¿Se puede volver a congelar la carne descongelada? Los chefs expertos responden

Congelar la carne es una de las mejores formas de conservarla durante más tiempo sin que pierda sus propiedades. Sin embargo, una de las dudas más frecuentes en la cocina es si se puede volver a congelar una pieza que ya ha sido descongelada y, sobre todo, si hacerlo supone un riesgo para la salud.
Pues bien, la respuesta no es sencilla, ya que, aunque en determinadas circunstancias es posible recongelar la carne de forma segura, hacerlo sin seguir unas pautas básicas puede favorecer la proliferación de bacterias y aumentar el riesgo de intoxicaciones alimentarias.
¿Se puede volver a congelar la carne descongelada?
Aunque en algunos casos es posible recongelar un alimento sin que suponga un riesgo para la salud, los expertos recomiendan evitar esta práctica siempre que sea posible. La razón principal es que, si no se manipulan correctamente, los alimentos pueden perder calidad y aumentar el riesgo de contaminación. Estos son los principales motivos:
Sin embargo, existen determinadas circunstancias en las que es posible recongelar un alimento de forma segura:
- Cuando el alimento se ha descongelado dentro de la nevera, manteniéndose siempre a una temperatura igual o inferior a 4 °C, puede volver a congelarse sin problemas siempre que no haya permanecido más de dos horas fuera del frigorífico. Este método es el más seguro porque evita cambios bruscos de temperatura y limita el crecimiento de bacterias. Esto se aplica a carnes, pescados, frutas y verduras, aunque siempre conviene revisar su aspecto y olor antes de recongelarlos.
- Si un alimento descongelado se cocina completamente antes de volver al congelador, el riesgo disminuye considerablemente. La cocción elimina la mayoría de los microorganismos que podrían haberse desarrollado durante la descongelación. Esta opción es especialmente recomendable para carnes, pescados, sopas, estofados y otros platos calientes. Eso sí, el alimento debe cocinarse de forma uniforme y enfriarse rápidamente antes de congelarlo de nuevo.
- En el caso de guisos, cremas, arroces o estofados que ya estaban cocinados, también es posible recongelarlos si, tras descongelarse, no han permanecido demasiado tiempo a temperatura ambiente. Lo ideal es meterlos en la nevera cuanto antes después de cocinarlos y guardarlos en recipientes herméticos para mantener su calidad y reducir el riesgo de contaminación.
No todos los alimentos reaccionan igual a una nueva congelación, por lo que conviene tener en cuenta sus características:
- Carnes y pescados: son productos especialmente delicados. Si se descongelaron en el frigorífico, se cocinaron por completo y se enfriaron rápidamente, pueden recongelarse con seguridad. En cambio, si se dejaron descongelar sobre la encimera o en agua caliente, no es recomendable volver a congelarlos.
- Frutas y verduras: debido a su elevado contenido de agua, suelen perder su textura original. Si se descongelaron correctamente en la nevera se pueden volver a congelar, aunque es posible que estén más blandas. Las verduras cocidas soportan mejor este proceso.
- Platos elaborados: las comidas preparadas, como sopas, guisos o estofados, suelen admitir mejor una segunda congelación que los alimentos crudos, siempre que se hayan cocinado adecuadamente, enfriado con rapidez y almacenado en recipientes herméticos.
En definitiva, volver a congelar un alimento puede ser seguro en determinadas situaciones, siempre que se hayan seguido unas medidas de higiene y conservación adecuadas. Aún así, la mejor opción es descongelar únicamente la cantidad que se vaya a consumir.
¡No cometas estos errores!
Uno de los errores más habituales es sacar la carne del frigorífico y colocarla inmediatamente en la sartén o la parrilla. El cambio brusco de temperatura dificulta una cocción uniforme y puede hacer que la carne quede dura por fuera y poco hecha por dentro. Lo más recomendable es dejarla reposar a temperatura ambiente entre 20 y 30 minutos antes de cocinarla.
Por otro lado, lover constantemente la carne o utilizar un tenedor para darle la vuelta es un error muy frecuente. Al perforarla, los jugos naturales se escapan, haciendo que quede más secas. La mejor opción es utilizar unas pinzas de cocina y darle la vuelta sólo cuando el primer lado esté bien sellado.
Finalmente, aunque la sartén debe estar bien caliente al principio, mantener un fuego excesivamente alto durante toda la cocción puede hacer que la carne se queme por fuera y quede poco hecha por dentro. Después del sellado inicial, lo más aconsejable es cocinar a fuego medio para que el calor penetre de forma uniforme y la carne alcance el punto deseado.