Jardinería

¿Por qué es recomendable dejar las ortigas en el jardín? Los jardineros recomiendan no arrancarlas porque indican algo esencial

Ortigas en el jardín
Ortigas en el jardín
Laura Mesonero
  • Laura Mesonero
  • Laura Mesonero Ortiz (Madrid, 2002) Periodista especializada en SEO editorial y desarrollo de audiencias digitales, con experiencia en medios nacionales de referencia como La Razón (Grupo Planeta), The Objective media y ahora en OkDiario. Experta en estrategia de contenidos orientada a Google Discover y Google Search. Perfil híbrido entre redacción, análisis de datos y visión estratégica.

Con la llegada del buen tiempo, quienes tienen jardín aprovechan para pasar más tiempo al aire libre y sacarle el máximo partido a este espacio de la casa.  Es momento de limpiar, desbrozar, plantar nuevas especies y ponerlo todo a punto para disfrutar de su mejor versión durante los meses más cálidos, cuando terrazas, patios y zonas verdes se convierten en los grandes protagonistas del hogar.

Y es que preparar el jardín para la temporada no consiste únicamente en retirar las fundas que han protegido el mobiliario durante el invierno de la lluvia, el viento y las bajas temperaturas. Aunque colocar los muebles, añadir algunos cojines decorativos o reorganizar los espacios es importante, también conviene prestar atención al estado de la vegetación y del suelo para garantizar que las plantas crezcan sanas y fuertes.

En ese proceso de puesta a punto, muchos eliminan de forma automática aquellas plantas consideradas malas hierbas. Sin embargo, los expertos advierten de que una de las especies más rechazadas del jardín puede estar transmitiendo una información muy valiosa. Se trata de las ortigas, cuya presencia indica algo esencial sobre la salud del terreno.

Las ortigas revelan el verdadero estado del suelo

A simple vista, las ortigas suelen asociarse con descuido o falta de mantenimiento. Sus hojas urticantes hacen que muchos jardineros las arranquen en cuanto aparecen. Sin embargo, estas plantas son consideradas por los especialistas como auténticas bioindicadoras de la calidad del suelo.

La ortiga común (Urtica dioica) prospera especialmente en terrenos ricos en materia orgánica, nitrógeno y humus, además de contar con una intensa actividad microbiana. En otras palabras, cuando crece de forma abundante, está indicando que la tierra es fértil, profunda y está llena de vida.

Lejos de ser una mala noticia, encontrar ortigas en el jardín suele significar que el suelo dispone de nutrientes suficientes para favorecer el desarrollo de numerosas plantas y cultivos, reduciendo incluso la necesidad de recurrir a fertilizantes químicos.

Una guía natural para saber qué plantar

La presencia de ortigas puede convertirse en una herramienta útil para organizar el huerto o planificar futuras plantaciones. Los suelos ricos en nitrógeno son especialmente beneficiosos para aquellas especies que demandan una gran cantidad de nutrientes durante su crecimiento.

Entre los cultivos que mejor pueden aprovechar estas condiciones se encuentran:

  • Coles y otras crucíferas.
  • Lechugas, espinacas, rúcula y berros.
  • Calabazas y otras cucurbitáceas.
  • Hierbas aromáticas como albahaca, perejil, cilantro, menta o eneldo.

Por el contrario, algunas plantas como los tomates, zanahorias, rábanos, remolachas o patatas pueden verse perjudicadas por un exceso de nitrógeno. En estos casos, la planta desarrolla demasiado follaje y reduce la producción de frutos o raíces.

Cómo aprovechar las ortigas sin que invadan el jardín

Que las ortigas sean beneficiosas no significa que deban extenderse sin control. Muchos jardineros optan por reservar una zona específica en los bordes del terreno donde pueden crecer sin causar molestias.

Además, estas plantas ofrecen varios usos prácticos. Uno de los más conocidos es el purín de ortiga, un preparado natural obtenido mediante la fermentación de las hojas en agua que se utiliza como fertilizante ecológico y como ayuda para repeler determinadas plagas.

Las ortigas también pueden incorporarse al compost, donde actúan como acelerador natural gracias a su elevado contenido en nitrógeno. Asimismo, sus restos triturados sirven como acolchado para proteger el suelo y conservar la humedad.

Un refugio para insectos y mariposas

Otro de los motivos por los que los expertos recomiendan conservar algunos ejemplares es su importancia para la biodiversidad. Las ortigas constituyen un refugio para numerosos insectos beneficiosos y sirven de alimento a las orugas de varias especies de mariposas.

Así que, antes de arrancarlas por completo, conviene valorar la información que están proporcionando sobre el terreno y los beneficios que pueden aportar al ecosistema del jardín. Lo que muchos consideran una simple mala hierba puede ser, en realidad, la señal más clara de que el suelo goza de una excelente salud.

Lo último en Naturaleza

Últimas noticias