Los agricultores italianos tiemblan ante el avance imparable de una plaga de escarabajos japoneses en sus viñedos
Italia lleva más de una década conviviendo con una plaga de escarabajos japoneses que nadie invitó y que nadie ha conseguido expulsar. El insecto llegó de forma accidental, probablemente en algún cargamento de mercancías, y desde entonces se ha ido asentando región tras región sin encontrar apenas resistencia natural en un ecosistema que no estaba preparado para recibirlo.
Así, lo que empezó como un foco puntual cerca de un aeropuerto lombardo se ha convertido en un problema que ya preocupa a la Unión Europea entera. Y atentos, porque la plaga de escarabajos japoneses no distingue entre huertos domésticos, campos de fútbol o viñedos centenarios, y su apetito voraz está obligando a replantear cómo se protege la agricultura del norte de Italia.
¿Cuál es la plaga de escarabajos japoneses que ya conquistó el norte de Italia?
El responsable de todo este quebradero de cabeza es el Popillia japonica, un coleóptero de apenas un centímetro y color verde metalizado, originario de Japón y conocido en Estados Unidos como plaga agrícola desde hace más de un siglo.
En Italia se detectó por primera vez en 2014, en el Parque del Ticino, cerca del aeropuerto de Malpensa, y desde entonces se ha extendido de forma progresiva por Lombardía, Piamonte y el Valle de Aosta.
Su lista de víctimas es enorme: el insecto tiene apetito por más de 300 especies distintas de plantas y árboles, desde vides hasta césped de jardines.
Según Lorenzo Bazzana, de la organización agraria Coldiretti, «en algunas zonas, el escarabajo ha destruido la cosecha» por completo, un diagnóstico que resume bien la magnitud del problema en las regiones más afectadas.
De terraza en terraza: el miedo en los viñedos
El daño se nota especialmente en los viñedos en terrazas del valle del Po, el granero agrícola de Italia, donde se cultiva la uva nebbiolo con la que se elaboran algunos de los vinos más prestigiosos del país.
Un productor de la localidad de Donnas lo describía sin rodeos: «Estamos viendo cómo el Popillia avanza de manera constante de terraza en terraza», con el temor añadido de que «las uvas no maduran» correctamente tras el ataque del insecto.
El escarabajo se alimenta de la pulpa de las hojas, debilitando la planta y reduciendo su capacidad productiva, mientras que sus larvas atacan las raíces bajo tierra.
¿El resultado? En los casos más graves, son racimos que nunca llegan a un punto óptimo de maduración y cosechas que terminan siendo inservibles para la vendimia.
Más sobre el escarabajo japonés: biología, impacto y los desafíos de su control
Su ciclo vital suele durar aproximadamente un año en la mayor parte de Estados Unidos, aunque en regiones más frías o de mayores latitudes (como en su hábitat nativo) este periodo puede prolongarse hasta dos años debido a las condiciones de desarrollo que requieren las larvas.
Se cree que las primeras larvas de este insecto ingresaron a territorio estadounidense antes de 1912 ocultas en un embarque de bulbos de iris, registrándose oficialmente la presencia de la especie en 1916 en un vivero de Nueva Jersey.
Su avance continuó hacia el norte hasta ser detectado en Canadá en 1939, inicialmente a bordo del vehículo de un turista que viajaba en ferry desde Maine hacia Nueva Escocia.
Trampas, feromonas y hongos: así intenta Italia frenar la invasión
Ante la magnitud del problema, la Unión Europea clasificó al insecto como organismo de cuarentena prioritario, lo que obliga a las regiones afectadas a aplicar planes de contención específicos.
Solo en Piamonte, las autoridades han desplegado más de 1.200 trampas de tipo «atrapar y matar», con redes impregnadas de insecticida y cebos de feromonas que atraen a los ejemplares adultos.
A esas trampas se suman tratamientos con pesticidas convencionales, de eficacia todavía limitada, y la introducción experimental de parásitos microscópicos capaces de atacar a las larvas en el suelo.
La entomóloga Daniela Lupi resume el desafío con una advertencia clara: «Si no lo contrarrestamos, la población seguirá aumentando y habrá daños significativos».
El combate contra el escarabajo japonés en otras partes del mundo
Fuera de Italia, el combate de esta plaga ha presentado importantes retos técnicos. Dado que es un volador torpe que cae con facilidad al colisionar con obstáculos, los dispositivos de captura tradicionales emplean estructuras de paredes cruzadas con bolsas plásticas e incitan al insecto mediante feromonas o esencias florales.
No obstante, investigaciones de la Universidad de Kentucky y de la Universidad del Este de Illinois demostraron que estas trampas resultan a menudo contraproducentes; al atrapar solo a una fracción de los ejemplares atraídos, provocan que el resto se instale en las plantas circundantes, generando un daño mucho mayor en la ruta de vuelo.
Debido a este problema, en tiempos recientes se ha impulsado el uso de controles biológicos mediante la introducción de parasitoides naturales como la mosca Istocheta aldrichi y la avispa Tiphia vernalis.
La plaga de escarabajos japoneses ya mira hacia Francia y España
La plaga de escarabajos japoneses está firmemente establecida en Italia, Suiza y Alemania, y los expertos todavía mantienen la esperanza de evitar que ocurra lo mismo en Francia y España, donde por ahora se han detectado solo focos aislados.
Para ser francos, hay que señalar que actualmente la ventana para actuar es estrecha: cada temporada que pasa sin frenar del todo al insecto, este suma nuevas terrazas, nuevos huertos y nuevas hectáreas a un mapa que, de momento, solo conoce una dirección: hacia delante.