Ni radiadores ni mantas eléctricas: el truco japonés para ahorrar calefacción en otoño que ya usaban nuestras abuelas en los años 70
Los japoneses tienen costumbres que nos parecen rarísimas, pero curiosamente españoles y nipones compartimos un truco casero para protegernos del frío en cuanto damos paso al otoño: la mesa camilla y su kotatsu comparten lógica.
Y es que la mesa camilla, con ese brasero tan característico, era una forma de entrar en calor común en los 70 para no tener que calentar toda la casa. En Japón el kokatsu ejerce la misma función, sólo que adaptada a su forma de vida.
En este caso, su versión más reconocible combina una mesa baja, un edredón y un calefactor eléctrico instalado debajo. Quienes se sientan alrededor introducen las piernas bajo la tela, que ayuda a retener el calor, mientras el tablero queda libre para comer, leer o apoyar una taza. Básicamente, es lo mismo.
Cómo funcuona el ‘kokatsu’ la versión japonesa de la mesa camilla española de los 70
El truco japonés para librarse del frío y ahorrar energía se parece poderosamente a la mesa camilla que seguro que has visto en casa de tu abuela.
En esencia, en el kotatsu la manta gruesa se coloca sobre la estructura de la mesa y debajo de un tablero superior desmontable. Los laterales caen hasta el suelo y forman un espacio protegido alrededor de las piernas.
El calefactor de los modelos eléctricos queda fijado bajo la mesa. Antiguamente, también se usaban braseros.
Además tiene un componente comunitario, ya que la disposición permite compartir el calor entre varias personas. A diferencia de una manta eléctrica, aquí la tela no incorpora resistencias, sino que abriga y limita la salida del aire caliente que produce el aparato.
De hecho, conforme Japón se occidentaliza cada vez se parece más a la mesa camilla española. Ahora ya tienen versiones altas con sillas, para que no tengas que estar en el suelo.
El truco japonés de la mesa camilla para ahorrar dinero en otoño
La ventaja del kotatsu está en proporcionar calor localizado durante actividades sedentarias. Si vas a pasar un rato leyendo o viendo la televisión, puede permitirte estar cómodo sin elevar tanto la temperatura del salón.
No es que ahorres automáticamente, sino que puedes evitar encender otros aparatos o la calefacción general si en otoño te basta con resguardarte en este mueble.
Es decir, la reducción llega cuando su uso permite bajar la demanda de otro sistema, siempre manteniendo unas condiciones adecuadas en la vivienda.
Por ejemplo, un aparato de 500 vatios funcionando continuamente a plena potencia durante una hora consume 0,5 kWh. Con un precio hipotético de 0,20 euros por kWh, serían diez céntimos. El consumo real cambiará según el ajuste, el termostato y el tiempo de funcionamiento.
La parte negativa es que depende de que no te muevas mucho. Al levantarte para ir a la cocina o al baño el efecto se pierde.
Por qué no debes improvisar un ‘kotatsu’ japonés en casa contra el frío
Quizás ahora estés tentado de crear un kotatsu en tu casa, para este otoño pero puede ser muy peligroso. En el mueble japonés, todo está preparado para trabajar junto y sin peligro de cortocircuito o fuego.
Por ejemplo, la tela no debe tocar el elemento calefactor ni introducirse bajo la mesa para secar ropa. También hay que revisar el cable y desenchufar el equipo al salir o antes de dormir.
Además, si compras un modelo importado de Japón, debes comprobar su tensión de funcionamiento. Es decir, un aparato diseñado para 100 voltios no puede conectarse directamente a una toma española de 230 voltios con un simple adaptador.