Olvida el geranio: la mejor planta que puedes poner en el balcón para purificar el aire y crear un refugio verde durante el verano
Vamos, hay que ser realistas: el verano expone las debilidades de cualquier balcón. El sol de mediodía castiga, el calor seca el sustrato en horas y muchas plantas acaban agostándose antes de agosto. El geranio resiste, cierto, pero lo hace a cambio de sol constante, riegos frecuentes y ningún beneficio añadido para quien vive junto a él. Existe una mejor planta para esta estación.
Se trata de una especie que no teme el calor, que prospera en semisombra (perfecta para balcones orientados al norte o protegidos del sol directo), que absorbe toxinas del aire y que, encima, es casi imposible de matar. Su precio es mínimo y, una vez establecida, se multiplica sola.
Esta es la mejor planta para transformar el balcón en un refugio verde este verano
La cinta (Chlorophytum comosum), también conocida como malamadre o lazo de amor, es una planta de origen sudafricano que lleva décadas conquistando hogares españoles sin hacer mucho ruido.
Sus hojas largas, verdes y blancas caen en cascada desde el tiesto, lo que la convierte en una opción especialmente vistosa para macetas colgantes o jardineras elevadas en el balcón.
Soporta temperaturas de hasta 30 grados sin problema y no necesita sol directo para sobrevivir. Al contrario, la luz solar intensa de mediodía puede quemar sus hojas.
Un balcón orientado al norte o parcialmente protegido por un toldo es exactamente el entorno en el que esta planta se siente más cómoda. El geranio, bajo esas mismas condiciones, languidece o muere.
La razón por la que esta especie resulta la mejor planta para el balcón de verano no es solo estética ni la comodidad del poco mantenimiento. A lo largo de los meses más calurosos, trabaja de forma continua sobre el aire y la temperatura del entorno.
¿Por qué la cinta es la mejor planta para purificar el aire y amortiguar el calor?
En 1989, la NASA incluyó el Chlorophytum comosum en su estudio sobre plantas capaces de filtrar contaminantes del aire interior. El objetivo era identificar especies que pudieran mejorar la calidad del aire en estaciones espaciales, pero los resultados se aplicaron rápidamente al entorno doméstico.
La cinta demostró ser eficaz eliminando formaldehído, xileno y monóxido de carbono del ambiente. Así, puede reducir la presencia de ciertos contaminantes en torno al 95% en condiciones controladas.
Y claro, en un balcón, el efecto no es tan extremo como en una cámara cerrada de laboratorio, pero la planta sigue realizando ese trabajo. A través de la transpiración, libera vapor de agua que reduce la temperatura del aire próximo, creando un microclima ligeramente más fresco alrededor de la maceta.
Dicho esto, colocar varias cintas en un balcón es una de las formas más sencillas y baratas de amortiguar el calor que irradian las paredes y el suelo en los meses de verano.
Cómo cuidar la cinta en el balcón durante el verano
La cinta no necesita cuidados especiales para ser la mejor planta del balcón, pero sí una rutina mínima para mantenerse en forma durante los meses de calor.
En cuanto a la luz, prefiere la semisombra o la luz indirecta. Un rincón del balcón donde reciba claridad, pero no el sol directo de mediodía, es el lugar ideal. Las hojas amarillentas o con puntas secas son señal de exceso de sol o de falta de humedad ambiental.
El riego en verano debe hacerse cada cinco o siete días, dejando que la capa superior del sustrato se seque ligeramente antes de volver a regar.
Y si eres novato, cuidado con esto: regar en exceso es la mayor amenaza para la cinta. Las raíces se pudren con facilidad en sustratos encharcados. Una fertilización cada dos semanas entre junio y septiembre le dará el empuje necesario para crecer con fuerza.
La reproducción es otro de sus puntos fuertes. La cinta emite o desarrolla tallos largos de los que cuelgan pequeñas plantas (los llamados hijuelos), que pueden separarse y plantarse en macetas independientes.
Una sola planta puede generar varias nuevas en una temporada, sin coste adicional. En otoño, los hijuelos bien arraigados estarán listos para pasar el invierno en interior. Así, una planta se convierte en tres o cuatro en una sola estación.
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