Eugenia Martínez de Irujo cae rendida ante Bárbara Mirjan con uno de sus vestidos: «¡Cañona total!»
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Eugenia Martínez de Irujo y Bárbara Mirjan no solo son cuñadas, también comparten una particular forma de entender la moda. Esta vez ha sido Bárbara quien ha sorprendido al alejarse de su habitual registro para adentrarse en el universo creativo de Eugenia. En su primer verano como mujer de Cayetano Martínez de Irujo, la joven ha posado con una de las piezas más especiales de la colección que la duquesa de Montoro ha creado junto a Antik Batik. Y el resultado no ha pasado desapercibido para nadie, empezando por la propia Eugenia.
Con una melena ondulada y ese punto desenfadado que pide el verano, Bárbara ha protagonizado una imagen en la que el vestido adquiere todo el protagonismo. La fotografía ha sido compartida por Eugenia en sus redes sociales, donde no ha dudado en dedicarle un piropo tan breve como contundente: «¡Cañona total!». Una reacción que deja claro que la diseñadora no solo aprueba la elección de su cuñada, sino que está encantada de verla lucir una de las creaciones más personales de su colección.

La relación de Eugenia Martínez de Irujo con la moda viene de lejos, pero en esta ocasión ha encontrado una nueva vía de expresión a través de su colaboración con Antik Batik. Hace unos meses, COOL entrevistaba a la duquesa de Montoro con motivo del lanzamiento de esta colección, en la que ha conseguido unir dos de sus grandes pasiones: la pintura y la ropa. Ahora, es Bárbara quien demuestra que ese universo creativo también puede formar parte de su armario.
El vestido que ha elegido está bautizado como Felicitá y es una de las piezas que mejor resume la esencia de la propuesta. Eugenia también lo ha lucido en diferentes ocasiones, pero en Bárbara adquiere una lectura diferente. La joven apuesta por combinarlo con una imagen más relajada y natural, demostrando que una misma prenda puede cambiar por completo dependiendo de quién la lleve.
El diseño está confeccionado en una delicada malla de algodón y huye de las siluetas excesivamente ajustadas. El cuerpo semiajustado da paso a una falda ligera y con movimiento que convierte la pieza en una de esas prendas que parecen hechas para acompañar los días más largos del verano. Pero si existe un detalle que consigue convertirlo en una creación especial, son sus flores bordadas.
No se trata de un simple recurso decorativo. Las flores que aparecen sobre el vestido están inspiradas en las pinturas de Eugenia Martínez de Irujo. La duquesa ha trasladado así una parte de su universo artístico a la ropa, haciendo que la colaboración con Antik Batik tenga una identidad propia. La pintura deja de estar sobre un lienzo para convertirse en parte de una prenda que se mueve, se transforma y adquiere una nueva dimensión cada vez que alguien la lleva.
La transparencia sutil de la malla de algodón aporta ligereza al conjunto, mientras que el pequeño cuello de voile de algodón, festoneado y también bordado, añade ese acabado delicado que caracteriza a la pieza. En los puños y en el bajo, un volante termina de reforzar el aire romántico y setentero de la propuesta, una estética bohemia que encaja especialmente bien con la imagen que Bárbara ha proyectado durante este verano.

Porque cuando una personalidad creativa se une a una firma de moda, el verdadero reto está en conseguir que ambas identidades encuentren un punto de encuentro. En esta colaboración, Eugenia ha conseguido llevar su imaginario a una colección que mantiene la esencia de Antik Batik, pero incorpora elementos profundamente personales. No se trata únicamente de diseñar prendas bonitas, sino de conseguir que cada una tenga algo que contar.
La propia Eugenia explicaba a COOL cuáles eran, para ella, los grandes protagonistas de la colección: «Lo principal que destaca, para mí, en la colección son los bordados. Hay que valorarlos, porque es la parte artesanal de la marca, ya que están hechos a mano. Lo que marca la diferencia, por ejemplo, es que las flores en las prendas salen de mis pinturas», nos relataba.
Pero la duquesa de Montoro también quiso que su personalidad estuviera presente en los patrones y en los pequeños detalles: «Tiene un toque andaluz, que me encanta y me representa. Algunas mangas son aflamencadas, también hay volantes, enaguas que sobresalen en las faldas, pero hay una pieza especial que es un chaleco. El patrón está sacado de una chaqueta de traje corto, que era de mi madre y es de terciopelo negro. Lo quise trasladar al alma de Anti Batik, con sus bordados y el aire bohemio que tiene», confesaba.
Ahora, Bárbara Mirjan se convierte en una de las mejores embajadoras de ese universo. Su elección de Felicitá demuestra que las creaciones de Eugenia funcionan más allá de su propio armario.