Nutrición

Las nutricionistas coinciden y recomiendan enjuagarse la boca con aceite en lugar de usar enjuagues bucales comerciales

enjuagarse boca aceite
Blanca Espada

El cuidado bucal es una de las claves de nuestra salud y aunque podamos pensar que es algo tan básico como cepillarse los dientes, lo cierto es que en los últimos años han ido apareciendo nuevas rutinas, algunas de las cuáles sorprenden tanto que se acaban por convertir en tendencia. Una de las que más se repite es el llamado oil pulling, que consiste en un enjuague con aceite que algunos especialistas están empezando a recomendar como complemento.

No es una técnica nueva, aunque ahora se haya hecho más visible. Tres nutricionistas y divulgadores, Endika Montiel, Juan Bola y Alejandro Pérez, la defienden como parte de una higiene bucal más completa. Eso sí, con una idea clara: no sustituye al cepillo, sino que lo acompaña. Su propuesta es sencilla. Primero, un enjuague con aceite durante uno o dos minutos, normalmente por la mañana y en ayunas. Después, el cepillado habitual. Dos pasos que, según explican, ayudan a llegar a zonas donde el cepillo se queda corto y a mantener una sensación de limpieza más duradera.

Qué es el oil pulling y por qué se está utilizando más

El oil pulling viene de la medicina ayurvédica y lleva siglos utilizándose. Tradicionalmente se hacía con aceite de sésamo, aunque ahora lo más habitual es recurrir al de coco por su sabor y textura. La diferencia frente a un enjuague convencional está en la base. No es agua con activos, sino aceite. Eso hace que el arrastre de restos sea distinto, sobre todo en zonas complicadas como entre los dientes o cerca de las encías, donde el cepillado no siempre llega con facilidad.

También cambia la sensación después. El frescor dura más tiempo y, al no llevar alcohol, no reseca la boca. Es uno de los puntos que más destacan quienes lo utilizan frente a los colutorios habituales, que en algunos casos pueden resultar agresivos para las mucosas sensibles. Aun así, no todos los especialistas lo ven como una alternativa directa a los enjuagues comerciales. Más bien lo sitúan como un complemento dentro de una rutina más amplia.

No sustituye al cepillado, pero sí lo completa

Aquí es donde más insisten los expertos. El aceite por sí solo no es suficiente. El enjuague ayuda a arrastrar restos, pero la limpieza real sigue dependiendo del cepillado. Por eso la recomendación es combinar ambos pasos y no quedarse solo con uno. Primero el aceite, para preparar la boca y movilizar residuos. Después, el cepillado durante varios minutos para eliminar la placa y limpiar en profundidad. Sin ese segundo paso, la rutina se queda incompleta.

Este enfoque es el que han trasladado algunas marcas al mercado, como Synsera Labs, que plantea una rutina en dos pasos basada en aceite y pasta dental. En cualquier caso, la idea no es sustituir, sino sumar herramientas dentro del cuidado diario.

 

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El debate sobre la pasta de dientes sin flúor

Otro de los puntos que plantean estos nutricionistas tiene que ver con el dentífrico. En concreto, con el uso del flúor, un ingrediente presente en la mayoría de pastas convencionales. Según explican, se puede prescindir de él siempre que se utilice un ingrediente que cumpla la misma función. Es el caso de la hidroxiapatita, un compuesto presente de forma natural en el esmalte dental.

Este mineral, formado por calcio y fosfato, se adhiere a pequeñas fisuras y ayuda a reforzar el esmalte desde su propia estructura. Por eso se está incorporando en algunas pastas orientadas a personas con encías sensibles o que buscan alternativas más suaves. De hecho la misma empresa, Synsera Labs cuenta con una pasta natural que no lleva fluor y sí tiene el mineral antes mencionado, la hidroxiapatita. A partir de ahí, se añaden otros componentes habituales como el xilitol, que limita la proliferación de bacterias asociadas a la caries, o ingredientes de origen vegetal destinados a cuidar las encías.

Una rutina más completa, pero sin soluciones milagro

El auge del oil pulling encaja con una tendencia más amplia: buscar alternativas a los productos tradicionales y recuperar prácticas antiguas adaptadas a la vida actual. Eso no significa que sea una solución única ni que sustituya a lo que ya funciona. La base sigue siendo la misma: cepillado correcto, constancia y una buena higiene general.

El aceite puede sumar, pero no lo cambia todo. De hecho, muchos especialistas coinciden en que su utilidad depende más de cómo se combine con el resto de hábitos que de la técnica en sí. En cualquier caso, lo que está claro es que ha dejado de ser una práctica minoritaria. Cada vez se menciona más y empieza a formar parte de las recomendaciones de algunos profesionales, especialmente en perfiles que buscan rutinas más naturales.

A partir de ahí, su incorporación depende de cada persona. Hay quien lo adopta como hábito diario y quien prefiere seguir con métodos más tradicionales. Como ocurre con muchas tendencias en salud, no hay una única forma válida, pero sí distintas maneras de mejorar la rutina.

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