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Giro en Mercadona: el cambio radical que está a punto de llegar a Madrid y que deja sin palabras a los clientes

Mercadona Madrid
Blanca Espada

Entrar en un supermercado y no ver a nadie detrás del mostrador de la pescadería o la carnicería suena, para muchos, casi extraño. Sin embargo, eso ya está ocurriendo en pleno centro de Madrid donde Mercadona ha decidido dar un paso que rompe con décadas de costumbre, a través de un nuevo modelo de tienda que sorprenderá a muchos.

La cadena valenciana ha eliminado por completo la atención al corte en carne y pescado en uno de sus establecimientos piloto, apostando por un sistema donde el cliente elige directamente productos ya preparados y envasados. Una decisión que está generando sorpresa, dudas e incluso cierto rechazo entre quienes estaban acostumbrados a pedir «lo de siempre» a su carnicero o pescadero de confianza. Al mismo tiempo, este movimiento responde a una estrategia clara, la de reducir tiempos de espera y hacer la compra más rápida.

Giro en Mercadona: el cambio radical que está a punto de llegar a Madrid

El modelo de Tienda 9 llega a Mercadona y a Madrid y a partir de ahora, donde antes estaban la sección de pescadería y la de carnicería, ahora se va a poder encontrar el género ya cortado, pesado y envasado, sin posibilidad de pedir una pieza concreta o ajustar cantidades al momento. Con ello, el recorrido dentro de la tienda también cambia y ya no hace falta  coger número ni esperar turno, de modo que se podrá agilizar el paso de lo clientes.

Un nuevo planteamiento que no ha surgido de la nada si tenemos en cuent que Mercadona lo llevaba tiempo probando en Valencia y ahora ha decidido trasladarlo a Madrid para comprobar cómo responde un público mucho más amplio y diverso.

Qué pasa con los trabajadores de Mercadona

Uno de los aspectos que más dudas ha generado es el papel de los empleados. La desaparición del mostrador no significa que desaparezcan los trabajadores, pero sí cambia completamente su función. Quienes antes estaban fijos en carnicería o pescadería ahora se mueven por tienda. Reponen producto, organizan los lineales y ayudan a los clientes en los pasillos.  De este modo, desde la empresa insisten en que no se trata de recortes, sino de reorganización, con el objetivo es mantener el ritmo de reposición constante y asegurar que siempre haya producto disponible sin depender de la atención individual en mostrador.

Más rapidez, menos espera: el objetivo real del cambio

Detrás de esta decisión hay una idea muy clara, que es la de reducir tiempos. Mercadona busca que el cliente entre, coja lo que necesita y salga en el menor tiempo posible. En las horas punta, especialmente por la tarde, las colas en pescadería y carnicería eran uno de los principales puntos de congestión. Con este sistema, desaparecen por completo.

Los datos internos apuntan a una reducción muy notable en los tiempos de espera. En algunos casos, prácticamente se eliminan. Esto permite aumentar la rotación de clientes y mejorar el flujo dentro de la tienda. A cambio, el consumidor pierde la posibilidad de personalizar el producto en el momento. Ya no se puede pedir un corte más fino, una cantidad exacta o una recomendación directa como antes.

El auge de Listo para comer dentro de la tienda

Otro de los grandes cambios que acompañan a este modelo es el peso que gana la sección de comida preparada. En este supermercado de Madrid, el espacio dedicado a platos listos para consumir es mucho mayor que en tiendas tradicionales, de modo que la apuesta es clara teniendo en cuenta que cada vez hay más clientes que buscan soluciones rápidas, sobre todo en zonas con oficinas o con ritmo de vida acelerado. Por ello, Mercadona ha decidido reforzar esta parte del negocio para cubrir esa demanda.

Y para atender mejor a los clientes, los productos se colocan en zonas de autoservicio térmico, donde se  puede coger directamente lo que se quiere sin esperar. Se trata de competir directamente con restaurantes rápidos y menús del día, pero dentro del propio supermercado.

Las cajas automáticas ganan terreno

El cambio no se queda sólo en los frescos sino que la forma de pagar también evoluciona. En este modelo de la llamada Tienda 9 de Mercadona, las cajas automáticas tienen mucho más peso que en los supermercados habituales. El cliente escanea, embolsa y paga prácticamente sin intervención gracias a un sistema diseñado para ser rápido y sencillo, aunque sigue habiendo personal de apoyo para quien lo necesite. Por otro lado, el uso de tarjeta o móvil se impone claramente frente al efectivo, agilizando el proceso y reduciendo tiempos en caja, que era otro de los puntos críticos en horas de mayor afluencia.

Lo que está ocurriendo en este supermercado no es un cambio aislado. Es una prueba. Mercadona quiere medir cómo reaccionan los clientes de Madrid ante un modelo que rompe con la compra tradicional. Si los resultados son positivos, lo más probable es que este sistema se extienda poco a poco a otras tiendas, especialmente en zonas urbanas donde el ritmo de compra es más rápido.

El principal reto no está en la tecnología ni en la logística, sino en el cliente. Parte de su éxito siempre ha estado en la confianza y en el trato cercano. Cambiar eso puede tener consecuencias si no se gestiona bien, pero de momento, la sensación entre quienes ya han pasado por esta tienda es que ahora la compra es más rápida, aunque también más fría. Y ahí es donde Mercadona se juega el equilibrio entre eficiencia y cercanía.

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