Reflexión

Byung-Chul Han: «Nos dejamos afectar demasiado por informaciones que se suceden rápidamente»

Hombre hablando por teléfono móvil mientras usa el portátil. Foto: Freepik
Hombre hablando por teléfono móvil mientras usa el portátil. Foto: Freepik
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

El filósofo surcoreano, Byung-Chul Han, habló sobre los peligros que acechan a la libertad individual en su obra Infocracia. Este pensador, referente ineludible para entender el malestar que infecta a la sociedad actual, explica cómo la digitalización altera nuestra percepción de la realidad y la convivencia.

Su análisis apunta a que vivimos en un dominio mucho más sutil basado en el consumo de datos. La rapidez con la que consumimos contenidos está fragmentando nuestra capacidad crítica. En esta nueva sociedad de la información, las personas ya no se sienten oprimidas, sino que se creen libres mientras se produce y se expone de forma voluntaria en la red.

Esta paradoja, para Byung-Chul Han, es la base de su crítica a un sistema que explota la comunicación como herramienta de vigilancia psicopolítica.

¿Por qué nos afectan tanto las informaciones rápidas, según Byung-Chul Han?

La respuesta a este dilema se eencuentra en la propia naturaleza del estímulo digital, que Byung-Chul Han vincula con la pérdida de la racionalidad discursiva.

Al absorber información de manera vertiginosa, el sistema cognitivo humano entra en un estado de inquietud permanente que impide el conocimiento profundo. El autor sostiene que «nos dejamos afectar demasiado por informaciones que se suceden rápidamente», frase con la que resume cómo los afectos y las emociones priman sobre los argumentos lógicos en la actualidad.

En este escenario, el tiempo se atomiza y se reduce a una secuencia de presencias puntuales sin continuidad narrativa. La aceleración nos obliga a sustituir la acción racional por una inteligencia operativa que solo busca soluciones a corto plazo.

Según el ensayo escrito por Byung-Chul Han, Infocracia, esta dinámica favorece la propagación de las fake news, ya que estas tienen un potencial de excitación mucho mayor que los hechos contrastados.

Byung-Chul Han analiza el impacto de la infocracia en la democracia actual

La política, lejos de ser inmune, sufre una transformación radical donde el discurso se sustituye por la guerra de información.

Han utiliza el término infocracia para definir este régimen donde los algoritmos y el procesamiento de datos determinan los procesos sociales y políticos. En lugar de ciudadanos que debaten, lo que encontramos hoy son enjambres digitales que siguen a influencers en lugar de líderes ideológicos.

Por ejemplo, el pensador surcoreano analiza que la vigilancia ahora requiere una creación de redes constante donde el usuario se expone por necesidad interior. De esta forma, el smartphone funciona como un dispositivo de registro psicométrico que alimenta perfiles de personalidad precisos.

Incluso, para Han, el uso del microtargeting y los dark ads permite manipular al votante a un nivel subconsciente, socavando el libre albedrío. Así, la comunicación digital se vuelve viral, pero carece de la coherencia lógica necesaria para el discurso democrático.

La desaparición del otro y la crisis de la verdad para Byung-Chul Han

El fin de la acción comunicativa es, quizás, la advertencia más severa que lanza el filósofo en su texto. Al vivir rodeados de informaciones que solo refuerzan nuestras propias creencias, el otro desaparece del horizonte. Esto genera infoburbujas donde el diálogo se vuelve imposible porque la opinión se confunde con la identidad personal.

La verdad, que según el autor posee una duración que estabiliza la vida, está siendo desplazada por la fugacidad del dato infomativo.

En este universo desfactificado, un fenómeno que Han describe como fruto del nuevo nihilismo del siglo XXI, la transparencia se convierte en un imperativo sistémico que, paradójicamente, nos atrapa en una prisión digital transparente.

De este modo, Byung-Chul Han concluye que la democracia se hunde en una «jungla impenetrable de noticias» donde la veracidad ha dejado de importar para el ejercicio del poder.

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