Un agricultor de Sevilla abre su finca y regala 200 toneladas de cebollas porque le pagan 0,13€ por kilo y le cuesta más recogerlas que venderlas
La crisis que atraviesa el campo español sigue dejando imágenes difíciles de olvidar. La última llega desde Lebrija (Sevilla), donde el agricultor Juan Manuel Romero ha tomado la decisión de abrir las puertas de su finca para que cualquier persona pueda recoger gratuitamente parte de su producción.
En total, ha puesto a disposición de los vecinos unas 200 toneladas de cebollas, después de comprobar que venderlas supondría perder todavía más dinero.
El motivo es sencillo y, al mismo tiempo, preocupante. Los compradores apenas le ofrecen 13 céntimos por kilo, una cifra que ni siquiera permite cubrir los costes de la recolección.
En estas condiciones, contratar a los trabajadores necesarios para sacar adelante la cosecha resulta económicamente inviable, por lo que dejar las cebollas en el campo parecía la única alternativa.
Regalar la cosecha antes que verla pudrirse en el campo
La explotación, de unas 3,25 hectáreas y situada en el Sector B12 de Lebrija, ha requerido meses de trabajo, inversión y cuidados. Sin embargo, todo ese esfuerzo ha chocado con una realidad que muchos agricultores conocen bien: producir alimentos no siempre garantiza obtener beneficios.
Antes de anunciar esta iniciativa, Juan Manuel Romero llegó a plantearse arar la finca y enterrar las cebollas para utilizarlas como materia orgánica. Finalmente descartó esa opción porque prefería que los alimentos llegaran a las familias antes que acabar desperdiciados.
Desde que hizo público el llamamiento, decenas de personas se han acercado hasta la parcela para recoger cebollas directamente del terreno.
Eso sí, el agricultor ha establecido una única condición para quienes visiten la finca: respetar el entorno. Pide que no se abandonen bolsas, envases ni ningún otro tipo de residuo, con el objetivo de mantener el campo en las mismas condiciones en las que se encuentra.

¿Por qué no resulta rentable vender cebollas a 13 céntimos el kilo?
Detrás de esta historia hay un problema que afecta a buena parte del sector agrícola español. El precio que recibe el productor debe ser suficiente para cubrir gastos como la mano de obra, el transporte, la maquinaria, el combustible o los tratamientos necesarios durante el cultivo.
En el caso de la cebolla, la recolección requiere un importante despliegue de personal. Recoger una hectárea puede necesitar alrededor de 25 trabajadores durante varios días, por lo que una oferta de apenas 13 céntimos por kilo hace imposible cubrir los costes de producción.
En declaraciones exclusivas para OKDIARIO, Diego Bellido, responsable de Productos Transformados de COAG Andalucía, denuncia que esta situación vulnera el espíritu de la Ley de la Cadena Alimentaria.
«Se aprobó para impedir que se vendiera por debajo de los costes de producción y, sin embargo, se está haciendo. A 13 céntimos el kilo, al agricultor le cuesta dinero producir la cebolla», afirma.
Bellido explica que solo la recolección representa alrededor de cuatro céntimos por kilo, ya que sigue realizándose de forma manual. A ello se han sumado este año unos costes extraordinarios provocados por las condiciones meteorológicas.
«El tren de borrascas obligó a realizar muchos más tratamientos por la humedad. En numerosas parcelas no podían entrar los tractores y hubo que aplicar productos con drones, lo que ha disparado aún más los gastos», señala.
A ese incremento hay que añadir la subida del precio de los fertilizantes y del combustible, factores que han terminado por hacer inviables muchas explotaciones.
La diferencia entre el precio en origen y el supermercado
Diego Bellido insiste en que el problema no solo afecta a los agricultores. «Los eslabones más débiles de la cadena somos los productores y también los consumidores», sostiene.
Como ejemplo, recuerda que mientras la cebolla se paga en el campo a 13 céntimos el kilo, puede encontrarse en los supermercados por 1,30 o 1,40 euros, multiplicando por más de diez el precio que recibe quien la cultiva.
Según Bellido, la situación se repite con otros productos agrícolas. «Estamos viendo tomates pera a 1,70 o 1,80 euros en los grandes lineales mientras al agricultor se le pagan apenas 10 céntimos el kilo. El pimiento se vende en origen a 32 o 33 céntimos y en las tiendas alcanza los 2,45 euros. Con la coliflor ocurre igual: se paga al productor poco más de 30 céntimos y el consumidor la compra por entre 1,40 y 1,80 euros», lamenta.
Una crisis que amenaza el futuro del campo
Para Bellido, esta situación demuestra que el encarecimiento de la cesta de la compra no tiene su origen en el precio que perciben los agricultores. «Cuando se dice que la inflación sube por los alimentos, precisamente por el campo no es. Muchos agricultores están desapareciendo porque las cuentas ya no salen», asegura.
Solo están logrando resistir las explotaciones de mayor tamaño, capaces de asumir directamente gran parte de los trabajos con su propia maquinaria. Mientras tanto, las explotaciones familiares tienen cada vez más dificultades para mantenerse. Además, esta realidad perjudica también a los consumidores.
La decisión de Juan Manuel Romero de regalar 200 toneladas de cebollas trasciende así el gesto solidario. Se ha convertido en un símbolo de la crisis estructural que vive el campo español y en una llamada de atención sobre la necesidad de garantizar precios que permitan a los agricultores seguir produciendo alimentos sin trabajar a pérdidas.