Los agricultores gallegos dicen basta: exigen que se les permita usar drones para controlar la plaga del gusano soldado en el maíz
Los agricultores de Galicia reclaman una vía rápida para frenar al gusano soldado, una plaga que avanza sobre el maíz forrajero de la comunidad. La organización agraria Unións Agrarias trasladó al Ministerio de Agricultura la necesidad de autorizar el uso de drones para aplicar tratamientos contra este insecto defoliador.
El maíz forrajero ocupa unas 70.000 hectáreas en Galicia y constituye un cultivo estratégico para la base ganadera de la región. La creciente incidencia del gusano soldado ya provoca pérdidas productivas importantes en algunas zonas.
La petición se planteó en una reunión celebrada en el Ministerio durante el mes de junio de 2026.
La razón por la que Galicia quiere usar drones contra el gusano soldado en el maíz
El argumento central de los agricultores gallegos es que la tecnología y los productos para combatir la plaga ya existen, pero el marco regulatorio impide aplicarlos con agilidad.
«El bloqueo actual para estas aplicaciones con drones no es agronómico ni tecnológico, sino de encaje regulatorio», resumió Roberto García, secretario general de Unións Agrarias, según medios locales.
El dron resulta especialmente adecuado para el campo gallego. La elevada fragmentación de las parcelas, la humedad del suelo y la dificultad de acceso a muchas fincas hacen que la aplicación aérea sea más eficiente que los sistemas convencionales. En un terreno donde la maquinaria pesada no siempre puede entrar, el tratamiento desde el aire permite llegar a tiempo.
El gusano soldado es la oruga de la especie Spodoptera frugiperda, un insecto defoliador que devora las hojas del maíz y reduce el rendimiento de la cosecha. Su expansión por las plantaciones gallegas activó la alerta entre los productores, que reclaman una respuesta urgente antes de que el daño se generalice.
Falta de coordinación a causa de la burocracia estatal
El bloqueo que denuncia el sector tiene su origen en tres niveles regulatorios que funcionan por separado:
- El Ministerio de Agricultura (MAPA) define el producto fitosanitario y sus usos autorizados.
- La Junta de Galicia decide la aplicación sobre el territorio.
- La Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) regula el vuelo de los drones, considerados aeronaves.
Cada uno de estos organismos cumple su función de forma individual, pero no existe un marco integrado que permita ejecutar una campaña de control fitosanitario con drones de manera ágil durante una emergencia. Esa falta de coordinación, según los productores, retrasa la respuesta frente a una plaga natural que obviamente no sigue los tiempos de los trámites administrativos.
Para resolverlo, la organización solicitó al Gobierno central que active una autorización excepcional al amparo del artículo 53 del Reglamento europeo 1107/2009, que regula los productos fitosanitarios. Esa vía permitiría incluir de forma expresa la aplicación mediante dron y desbloquear los tratamientos sin esperar a un cambio normativo de fondo.
Las demandas concretas de los agricultores gallegos al Ministerio
La propuesta ya trasladada al Ministerio incluye una campaña piloto controlada en Galicia para deshacerse de la plaga del gusano soldado del maíz. El plan contempla plena trazabilidad, operadores certificados y condiciones ambientales estrictas, además de supervisión técnica en todas las fases del tratamiento.
Entre las demandas concretas figura determinar de inmediato qué productos químicos resultan eficaces contra la plaga y habilitarlos para su uso. Los agricultores también reclaman que la autorización se tramite por campaña y por zonas afectadas, en lugar de parcela por parcela, un procedimiento que consideran demasiado lento para la situación actual.
El sector pide además que se designe a un coordinador técnico que sirva de enlace entre las distintas administraciones y agilice la tramitación. Con estas medidas, los productores confían en disponer de una herramienta rápida frente a un insecto que amenaza uno de los cultivos clave para el sector agrícola gallego.