Cunde la fascinación entre los biólogos: la misteriosa criatura del Gran Lago Salado que no tiene parientes conocidos en ningún rincón de la Tierra
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Investigadores de la Universidad de Utah han descrito oficialmente un nuevo nematodo hallado en los microbialitos del Gran Lado Salado, unas formaciones minerales con aspecto de arrecife que recubren parte del fondo del lago. La especie, llamada «Diplolaimelloides woaabi», mide menos de 1,5 milímetros de longitud (0,06 pulgadas), pero podría aportar información muy valiosa sobre uno de los entornos acuáticos más «extraordinarios» de América del Norte, donde pocos animales pueden sobrevivir.
El Gran Lago Salado es un lago salino endorreico del oeste de Estados Unidos, ubicado en el norte del estado de Utah que cubre un área de unos 4.400 km2. Lo alimentan tres ríos (Oso, Jordan y Weber) y la elevada salinidad del lago, mucho más alta que la del mar, se explica por carecer de una salida. Michael Werner, profesor adjunto de biología y líder de la investigación, consultó con los ancianos de la tribu, quienes sugirieron la palabra Wo’aabi, un término indígena que significa «gusano», para bautizar a la criatura.
La criatura del Gran Lago Salado que intriga a los científicos
Los nematodos habitan en un amplio abanico de ecosistemas y, hasta la fecha, se han identificado más de 250.000 especies. Sin embargo, hasta 2022, no se había confirmado la presencia de ninguna criatura en el Gran Lago Salado. Julie Jung, entonces investigadora postdoctoral en el laboratorio de Werner, encontró nematodos durante sus excursiones de muestreo en kayak y bicicleta.
Los gusanos vivían en microbialitos, estructuras endurecidas construidas por comunidades microbianas que contribuyen a mantener la cadena alimentaria del lago. «Desde el principio pensamos que probablemente se trataba de una nueva especie de nematodo, pero hicieron falta tres años de trabajo adicional para confirmar taxonómicamente esa sospecha», explicó Jung, que ahora trabaja como profesora asistente en la Universidad Estatal de Weber.
El equipo confirmó la especie mediante la secuenciación del ADN 18S y estudios anatómicos detallados con microscopía electrónica de barrido y microscopía de contraste de interferencia diferencial (DIC). Estos métodos revelaron características diminutas pero relevantes, como manchas oculares, labios fusionados, una cavidad bucal en forma de embudo, cerdas sensoriales cortas y estructuras reproductivas masculinas especializadas.
Este hallazgo convierte a los nematodos en el tercer grupo conocido de animales metazoos que habitan las aguas hipersalinas del Gran Lago Salado. Los otros dos son los camarones de salmuera y las moscas de la salmuera, que sirven de alimento a un gran número de aves migratorias.
Los investigadores también han encontrado evidencia genética de que una segunda especie de nematodo podría vivir en el lago, aunque se necesitan más estudios. «Es difícil distinguir las características que las diferencian, pero genéticamente podemos ver que existen al menos dos poblaciones».
Uno de los hallazgos más desconcertantes es la proporción de sexos. En muestras recogidas en entornos silvestres, menos del 1% de los gusanos eran machos, mientras que en cultivos de laboratorio, los machos representaban aproximadamente la mitad de la población. «Ese es otro aspecto confuso de la historia. Cuando tomamos muestras en el lago y las llevamos al laboratorio, obtenemos menos del 1 % de machos. Pero cuando los cultivamos en el laboratorio, los machos representan aproximadamente el 50 % de la proporción de sexos», señaló Werner. «Estamos muy contentos de poder cultivarlos en el laboratorio, pero hay algo que es claramente diferente al entorno del lago».
Debido a que los nematodos suelen responder rápidamente al estrés ambiental, los científicos los utilizan como bioindicadores de la calidad del agua, la salinidad, la química de los sedimentos y los cambios en el ecosistema. En este contexto, dado Gran Lago Salado se enfrenta a la presión de la sequía, el desvío de agua, la disminución de su nivel y el aumento de la salinidad, esta criatura podría ser muy valiosa para la comunidad científica.
¿Cómo llegó allí?
Acerca de su origen, una de las hipótesis que manejan las científicas se remonta al período Cretácico, cuando un vasto mar dividía América del Norte y partes del actual Utah limitaban con aguas marinas. El coautor Byron Adams, profesor de biología de la Universidad Brigham Young y experto en nematodos, cree que estos gusanos podrían ser antiguos supervivientes de aquella época.
«Estábamos en esta playa. Esta zona formaba parte de esa vía marítima, y los arroyos y ríos que desembocaban en ella serían un hábitat ideal para este tipo de organismos», explicó Adams. «Con el levantamiento de la meseta de Colorado, se formó una gran cuenca, y estos animales quedaron atrapados aquí. Es algo que debemos investigar y estudiar más a fondo, pero esa es mi hipótesis principal. La hipótesis nula es que están aquí porque siempre han estado aquí».
Otra posibilidad es que los gusanos llegaran más recientemente a través de aves migratorias. «Quién sabe. Quizás las aves estén transportando pequeños invertebrados, incluidos nematodos, a través de enormes distancias», comentó Werner. «Es difícil de creer, pero parece que tiene que ser una de esas dos opciones».