Los científicos están desconcertados: descubren que las aves ya están evolucionando para disipar calor al espacio
Los pájaros evolucionan de formas sorprendentes, pero creíamos que ya lo sabíamos todo sobre sus plumas. Las usan para volar, para protegerse o para camuflarse. Ahora la ciencia ha demostrado que las aves también las usan para disipar el calor.
Al parecer el color del plumaje no es lo único relevante, sino que cada especie tiene unas características que influyen en la forma en la que absorben, reflejan y emiten la radiación.
La investigación ya se ha publicado en Integrative Organismal Biology y para demostrarlo analizó cinco especies de aves, lo que abre una vía esencial para entender cómo pueden responder éstas al estrés térmico.
Cómo las aves están cambiando sus plumas para disipar calor al espacio
Sabíamos que el color del plumaje de las aves es importante para disipar el calor, pero no es lo único que influye. Hay factores que no vemos. Por ejemplo, la energía solar también se mueve en el infrarrojo cercano, y el cuerpo de un ave puede perder calor en el infrarrojo medio.
Lo llamativo es que parte de ese intercambio térmico puede escapar por una ventana atmosférica situada entre unas 8 y 14 micras. Es decir, ciertas superficies pueden liberar calor hacia el exterior usando el espacio como sumidero térmico.
Para demostrarlo los investigadores midieron la absorción en ultravioleta, visible e infrarrojo cercano, además de la emisión en infrarrojo medio.
Para ello analizaron la zona dorsal del plumaje en ejemplares de cinco especies: búho cornudo, colín de Virginia, arrendajo de Steller, chingolo cantor y cuervo común.
Con esa muestra pudieron comprobar que la absorción en el infrarrojo cercano varió entre especies y poblaciones, y esas diferencias encajaban con sus hábitats y estrategias de regulación térmica.
Cuál es la prueba de que las aves usan el plumaje para disipar radiación solar al espacio
Está demostrado que la pluma del pájaro no sólo interactúa con lo que somos capaces de ver, sino que también se relaciona con longitudes de onda que el ojo humano no registra.
Esto se traduce en que dos aves parecidas a simple vista pueden comportarse de forma distinta frente al calor. Una puede absorber más radiación, y la otra puede reflejarla mejor o emitir energía térmica con más eficacia.
Entre las especies hay más diferencia. Por ejemplo, los búhos mostraron menor absorción que cuervos y gorriones, mientras que los colines también absorbieron menos que los cuervos en algunas comparaciones.
Pero lo más curioso se encontró en los colines y en los chingolos cantores: la absorción en ultravioleta e infrarrojo cercano fue menor en zonas más cálidas. Eso encaja con la hipótesis de que en ambientes calientes, un plumaje más reflectante puede ayudar a reducir el estrés por calor.
Qué demuestra este estudio sobre la relación entre los pájaros y el calor
En general, la emisión térmica fue bastante estable entre especies y poblaciones, aunque los colines de Virginia destacaron con una emisión más alta que el resto de especies analizadas.
En todo caso, este estudio no significa que todas las aves estén cambiando el uso del plumaje de la misma forma, ya que las diferencias entre especies se mueven en un margen muy pequeño.
De todas formas, sí que es útil para entender cómo se adaptan las aves al calor, ya que con mirar el color del plumaje no es suficiente.