Joan Manuel Serrat

La preciosa reflexión de Joan Manuel Serrat: «No creo que la juventud se lleve en el corazón, ser joven es una falacia»

Joan Manuel Serrat
Joan Manuel Serrat. (Foto: AFP)
Blanca Espada

Joan Manuel Serrat tiene 82 años y habla del paso del tiempo sin necesidad de nostalgia o de querer disfrazarlo. El famoso cantante no comparte esa idea tan repetida de que la juventud puede conservarse para siempre mientras uno mantenga determinadas ganas o una actitud concreta ante la vida. Para él, cumplir años es precisamente eso: hacerse mayor, pero esto no significa que se trate de una situación que impid asentirse bien, mantener ilusiones o continuar disfrutando.

Así lo explicó durante su participación en El juicio, el programa de José Luis Sastre en TVE, donde dejó una reflexión que cuestiona uno de los tópicos más habituales sobre la edad. «No creo que la juventud se lleve en el corazón, es mentira. Ser joven de espíritu es una falacia. Es fantástico sentirse bien con uno mismo, pero eso no es ser joven», afirmó Serrat, separando dos cuestiones que con frecuencia se confunden: envejecer y dejar de disfrutar de la vida.

La reflexión de Joan Manuel Serrat sobre la juventud

Serrat no romantiza el hecho de sentirse joven como siempre se hace, porque para el cantante, cumplir años no impide tener curiosidad, hacer planes, viajar o enamorarse. Es algo que puedes seguir haciendo sin importar la edad y que no es para nada algo exclusivo de la juventud. «Es fantástico sentirse bien con uno mismo, pero eso no es ser joven», afirmó durante su conversación con José Luis Sastre.

Es una distinción interesante porque estamos acostumbrados a relacionar determinadas actitudes con la juventud. Parece que conservar las ganas de hacer cosas, mantenerse activo o comenzar nuevos proyectos perteneciera sobre todo a los primeros años de la vida. Serrat separa ambas cuestiones. Uno puede encontrarse estupendamente y tener 70 u 80 años. No hace falta rebajar la edad, ni siquiera de manera simbólica, para reconocerlo.

La psicología tiene incluso un término para explicar esa diferencia entre los años cumplidos y los que creemos tener: edad subjetiva. Una investigación de Maria Blöchl, Steffen Nestler y David Weiss, publicada en Psychology and Aging, siguió esta cuestión en más de 7.000 personas de entre 36 y 89 años. Los autores encontraron que quienes se percibían algo más jóvenes mostraban también una mayor satisfacción con su vida. Es decir, cómo nos vemos importa, aunque el calendario siga avanzando.

«Los adultos no quieren hacerse viejos»

Serrat dejó otra frase durante la entrevista que ayuda a entender mejor su postura: «Vivimos en una sociedad en la que los chicos no quieren crecer y los adultos no quieren hacerse viejos». No resulta difícil encontrar ejemplos. Decirle a alguien que aparenta menos años suele entenderse como un halago y hablar de una persona mayor como «joven de espíritu» también pretende serlo. En el fondo, ambas expresiones parten de una valoración parecida: ser joven es bueno y parecer viejo, no tanto.

El cantante cuestiona precisamente esa necesidad de escapar de la edad. Hacerse mayor trae cambios evidentes, pero sentirse a gusto con uno mismo no debería depender de conservar una etiqueta asociada a la juventud. Tampoco disfrutar, mantener proyectos o tener ilusión por lo que viene después exige fingir que los años no han pasado.

La edad que tenemos y la edad que sentimos

Lo curioso es que nuestra percepción de la edad ni siquiera es siempre la misma. Puede cambiar dependiendo del momento que atravesemos. Un estudio realizado con adultos de entre 60 y 96 años comprobó que los participantes se sentían mayores en los días con más estrés, molestias físicas o emociones negativas. También entran en juego cuestiones bastante concretas. La autonomía, las relaciones sociales o mantenerse físicamente activo pueden influir en cómo una persona vive sus propios años. Por eso alguien puede sentirse especialmente vital durante una etapa y mucho mayor durante otra, aunque su edad cronológica apenas haya cambiado.

Serrat no discute que exista esa sensación. Lo que rechaza es llamarla juventud. A sus 82 años, reivindica algo bastante menos complicado que es estar bien con uno mismo sin necesidad de quitarle años a la vida que uno ya ha vivido. «Ser joven de espíritu es una falacia», sostiene. Para él, sentirse bien es otra cosa, y no pertenece en exclusiva a ninguna generación.

Sentirse bien con uno mismo no tiene edad

Aceptar que los años pasan tampoco equivale a resignarse. Viajar, descubrir algo nuevo, enamorarse, mantener amistades o comenzar un proyecto no tienen una fecha límite. Asociar automáticamente estas experiencias con la juventud puede llevar incluso a considerar que determinadas etapas de la vida tienen menos posibilidades de ser disfrutadas. Serrat plantea algo más sencillo, ya que una cosa es ser joven y otra muy diferente encontrarse bien con uno mismo. La primera pertenece a una etapa concreta de la vida; la segunda puede aparecer en muchas.

Su reflexión adquiere así un significado diferente al habitual «la edad sólo es un número». La edad existe y deja cambios, pero eso no obliga a contemplarla únicamente como una pérdida.

Lo último en Curiosidades

Últimas noticias