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Los expertos en adiestramiento canino coinciden al 100%: «Un perro entrenado no es necesariamente un perro equilibrado»

Perro, animal, mascota
Un perro. Foto: Freepik
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Conseguir que un perro responda a órdenes como sentarse, acudir a la llamada o caminar junto a su dueño no significa necesariamente que haya alcanzado un estado de equilibrio.

La educación canina abarca mucho más que la obediencia y también tiene relación con la forma en que el animal gestiona su entorno y expresa sus emociones.

Por ello, entender sus reacciones y necesidades es importante para distinguir entre un perro que simplemente obedece y otro que sabe desenvolverse con seguridad en su día a día.

Un perro entrenado no siempre es un perro equilibrado

El adiestramiento canino suele asociarse con enseñar determinadas conductas al animal. Sin embargo, obedecer órdenes concretas y presentar un comportamiento estable son cuestiones diferentes.

Un perro puede haber aprendido correctamente una serie de ejercicios y, al mismo tiempo, mostrar miedo, estrés, inseguridad o dificultades ante determinadas situaciones.

Por eso, la educación de un perro no debería reducirse únicamente a comprobar si responde a las instrucciones de su propietario. También es relevante observar cómo reacciona ante otros animales, personas, ruidos, espacios desconocidos o cambios en su rutina.

La diferencia está en el objetivo. El entrenamiento puede centrarse en conseguir determinadas respuestas, mientras que una convivencia adecuada necesita comprender las necesidades del animal y trabajar sobre las conductas que generan problemas.

¿Qué significa que un perro esté equilibrado?

El concepto de perro equilibrado no equivale a un animal que obedece siempre. El comportamiento canino depende de numerosos factores y no puede interpretarse únicamente a partir de una orden cumplida correctamente.

Un perro puede sentarse cuando se lo piden y, sin embargo, reaccionar con miedo cuando se encuentra con desconocidos. Por otra parte, puede caminar correctamente con correa y presentar dificultades para gestionar la presencia de otros perros. Estas situaciones muestran por qué obediencia y bienestar no deben considerarse sinónimos.

La observación del comportamiento permite detectar señales que no aparecen durante una sesión convencional de adiestramiento. El contexto, la situación concreta y la respuesta emocional del animal aportan información adicional sobre su conducta.

La frase de César Millán sobre el adiestramiento canino

En la selección de frases del adiestrador publicada por Narrativa Breve, a partir de su libro El líder de la manada, Millán afirma que «un perro entrenado no es necesariamente un perro equilibrado».

Por otro lado, el experto relaciona el comportamiento del perro con el entorno en el que vive y con el vínculo que mantiene con las personas. En una de las reflexiones atribuidas al adiestrador, señala que «los perros son un espejo de nosotros mismos», una idea que apunta a cómo la convivencia, las rutinas y la actitud de los dueños pueden influir en la conducta del animal.

Esta visión refuerza la importancia de entender la educación canina como un proceso que va más allá de enseñar órdenes básicas.

Un perro entrenado puede conocer muchas órdenes y aun así necesitar trabajo específico sobre determinados comportamientos. La obediencia constituye una parte de la educación canina, pero no permite por sí sola determinar cómo se encuentra el animal ni cómo gestiona las situaciones que forman parte de su vida diaria.

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