Fontanería

Los expertos en ferretería coinciden, aunque poca gente en España les haga caso: «Instalar aireadores en los grifos ayuda a ahorrar hasta un 50% de agua sin perder presión»

aireadores en los grifos
Grifo con aireador. Foto: ilustración propia.
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Instalar aireadores en los grifos es ya un truco habitual para quienes trabajan cada día con tuberías y grifería. Se trata de una pieza diminuta, apenas perceptible a simple vista, que se enrosca en la salida del caño y que multitud de fontaneros recomienda desde hace tiempo para reducir el consumo doméstico sin renunciar a la presión a la que estamos acostumbrados.

Pese a lo sencillo del gesto, son pocos los hogares que lo han incorporado, y muchos ni siquiera saben que existe. Los expertos insisten en que se trata de una de las reformas más rentables que se pueden hacer en una vivienda, con un coste mínimo y un retorno casi inmediato en la factura del agua.

¿Qué son los aireadores en los grifos y cómo logran ahorrar hasta un 50% de agua?

Un aireador, también llamado perlizador, es una pequeña rejilla (como la que se ve en la imagen destacada) que se enrosca en la boca del grifo y que mezcla el chorro de agua con aire antes de que salga.

¿Qué resultado obtiene uno al instalarla? Pues, un flujo más esponjoso y aparentemente igual de abundante, aunque en realidad circula bastante menos agua por el desagüe. Ese efecto óptico y táctil permite ahorrar sin que el usuario note diferencia al lavarse las manos o fregar los platos.

Recordemos en este sentido que los grifos considerados eficientes, con certificación de clase A, limitan su caudal a seis litros por minuto, muy por debajo de lo habitual en una instalación convencional sin regulador.

Por ejemplo, un estudio del Canal de Isabel II en viviendas madrileñas constató ahorros de entre el 11% y el 24%, algo menor al 30-35% calculado en condiciones de laboratorio, pero suficiente para notarse en cualquier recibo trimestral.

Un accesorio que cuesta menos de quince euros y se instala sin fontanero

Vamos, que ni siquiera hace falta llamar a un fontanero para colocarlo. Basta con desenroscar la boquilla original del grifo, algo que se hace a mano o con unos alicates en caso de que esté algo agarrotada, y enroscar el aireador nuevo en su lugar. Todo el proceso lleva menos de cinco minutos y no exige cortar el agua de la vivienda ni tocar ninguna tubería.

En cuanto al precio, se encuentran en ferreterías y grandes superficies de bricolaje por entre once y quince euros la unidad, según el modelo y el caudal que regulen.

Así, un piso con cocina y dos baños puede equiparse por completo con menos de 50 euros, una cifra que se amortiza en pocas semanas si se compara con el ahorro que genera en la factura del agua.

El ahorro de los aireadores en los grifos: ¿Realmente se notará en la factura?

El impacto económico de instalar aireadores en los grifos varía según el número de personas en la vivienda y sus hábitos de consumo, pero las estimaciones del sector hablan de un ahorro que puede rondar los 200 euros al año entre agua y el gas o la electricidad que se gasta en calentarla.

En este sentido, la cifra sube en viviendas donde conviven varios adultos y se usa el grifo con frecuencia a lo largo del día.

Ese ahorro se explica porque buena parte del agua caliente que sale del grifo se pierde sin cumplir ninguna función útil, simplemente porque el caudal es mayor del necesario para enjabonarse las manos o aclarar un vaso.

Al reducir ese exceso, el aireador recorta también el gasto energético del calentador o la caldera, algo que en las facturas actuales termina notándose tanto como el propio consumo de agua.

¿Por qué tan pocos hogares españoles los usan pese a la recomendación de los expertos?

Pese a estas cifras, la mayoría de los hogares españoles sigue sin instalar aireadores en los grifos, y buena parte de los grifos que se venden en el país incorporan boquillas estándar sin ningún tipo de regulación.

Por su parte, los fontaneros consultados coinciden en que el desconocimiento es la principal barrera, no el precio. Muchos usuarios ni siquiera saben que ese pequeño filtro existe o para qué sirve.

A esto se suma cierta desconfianza con la presión, un miedo que los propios instaladores consideran infundado en cuanto se prueba el accesorio en casa.

Con el precio del agua al alza en buena parte de las comunidades autónomas, cambiar una boquilla que apenas cuesta unos euros sigue siendo, según el sector, una de las reformas domésticas más baratas de toda la vivienda.

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