La reflexión de Miguel de Unamuno, escritor y filósofo español: «Procuremos más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado»
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Miguel de Unamuno convirtió buena parte de su obra en una reflexión sobre el ser humano, el paso del tiempo, la identidad y la necesidad de encontrar un sentido a la existencia. Entre sus pensamientos más conocidos destaca una frase que invita a mirar hacia delante. «Procuremos más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado». La reflexión aparece en Vida de Don Quijote y Sancho y plantea una cuestión que sigue teniendo vigencia, ya que tenemos que ver cuánto debe influir aquello que hemos heredado en las decisiones con las que construimos nuestro futuro.
Una mirada hacia el futuro
Unamuno no plantea que haya que olvidar el pasado. De hecho, su pensamiento concede una enorme importancia a la memoria, la historia y la tradición. Lo que cuestiona es que una persona quede determinada por completo por aquello que recibió de las generaciones anteriores. Para el escritor, cada individuo también puede convertirse en origen de algo nuevo y transmitir hacia el futuro aquello que construya durante su propia existencia.
La frase aparece en Vida de Don Quijote y Sancho, obra publicada originalmente en 1905, cuando Unamuno reinterpretó la figura de Cervantes y convirtió a Don Quijote en mucho más que un personaje literario. En el pasaje, contrapone la idea de ser descendiente de los antepasados con la de convertirse en ascendiente de quienes todavía están por venir.
No renunciar al pasado
El pasado puede proporcionar experiencia, memoria y conocimiento, pero debe convertirse en un punto de partida y no necesariamente en una condena. Un estudio publicado por la Universidad de Salamanca sobre Unamuno explica precisamente cómo su pensamiento relaciona memoria, esperanza y futuro, ya que lo vivido permanece, pero puede proyectarse hacia aquello que todavía está por construir.
Una idea ligada a Don Quijote
La elección de Don Quijote para desarrollar esta reflexión tampoco es casual. Unamuno veía en el personaje cervantino una representación de la voluntad de vivir conforme a un ideal, incluso cuando las circunstancias parecían demostrar que ese ideal era imposible. En su interpretación, Don Quijote se convierte así en símbolo de una existencia capaz de proyectarse más allá de las limitaciones inmediatas.
La propia obra de Unamuno resume esta visión al señalar que cada persona debe verse no solo como descendiente de quienes la precedieron, sino también como origen de aquello que llegará después. Esa concepción convierte el futuro en una responsabilidad, ya que las decisiones presentes pueden influir en las generaciones que todavía no existen.