Nuevo hito de los científicos españoles: una red de boyas inteligentes monitorizará el ecosistema del Mar Menor, y será «uno de los más vigilados del mundo»
El seguimiento ambiental del Mar Menor, la laguna salada más emblemática de la península ibérica, estrenó recientemente una red de boyas inteligentes. Podríamos afirmar en este sentido que se trata de un paso de gigante en ingeniería tecnológica para conocer al milímetro cada alteración del agua en esa zona murciana.
Fue así como las instituciones han unido fuerzas para desplegar aparatos de alta precisión en el entorno acuático. Los nuevos dispositivos recogen muestras a distintas profundidades y envían la información de forma automática a los laboratorios especializados.
La UPCT revoluciona el Mar Menor con boyas inteligentes
La Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), en estrecha coordinación con el Gobierno regional, lidera este despliegue tecnológico sin precedentes. El consejero de Medio Ambiente, Juan María Vázquez, y el rector Mathieu Kessler visitaron una de las plataformas ubicadas cerca de Santiago de la Ribera.
El grupo de investigación PRISMA de la universidad murciana ha diseñado este complejo sistema de observación autónoma. Los equipos instalados en la superficie flotante ofrecen una resolución altísima para seguir el comportamiento interno del agua.
Las boyas inteligentes miden constantemente parámetros clave como el oxígeno disuelto, la salinidad y la temperatura. También evalúan los niveles de clorofila y ficoeritrina, detectores fundamentales para comprender la salud biológica del ecosistema en tiempo real.
El principal elemento innovador es la incorporación de un muestreador automático integrado directamente en la estructura. Este dispositivo registra de manera instantánea la ubicación exacta y la profundidad precisa de la columna de agua analizada.
Cada toma de muestras documenta la fecha y la hora al segundo. Toda la información recopilada facilita enormemente el trabajo de los especialistas durante el posterior proceso de análisis en los laboratorios de la universidad.
Esta infraestructura destaca por una enorme flexibilidad de configuración operativa. La plataforma base está totalmente preparada para integrar nuevas capacidades de medición y transmisión de datos a medida que la tecnología avance en los próximos años.
El desarrollo de los sensores perfiladores forma parte del proyecto MAREA, una iniciativa de gran impacto investigador. El plan cuenta con la financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades del Gobierno central.
El papel del buque ‘Ocean Mind’ y los jóvenes creadores
Durante la presentación oficial de los equipos se utilizó el nuevo buque de investigación marina bautizado como Ocean Mind. Esta embarcación especializada se sumó recientemente a las capacidades operativas de la universidad departamental.
Para lograr captar imágenes de la boya en movimiento bajo el agua, entró en acción un catamarán teledirigido. Este pequeño vehículo acuático es obra directa de los estudiantes de la asociación universitaria UPCT Makers.
A su vez, el flamante diseño de los universitarios demuestra un alto nivel de ingeniería enfocada a la resolución de contratiempos. «Este desarrollo tecnológico demuestra su utilidad al sustituir una labor que habría que realizar con buzos», comentaron desde la institución.
Por su parte, Mathieu Kessler detalló la pertinencia de mantener estos programas prácticos para el alumnado. «Así se cierra el círculo que planteamos con nuestros retos: una solución efectiva a un problema real», destacó el máximo responsable de la universidad.
El rector también valoró las enormes posibilidades operativas de la nueva embarcación. «Los retos reales requieren un enfoque multidisciplinar al que contribuirá nuestro barco para realizar múltiples investigaciones en oceanografía o robótica submarina», afirmó ante los medios.
Un escudo tecnológico frente a las crisis ambientales
Recordemos que el Mar Menor ha sufrido graves desequilibrios ecológicos a lo largo de las últimas dos décadas. La falta repentina de oxígeno provocó episodios severos de anoxia que exigían respuestas contundentes sustentadas en la evidencia empírica.
Con la puesta en marcha de esta red de vigilancia, los expertos cuentan con una ventaja temporal. Cada alerta temprana permite a los equipos gestores anticiparse a posibles escenarios de riesgo con varios días de margen.
Los sensores arrojan información continua para adoptar decisiones rápidas frente a cualquier anomalía repentina. El control exhaustivo minimiza la posibilidad de que los picos de contaminación o las floraciones algales pasen inadvertidos para la administración autonómica.
Juan María Vázquez aseguró que este trabajo prolongado ha convertido a la zona en «uno de los ecosistemas más monitorizados del mundo». La red de vigilancia actual supera en densidad y capacidad a muchos espacios naturales internacionales.
Además, el representante público insistió en la necesidad de mantener el rumbo fijado sin alteraciones. La inversión sostenida en ciencia aplicada es la herramienta principal para asegurar la recuperación definitiva y la protección a largo plazo del entorno natural.
La financiación y proyección científica a nivel internacional de esta iniciativa
El buque científico Ocean Mind es el resultado del plan complementario conocido como Thinking Azul. La iniciativa demuestra los grandes beneficios de combinar los presupuestos económicos de diferentes administraciones en proyectos de gran envergadura.
La Fundación Séneca, entidad impulsada por la Comunidad Autónoma de Murcia, aportó el 40% de los fondos. El programa europeo Next Generation cubrió el 60% restante para garantizar la construcción naval.
El equipamiento embarcado estará disponible dentro del nodo de Infraestructura Científica y Técnica Singular (ICTS). La Región de Murcia ha solicitado formalmente esta categoría a través del consorcio institucional del Campus Mare Nostrum.
En este sentido, la catalogación como instalación singular abre las puertas a una enorme proyección global. Investigadores de todo el planeta podrán solicitar el uso del barco y de las boyas perfiladoras para llevar a cabo sus propios estudios en aguas mediterráneas.
Así, el nodo de investigación asociado al campus universitario atrae ya la mirada de especialistas comunitarios.
Ahora queda esperar que la conjunción del barco oceanográfico y los sistemas automatizados eleven exponencialmente el volumen de datos recogidos cada 24 horas, conformando una base estadística sin rival en el continente.