Naturaleza

Crece la preocupación entre los biólogos españoles: el 9% del suelo del Mar Menor se está convirtiendo en un desierto y cada vez hay menos peces en él

Mar Menor, naturaleza, ciencia
Recreación aérea del Mar Menor mostrando el contraste entre aguas limpias y la denominada 'mancha blanca'.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Un reciente estudio científico, realizado conjuntamente por el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) y la Universidad de Murcia, confirma que la llamada «mancha blanca» ya afecta a 12,3 km² de la laguna, transformando el fondo marino en un desierto y provocando el colapso de las poblaciones de peces.

La investigación documenta por primera vez a nivel mundial el severo impacto ecológico de este fenómeno, conocido técnicamente como whiting, y confirma que las medidas aplicadas hasta ahora no han logrado frenar su avance.

Qué es la mancha blanca y por qué se forma

El ecosistema sufre un proceso de degradación extrema derivado de un desequilibrio químico en el agua. Un aumento del pH de la laguna favorece la precipitación continua de microcristales de calcita, que quedan suspendidos y le dan al agua un aspecto lechoso, multiplicando la turbidez hasta nueve veces por encima de lo normal.

Esa opacidad bloquea la luz solar: apenas un 3,9% logra llegar al fondo marino, frente al 18,3% habitual en las zonas sanas. La consecuencia directa es la muerte de la vegetación submarina. La falta de luz y el sepultamiento bajo la calcita ya han destruido cerca de 7 kilómetros cuadrados de praderas marinas en el núcleo de la mancha.

Así se extingue la vida en el Mar Menor

Las praderas del fondo del Mar Menor actúan como zonas esenciales de reproducción, cría y refugio de animales. Al desaparecer la vegetación, la fauna sufre una pérdida drástica de biodiversidad: en las zonas sanas conviven 21 especies de peces, en el límite de la mancha esa cifra cae a 10, y en el núcleo afectado, convertido en un desierto absoluto, solo sobreviven 3.

Un estudio de la Universidad de Murcia detectó que en las zonas destruidas por la mancha blanca, el 86% de las especies de peces se han extinguido localmente. Entre las más afectadas está el caballito de mar, el gran símbolo del Mar Menor, que al no tener praderas donde anclarse queda totalmente desprotegido.

Los peces pipa, que imitan las hojas de las algas para camuflarse, mueren por falta de hábitat al no poder esconderse. La aguja de río, ligada a fondos con vegetación espesa, ha visto colapsar sus poblaciones casi al 100% en el área afectada, y el tordo, que depende exclusivamente de la vegetación para alimentarse, ha desaparecido por completo del núcleo de la mancha.

A esto se suma el declive de especies comerciales tradicionales: la dorada pierde sus zonas de cría, el mújol sufre mortandades masivas cada vez que el agua se queda sin oxígeno, y la anguila, que utiliza la laguna para madurar antes de migrar al océano, ve reducido su hábitat disponible.

En el desierto que deja la mancha blanca solo logran sobrevivir tres especies generalistas. El rey absoluto de estas zonas degradadas es el gobio negro, un pez pequeño y extremadamente resistente que vive en el fango, no necesita vegetación para sobrevivir y coloniza el espacio que los demás peces han dejado vacío.

Qué consecuencias tiene para la Región de Murcia

La degradación del Mar Menor no es solo un problema ambiental aislado. Provoca una reacción en cadena con impactos económicos, sociales y sanitarios en toda la región. El turismo se resiente por el agua turbia y la pérdida de biodiversidad, lo que golpea a hoteles y comercios locales.

Las propiedades en primera línea de playa pierden valor de mercado por el mal estado del entorno, y la desaparición de especies comerciales como el langostino, la dorada o el mújol destruye el sustento de las cofradías de pescadores.

A nivel sanitario, el exceso de nutrientes provoca brotes masivos de algas que, al morir y descomponerse, agotan el oxígeno del agua y provocan muertes masivas de peces, como ya ocurrió en las crisis de 2019 y 2021. La descomposición de materia orgánica en las orillas genera además ácido sulfhídrico, responsable de malos olores intensos que pueden causar problemas respiratorios o irritaciones en los vecinos.

También hay una pérdida de identidad y biodiversidad, especies únicas como el caballito de mar o la nacra, un molusco gigante en peligro crítico, están al borde de desaparecer de la laguna, arrastrando consigo parte del paisaje y del estilo de vida tradicional de municipios como San Pedro del Pinatar, San Javier, Los Alcázares y Cartagena.

Qué medidas piden los expertos para salvar el Mar Menor

Para salvar el Mar Menor y frenar la destrucción de su fondo marino, la comunidad científica del IEO-CSIC y la Universidad de Murcia, junto a organizaciones ecologistas, exigen cortar de raíz la entrada de nutrientes y agua dulce procedentes de la agricultura intensiva, en lugar de aplicar parches cosméticos sobre la laguna. Los expertos insisten en que limpiar los peces muertos u oxigenar artificialmente el agua no sirve si no se ejecutan medidas de fondo.

La primera prioridad es cortar los vertidos en origen, reducir el regadío intensivo del Campo de Cartagena, volviendo a cultivos de secano tradicional o prohibiendo el uso de fertilizantes nitrogenados, y desmantelar de inmediato las hectáreas de cultivo ilegal que extraen agua sin autorización e inundan el subsuelo de abonos.

La segunda medida pasa por controlar el acuífero subterráneo, verdadera raíz de la mancha blanca. El subsuelo está saturado de agua con nitratos y carbonatos acumulados durante décadas de riego, que brota hacia la laguna y provoca la reacción química del fenómeno. Los expertos piden extraer esa agua subterránea antes de que llegue al mar, tratarla y desnitrificarla.

También se reclaman soluciones basadas en la naturaleza, como crear cinturones verdes alrededor de la laguna que actúen como esponjas biológicas frente a los fertilizantes de la lluvia, y recuperar humedales naturales, como los del entorno de la Rambla del Albujón, para que limpien el agua de forma orgánica.

Por último, piden frenar el urbanismo descontrolado con una moratoria que congele nuevas construcciones costeras o infraestructuras turísticas que saturen el alcantarillado e inyecten más nutrientes al agua, además de mantener una vigilancia constante sobre el avance de la mancha blanca para proteger las pocas reservas naturales sanas que le quedan a la laguna.

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