Ramón Menéndez Pidal, filólogo español candidato al premio Nobel: «Los hechos de la Historia no se repiten, pero el hombre que realiza la Historia es siempre el mismo»
En España hemos tenido grandes escritores que rozaron el Nobel de Literatura, pero no por quedarse a las puertas son autores que merezcan menos ser tenidos en cuenta. Por ejemplo, el gallego Ramón Menéndez Pidal dejó una reflexión interesantísima sobre España y la historia.
Y es que el filólogo e historiador español resumió esa forma de entender el pasado con una frase que colocó al comienzo de uno de sus ensayos más conocidos: «Los hechos de la Historia no se repiten, pero el hombre que realiza la Historia es siempre el mismo».
Como no podía ser de otra manera, la cita célebre pertenece al libro Los españoles en la historia (1947) y la usó como introducción a la monumental historia de nuestra patria. No se limitaba a afirmar que todo estaba condenado a repetirse, sino a reconocer que había puntos colectivos que permanecían reconocibles.
Menéndez Pidal, candidato al Nobel de Literatura, y las repeticiones en la historia
Menéndez Pidal con la frase «Los hechos de la Historia no se repiten, pero el hombre que realiza la Historia es siempre el mismo»recurría a una idea antigua para desarrollar su planteamiento.
En concreto, al interés por conocer cómo es cada pueblo que actúa en la Historia y cómo sus características terminan apareciendo en acontecimientos separados por siglos.
De hecho, la reflexión entronca con buena parte de su obra, ya que, demás de estudiar la lengua y la literatura, dedicó su carrera a rastrear continuidades históricas a través de documentos medievales, romances transmitidos oralmente y grandes personajes como el Cid.
La historia no está condenada a repetirse, según Ramón Menéndez Pidal
Aun así, su planteamiento era más matizado de lo que puede sugerir la cita aislada. Menéndez Pidal advertía posteriormente de que esas características no eran necesariamente inmutables ni determinaban siempre el comportamiento de una sociedad.
Por ejemplo, podían modificarse con la educación, las preocupaciones de cada época, las relaciones sociales y otras circunstancias ambientales. Es decir, no se limitaba a afirmar aquello de que la historia estaba condenada a repetirse.
Más bien defendía que la existencia de ciertas continuidades humanas que ayudan a comprender por qué situaciones históricas completamente diferentes pueden mostrar comportamientos reconocibles.
Quién fue Ramón Menéndez Piral, candidato al premio Nobel
Ramón Menéndez Pidal nació en A Coruña en 1869 y terminó convirtiéndose en una de las figuras fundamentales de la filología española contemporánea. Aunque estudió Derecho y Filosofía y Letras, buena parte de su formación como filólogo fue autodidacta y estuvo muy influida por los grandes romanistas europeos.
Su prestigio comenzó a crecer a finales del siglo XIX gracias a sus investigaciones sobre la literatura medieval. En 1895 obtuvo un premio de la Real Academia Española por un trabajo dedicado al Cantar de Mio Cid y, poco después, publicó La leyenda de los infantes de Lara.
Junto a su esposa, María Goyri, realizó también un enorme trabajo de recopilación del romancero tradicional. Por ejemplo, durante un viaje por la ruta del destierro del Cid comprobaron que numerosos romances seguían vivos en la tradición oral.
En 1901 fue elegido miembro de la Real Academia Española y tomó posesión de su sillón al año siguiente. Años más tarde llegaría a dirigir la institución durante dos grandes etapas, entre 1925 y 1936 y nuevamente entre 1947 y 1965.
¿De verdad Ramón Menéndez Piral fue candidato al premio Nobel de Literatura?
Aunque no recibiera el Nobel de Literatura, Menéndez Pidal acumuló doctorados honoris causa de universidades como Oxford, Toulouse y la Sorbona.
Los propios archivos de la Fundación Nobel conservan varias de esas nominaciones. Por ejemplo, en 1931 fue propuesto por grupos muy numerosos de académicos, como Santiago Ramón y Cajal, Nobel de Medicina de 1906.
Décadas después, en 1956, fue nuevamente propuesto por profesores, académicos y universidades españolas, entre ellos Francisco Ynduráin, Martín de Riquer y la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Sevilla. Aquel año, sin embargo, el Nobel de Literatura terminó en manos del poeta español Juan Ramón Jiménez.
Menéndez Pidal continuó apareciendo entre los nominados hasta una edad extraordinariamente avanzada. El archivo del Nobel registra todavía una candidatura en 1968, el mismo año en el que murió en Madrid con 99 años.