anochece, porque en muchas zonas de Madrid el aire sigue estando caliente durante horas. Lo ideal es esperar a que la temperatura exterior baje de verdad.  ya que es cuando el aire cambia, se vuelve más fresco y deja de ser tan pesado. Suele ser ya de madrugada, aunque depende del día. Es justo ahí cuando merece la pena abrir esas dos ventanas durante un rato.

Además, con sólo 20 o 30 minutos suele ser suficiente para renovar bastante el aire de la casa. No hace falta dejarlas abiertas toda la noche si eso te incomoda. De hecho, muchas veces es mejor ventilar bien en ese momento y luego cerrar para conservar el frescor.

En definitiva, estando en plena ola de calor, cualquier alivio se agradece. Y aunque no sustituye a un aire acondicionado, este gesto sí ayuda a que la casa no se convierta en un horno por la noche. Al final, no se trata de hacer nada complicado. Sólo de entender por dónde entra y por dónde sale el aire y a partir de ahí, el propio calor hace el resto y notas como realmente el ambiente en el interior de casa se refresca.

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