La frase de Pedro Almodóvar (76 años) que desató la polémica: «Cuando hago una película lo último que pienso es en el espectador, bastante tengo ya, no hay una neurona libre para pensar en otra cosa»
Esta declaración explica una de las claves de su particular forma de entender el cine
Baltasar Gracián, escritor y filósofo: “A los 30 años serás león; a los 40, camello; a los 50, serpiente”
Los profesionales de la climatización lo tienen claro: "Un filtro solar adhesivo en las ventanas puede reducir hasta un 80% la ganancia de calor en el interior"
La psicología dice que si te enfadas a menudo cuando vas conduciendo en el coche no es porque seas mala persona, sino por el anonimato

Pedro Almodóvar vuelve a estar en el centro de la conversación cinematográfica, pero esta vez por unas declaraciones que tienen casi tres décadas. En 1997, durante la promoción de Carne trémula, el cineasta dejó una frase que resume su filosofía creativa. «Cuando hago una película, lo último que pienso es en el espectador, bastante tengo ya, no hay una neurona libre para pensar en otra cosa». La afirmación, recuperada con frecuencia por su contundencia, adquiere hoy un significado especial al observar la trayectoria de uno de los directores españoles más reconocidos internacionalmente.
El cine como libertad creativa
La trayectoria posterior del director refuerza esa interpretación. Películas como Todo sobre mi madre, Hable con ella, Volver o Dolor y gloria han combinado reconocimiento crítico, éxito internacional y una personalidad autoral muy marcada. La película Hable con ella, por ejemplo, consiguió el Oscar al mejor guion original en 2003, además del BAFTA a la mejor película de habla no inglesa.
En el caso de Volver, el director Pedro Almodóvar obtuvo en Cannes el premio al mejor guion, mientras que el conjunto de sus protagonistas femeninas recibió el premio a la interpretación femenina.
Crear primero, pensar después
Por eso, la frase de Almodóvar puede entenderse menos como un desprecio hacia el público que como una declaración de principios. Su idea es sencilla, ya que durante la creación, el cineasta necesita proteger su libertad y seguir su propio criterio, ya que cuando la película llega al público, comienza otra etapa.
Una frase que nació en 1997
La declaración no pertenece a una entrevista reciente ni fue pronunciada originalmente a raíz de una polémica actual. Almodóvar la pronunció en octubre de 1997, cuando Carne trémula llegaba a los cines españoles después de su paso por distintos festivales. En aquella conversación explicó que durante el proceso de creación estaba completamente concentrado en la película y que, una vez terminada y estrenada, su preocupación por la respuesta del público cambiaba radicalmente. «No pienso en otra cosa, hasta me quita el sueño», añadió entonces.
La aparente contradicción es precisamente lo interesante. Almodóvar no estaba diciendo que el espectador no le importara, sino que consideraba incompatible pensar constantemente en su reacción mientras estaba creando. Primero estaba la película, después llegaban las críticas, las salas y la respuesta del público. Una filosofía que encaja con una carrera construida alrededor de una identidad artística muy reconocible y de decisiones creativas alejadas de la búsqueda de una fórmula universal.