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El Ozempic se dispara en EEUU: ya lo toma el 11% de los adultos, casi cuatro veces más que hace dos años

J.P. Morgan estima que el mercado mundial de estos fármacos alcanzará los 200.000 millones de dólares en 2030

El Ozempic se dispara en EEUU: ya lo toma el 11% de los adultos, casi cuatro veces más que hace dos años
  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en [email protected]

El Ozempic ya no es una moda de Hollywood ni un fenómeno de las redes sociales; ha llegado a España y se extiende por todo el mundo, pero el foco sigue puesto sobre EEUU que va un paso más allá. 

Según una encuesta de Gallup realizada a más de 5.000 adultos estadounidenses, el 11% asegura que actualmente utiliza medicamentos GLP-1 para perder peso, frente al 3% en 2024; es decir, su uso casi se ha cuadruplicado en dos años.

Además, la encuesta determina que el 15% de los estadounidenses dice haber utilizado alguna vez estos medicamentos. Lejos de pensar que todo el mundo toma Ozempic, hay una variedad de medicamentos. En el estudio, Gallup incluye semaglutida como Ozempic y Wegovy de la farmacéutica Novo Nordisk, tirzepatida como Mounjaro y Zepbound de Eli Lilly y otros GLP-1.

En este sentido, Eli Lilly y Novo Nordisk se juegan miles de millones en una guerra de precios, nuevas pastillas y acceso a Medicare, mientras Wall Street empieza a separar a ganadores y perdedores.

Aunque Ozempic llegó al mercado mucho antes, fue a partir de 2024 cuando el fenómeno de los fármacos contra la obesidad empezó a adquirir una dimensión masiva en EEUU. Novo Nordisk aumentó ese año un 56% las ventas de sus productos contra la obesidad, principalmente Wegovy y Saxenda, mientras que los ingresos de Ozempic crecieron un 26%, según su informe anual.

El éxito de Ozempic 2 años después

La compañía danesa llegó a alcanzar una capitalización cercana a los 658.000 millones de dólares en 2024. Sin embargo, los últimos resultados de Novo le han hecho perder el liderazgo del mercado frente a Eli Lilly. 

El 4 de agosto de 2026, Novo presentó un beneficio operativo ajustado de 33.400 millones de coronas danesas, un 11% más interanual y elevó sus previsiones para 2026, pero sus acciones estadounidenses llegaron a caer un 6% y al día siguiente otro 4%.

El castigo no viene de sus resultados, sino de Wegovy oral que no ha arrancado tan fuerte como se esperaba y CagriSema, el medicamento que debería ser uno de los grandes sucesores de semaglutida, tuvo un resultado decepcionante frente al tratamiento de Lilly en un ensayo comparativo.

Mientras tanto, la competencia de Eli Lilly está ganando fuerza. La compañía facturó 23.000 millones de dólares en el trimestre, un 48% más que un año antes. Mounjaro generó 9.940 millones y Zepbound 4.930 millones, ambos medicamentos representaron casi el 65% de los ingresos de Lilly.

Los expertos tienen ganador

La ventaja de Lilly también se refleja en su cuota de mercado. Según Pablo Vega, experto en finanzas de Roams, la farmacéutica controla ya alrededor del 60% del mercado combinado de GLP-1 para obesidad y diabetes en Estados Unidos, frente a algo menos del 40% de Novo Nordisk.

Además, la compañía elevó su previsión de ingresos de 2026 hasta 85.000-87.000 millones de dólares. Esto explica por qué Wall Street está mirando cada vez más a Lilly como el gran ganador de la guerra.

Antonio Castelo, analista de iBroker, da ventaja a Lilly en esta nueva fase de la batalla y destaca la «formidable tracción comercial» de Mounjaro y Zepbound. A su juicio, la compañía cuenta además con una segunda oleada de productos, entre ellos Foundayo y retatrutide. En el caso de Foundayo, el pasado 10 de agosto Reino Unido aprobó el uso de la pastilla de Lilly para control de peso y diabetes tipo 2, convirtiéndose en el primer país europeo en suministrarla.

Más allá de la ventaja comercial, Vega señala un factor menos visible que el precio o el propio medicamento: la capacidad de producción. A su juicio, la diferencia entre ambas compañías también estará en quién sea capaz de convertir la superioridad clínica en pacientes reales «sin cuellos de botella de producción».

Más allá de los dos grandes

Aunque el 68% de los usuarios actuales utiliza medicamentos de marca, el 19% afirma utilizar versiones compuestas o personalizadas. Además, entre quienes han pasado de un medicamento de marca a uno compuesto, el 66% señala el coste o la cobertura del seguro como principal motivo del cambio.

En este sentido, si el consumidor quiere el medicamento pero no puede pagar el precio de marca, el crecimiento del mercado no se convierte necesariamente en crecimiento proporcional de los ingresos de Novo y Lilly. Esta competencia obliga a ambas farmacéuticas a reducir precios más rápido que a aumentar el número de usuarios y los márgenes podrían sufrir.

El escenario, según Castelo, puede resumirse en una ecuación que será clave para el sector: «precio por el número de pacientes por la duración del tratamiento». El analista considera probable que el mercado avance hacia un escenario de «más volumen pero menor rentabilidad por paciente», aunque eso no significa necesariamente que caiga el beneficio total de las farmacéuticas.

Si la expansión del número de pacientes y las economías de escala compensan la caída de los precios, los beneficios todavía podrían seguir creciendo con fuerza. Con todo esto, Novo necesita demostrar que no es simplemente la compañía de Ozempic. Lilly, en cambio, necesita demostrar que es mucho más que Mounjaro y Zepbound.

El efecto Ozempic a largo plazo

De cara al futuro, J.P. Morgan Global Research estima que el mercado mundial de incretinas, que incluye los GLP-1, podría alcanzar los 200.000 millones de dólares en 2030. En Estados Unidos se calcula que unos 25 millones de personas podrían estar tomando GLP-1 en 2030, frente a unos 10 millones en 2025 y 6 millones en 2024.

Y ahí está precisamente el riesgo para los inversores. «No hace falta que los GLP-1 fracasen para que las acciones corrijan con fuerza», advierte Castelo. Bastaría con que el mercado rebajara sus expectativas sobre el crecimiento futuro, asumiera una caída de precios más rápida de lo previsto o recibiera malas noticias de alguno de los candidatos.

Vega considera que el mercado todavía tiene recorrido si se cumplen tres condiciones: una mayor cobertura pública y privada, una rápida adopción de los tratamientos orales y la llegada de nuevas generaciones de medicamentos con mejores resultados. «El mayor catalizador sería demostrar que el mercado potencial es todavía mayor de lo esperado», señala.

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