Pulisic lidera la exhibición de Estados Unidos en el debut
Estados Unidos debutó en el Mundial con una contundente victoria ante Paraguay (4-1)
Pulisic dio una exhibición y Balogun hizo un doblete en Los Ángeles
Así ha sido la jornada del Mundial

Estados Unidos debutó a lo grande en su Mundial con una victoria contundente ante Paraguay en un encuentro que dominó de principio a fin. Los hombres de Mauricio Pochettino firmaron una primera parte extraordinaria, marchándose al descanso con un incontestable 3-0 gracias al gol en propia puerta de Bobadilla y al doblete de Balogun. Tras el paso por vestuarios, los estadounidenses levantaron ligeramente el pie del acelerador, aunque siguieron controlando un partido que sólo se agitó en el tramo final con el tanto paraguayo. En el descuento, Reyna puso la guinda con el 4-1 definitivo.
Estados Unidos se marchó al descanso con trabajo hecho en el debut de su Mundial después de firmar una primera parte sencillamente espectacular ante Paraguay. Los hombres de Mauricio Pochettino ofrecieron un auténtico recital en Los Ángeles, monopolizando la posesión, sometiendo a su rival y convirtiendo el encuentro en un monólogo constante que dejó sin respuesta a los sudamericanos. El 3-0 con el que se llegó al intermedio reflejaba perfectamente lo que se estaba viendo sobre el césped.
El combinado estadounidense tardó apenas unos minutos en hacerse con el control absoluto del partido. Paraguay salió con intención de presionar arriba y tratar de sorprender en los primeros compases, pero aquella propuesta apenas duró unos instantes. En cuanto Estados Unidos encontró espacios para correr, el encuentro cambió por completo. Pulisic comenzó a aparecer entre líneas, McKennie empezó a gobernar la medular y Paraguay quedó encerrada cerca de su propia área, incapaz de enlazar posesiones y prácticamente sin capacidad para cruzar la divisoria.
El premio para los locales llegó muy pronto. Una acción liderada por McKennie terminó con Pulisic irrumpiendo por la izquierda y provocando el error de Bobadilla, que acabó introduciendo el balón en su propia portería. El primer gol en propia puerta del Mundial abrió definitivamente la puerta a una avalancha estadounidense que ya no encontró oposición. Los de Pochettino olieron sangre y fueron directamente a por el segundo.
Con un Pulisic absolutamente desatado, Estados Unidos convirtió cada ataque en una pesadilla para la defensa paraguaya. El capitán norteamericano superó una y otra vez a Cáceres, generó superioridades constantes y se convirtió en el gran protagonista de una primera mitad memorable. Balogun incluso llegó a marcar un tanto que fue anulado por fuera de juego, pero aquello fue sólo un aviso de lo que estaba por llegar.
Pasada la media hora apareció de nuevo el talento del futbolista del Milan. Pulisic volvió a romper por la izquierda y puso un balón atrás perfecto para que Balogun, llegando desde segunda línea, firmase el 2-0. Paraguay estaba completamente noqueada, sin argumentos para reaccionar y rezando para llegar al descanso sin recibir más castigo. Sin embargo, Estados Unidos seguía acelerando.
Richards rozó el tercero en un saque de esquina, Dest se convirtió en una amenaza permanente por la derecha y cada recuperación local acababa cerca del área paraguaya. Ya en el tiempo añadido llegó el golpe definitivo. Tillman encontró a Balogun al espacio, el delantero superó a Alderete, dejó atrás a Gómez y sacó un disparo espectacular a la escuadra para firmar el 3-0. Un golazo que certificó una primera parte perfecta para Estados Unidos y confirmó el enorme nivel mostrado por los anfitriones en su estreno mundialista.
Mejora Paraguay, pero no es suficiente
La reanudación comenzó con movimientos en ambos banquillos. Pochettino sorprendió retirando a Pulisic, el gran protagonista de la primera mitad, mientras que Paraguay trató de agitar el encuentro introduciendo a Mauricio. Los sudamericanos salieron con algo más de energía y orgullo que durante los primeros 45 minutos, intentando adelantar líneas y discutirle por primera vez la posesión a Estados Unidos.
Sin embargo, el guion apenas cambió. Los estadounidenses siguieron jugando con tranquilidad, controlando los tiempos del partido y sin sufrir prácticamente en defensa. Paraguay tuvo muchas dificultades para generar peligro y su primera aproximación seria no llegó hasta bien entrada la segunda mitad, cuando Diego Gómez probó fortuna desde la frontal con un disparo que se marchó muy lejos de la portería defendida por Freese.
El encuentro también dejó una de las imágenes curiosas del torneo. El VAR intervino para corregir una decisión arbitral después de que Ream viera una tarjeta amarilla por una supuesta falta sobre Almirón. Tras revisar la acción, el colegiado rectificó, retiró la amonestación al defensor estadounidense y castigó al paraguayo por simular la caída dentro de una de las nuevas aplicaciones reglamentarias vistas en este Mundial.
Con el paso de los minutos, Estados Unidos volvió a acercarse al área rival. Balogun reclamó un posible penalti tras caer ante Alderete y Dest continuó generando mucho peligro por la banda derecha. Aun así, los locales ya no mostraban la agresividad ofensiva de la primera mitad y parecían más preocupados por administrar esfuerzos que por ampliar la goleada.
Cuando el partido parecía completamente controlado llegó un inesperado sobresalto. Un balón largo de Gill encontró la duda de la defensa estadounidense y Enciso aprovechó el error para asistir a Mauricio, que definió con un disparo raso al palo largo para recortar distancias y poner el 3-1. El gol despertó ligeramente a Paraguay y también generó algunos nervios en las filas locales, que por primera vez sintieron que el partido podía complicarse.
La reacción estadounidense fue inmediata. Tillman desperdició una clarísima oportunidad para sentenciar tras una contra perfectamente conducida y, poco después, Weah obligó a Gill a realizar una gran intervención para evitar el cuarto. Paraguay intentó aprovechar el impulso anímico del gol realizando varios cambios ofensivos, pero ya no encontró más fisuras en la defensa norteamericana.
Aún quedaba tiempo para una última obra de arte de Estados Unidos. Ya en el descuento, Gio Reyna puso el broche definitivo a la noche con un auténtico golazo. El atacante recibió cerca de la frontal y sacó un espectacular disparo de tres dedos que se coló junto a la escuadra, imposible para Gill. Un remate de enorme calidad que devolvió la diferencia de tres goles al marcador y cerró definitivamente el encuentro con el 4-1 para los anfitriones.