Literatura

La reflexión de William Shakespeare, poeta inglés, sobre el amor: «El amor no mira con los ojos, sino con el alma»

Hermia y Lisandro. El sueño de una noche de verano. Obra de John Simmons (1870) Acuarela realzada con gouache sobre papel colocado sobre lienzo. Dominio público - Wikimedia Commons
Hermia y Lisandro. El sueño de una noche de verano. Obra de John Simmons (1870) Acuarela realzada con gouache sobre papel colocado sobre lienzo. Dominio público - Wikimedia Commons
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

En la primera escena de El sueño de una noche de verano, William Shakespeare puso en boca de la joven Helena una reflexión que ha perdurado cuatro siglos: «El amor no mira con los ojos, sino con el alma». La frase aparece en el Acto I, Escena 1, de la comedia, y la Biblioteca Folger Shakespeare de Washington la incluye entre los soliloquios más comentados de la obra.

La comedia fue escrita en torno a 1595 y es una de las obras románticas más representadas del teatro occidental. En ese primer acto, Helena pronuncia estas palabras, sola en escena, después de que su amiga Hermia le confiesa que piensa fugarse con su amado Lisandro. Lo que sigue es una reflexión íntima sobre por qué el amor elige como elige.

La reflexión de Helena: «El amor no mira con los ojos, sino con el alma»

Helena está enamorada de Demetrio, pero Demetrio la rechaza y persigue a Hermia, a quien considera más bella. Es desde esa experiencia de desamor donde nace la frase. Helena no entiende por qué Demetrio prefiere a Hermia, si ella también lo ama.

Su conclusión es que el amor no se «siente» desde la percepción visual, sino que es algo más profundo. Cupido se representa con los ojos vendados precisamente por eso, ya que el amor es ciego a la apariencia exterior. Por eso Helena concluye que el amor «mira» con el alma y no con los ojos.

Shakespeare escribió «mente», no «alma»

La frase célebre original en inglés dice «with the mind», es decir, con la mente, y no exactamente con el alma. Una de las traducciones más ampliamente extendidas al español que perduró optó por «alma» (soul), lo que le da a la frase un matiz más espiritual y poético.

Asimismo, el contexto original añade una segunda línea que completa la idea: «Y por eso el alado Cupido es pintado ciego».

En cualquier caso, el sentido central es el mismo, ya que el amor, para Shakespeare, es una construcción interior. No es la apariencia física lo que determina de quién nos enamoramos, sino la percepción y la proyección emocional que hacemos de otra persona. Cualquier amor humano resulta, en el fondo, subjetivo.

Sin embargo, lo que distingue la frase es lo que la obra hace con ella después. Poco más tarde, el duende Puck aplica un filtro mágico en los ojos de varios personajes, que quedan enamorados del primero que ven al despertar.

El amor, en ese tramo, funciona exactamente como Helena dijo que no lo hacía, es decir, a través de la vista. Shakespeare construye así una ironía que pone en entredicho la reflexión inicial y deja abierta una pregunta sin respuesta fácil sobre si el amor es una elección del alma o una reacción de los sentidos.

¿Por qué sigue vigente esta idea de Shakespeare sobre el amor?

La permanencia de la frase célebre de William Shakespeare tiene que ver con su ambigüedad. La frase de Helena no es un elogio, sino una observación sobre la lógica interna del sentimiento.

El amor que describe Helena escapa al control racional, ya que no elige en función de la belleza objetiva ni de las convenciones sociales, sino más bien de algo más oscuro y personal. Eso la hace funcionar tanto como consuelo para quien ama sin ser correspondido como advertencia de que el amor más sincero puede ser también el más irracional.

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