Biodiversidad

Brindis de alegría en la fauna española: la recuperación de aves acuáticas en las Tablas de Daimiel en 2026 bate todos los récords conocidos

Tablas de Daimiel
Patos en el Parque nacional de las Tablas de Daimiel. Foto: FrDr en Wikimedia Commons.
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Durante años, las imágenes que llegaban desde este humedal manchego de Ciudad Real eran más bien desoladoras: tablazos secos, aves ausentes y un ecosistema al borde del colapso por la sobreexplotación del acuífero que lo alimenta, hasta el punto de que en 2009 la turba del propio suelo llegó a arder por combustión espontánea debido a la sequía acumulada.

Por eso, lo que ha ocurrido durante la temporada de cría de 2026 sorprende incluso a los técnicos que llevan décadas siguiendo de cerca la evolución de las aves acuáticas en las Tablas de Daimiel. Un invierno especialmente lluvioso en la cuenca del Guadiana permitió inundar buena parte del parque, y esa agua se ha traducido en una temporada de reproducción que batió marcas.

La recuperación de aves acuáticas en las Tablas de Daimiel bate su mejor registro desde 1980

El protagonista indiscutible de esta temporada es el pato colorado, con entre 1.600 y 1.700 parejas reproductoras, la cifra más alta desde que empezó a llevarse un registro sistemático en 1980.

La focha común no se queda atrás, con entre 1.500 y 1.700 parejas en lo que el propio parque ha descrito como uno de sus mejores años de reproducción.

A esa pareja de cifras se suman el porrón europeo, con al menos 400 parejas, y el ánade friso, que con entre 220 y 240 parejas prácticamente duplicó su registro del año anterior.

Son números que, hace apenas unos años, habrían parecido imposibles en un espacio que llegó a secarse casi por completo en varias ocasiones durante las últimas décadas.

Las especies amenazadas también se benefician del buen año hidrológico

Más allá de las especies comunes, el dato quizá más significativo tiene que ver con las aves catalogadas como amenazadas. La malvasía cabeciblanca, un ave emblemática y muy vulnerable, ha sacado adelante 154 pollos repartidos en 48 nidadas, con 60 parejas reproductoras, el segundo mejor dato de toda la serie histórica del parque.

El porrón pardo ha sumado entre 28 y 32 parejas con unos 30 pollos, mientras que la cerceta pardilla, una de las especies más escasas de Europa, ha mantenido entre 12 y 15 parejas, aunque sin pollos observados este año.

Entre las garzas destaca la espátula, con entre 17 y 20 parejas y unos 30 pollos, su mejor registro histórico, y la garceta grande, con 75-80 parejas, también su mejor dato desde que existen censos. La garza imperial, por su parte, ha duplicado sus cifras del año anterior hasta las 100-110 parejas.

Incluso el bigotudo, un pequeño paseriforme ligado a los carrizales, ha vuelto a criar en el parque tras varios años sin hacerlo, con entre 10 y 12 parejas estimadas.

¿Por qué este año ha sido tan bueno para las aves del humedal?

La explicación de fondo es meteorológica. El invierno de 2025 a 2026 fue extraordinariamente húmedo en la cuenca del Guadiana, algo que permitió inundar cerca de mil hectáreas del parque nacional, una superficie que no se veía desde hacía años.

El sistema de embalses que alimenta el humedal llegó a acumular 2,68 de los 4 hectómetros cúbicos de capacidad máxima durante ese invierno, un volumen que resultó clave para mantener el agua durante toda la primavera y buena parte del verano.

Carlos Ruiz de la Hermosa, director del parque, ha subrayado que mantener inundados los tablazos centrales durante toda la temporada de cría resultó decisivo para que tantas especies pudieran completar su ciclo reproductivo con éxito, algo que en años de sequía resulta prácticamente imposible.

Para llegar a estas cifras, el equipo técnico divide la zona en siete sectores y realiza censos mensuales, en muchos casos accediendo en barco para minimizar las molestias sobre la fauna en pleno periodo de cría.

Una recuperación con un matiz importante que conviene no perder de vista

Conviene, sin embargo, no confundir esta buena temporada con una recuperación definitiva del ecosistema.

El agua que ha llenado las Tablas este año procede sobre todo de la lluvia y de aportes superficiales, mientras que el acuífero 23, la reserva subterránea de la que depende el humedal a largo plazo, sigue mostrando síntomas de agotamiento tras décadas de sobreexplotación agrícola.

Camino del Parque nacional de las Tablas de Daimiel
Camino del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. Foto: FrDr en Wikimedia Commons.

En abril de 2026, el nivel freático apenas había subido medio metro, situándose todavía a 19 metros de profundidad en el pozo de referencia.

Es decir: las aves acuáticas en las Tablas de Daimiel han vivido su mejor año en más de cuatro décadas gracias a un invierno generoso en lluvias, pero la salud real del humedal seguirá dependiendo de que esas lluvias se repitan, ya que el acuífero que lo sostiene en los años secos todavía no ha logrado recuperarse.

Lo último en Naturaleza

Últimas noticias