Benjamin Franklin

La frase de Benjamin Franklin, científico e inventor estadounidense: «En este mundo no hay nada cierto, excepto la muerte y los impuestos»

Benjamin Franklin
Benjamin Franklin (IA).
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
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Benjamin Franklin (Boston, 17 de enero de 1706-Filadelfia, 17 de abril de 1790) fue mucho más que uno de los padres fundadores de Estados Unidos. Político, impresor, científico, inventor y polímata, participó en la redacción y firma de la Declaración de Independencia y llegó a ocupar el cargo de Director General del Servicio Postal.

Durante la Revolución estadounidense también ejerció como representante de Estados Unidos en Francia y participó como delegado en la Convención Constitucional. En el ámbito científico, realizó importantes aportaciones al estudio de la electricidad, mientras que sus escritos le hicieron célebre por una combinación de ingenio, sabiduría y elegancia que ha mantenido vigencia durante siglos.

«En este mundo no hay nada cierto, excepto la muerte y los impuestos»

En 1789, Benjamin Franklin reflejó esta idea en una carta dirigida a Jean-Baptiste Le Roy, científico francés y miembro de la Academia de Ciencias de París, con quien mantenía correspondencia desde hacía años. En ella reflexionaba sobre la recién aprobada Constitución de Estados Unidos y advertía de que, por sólida que pareciera una obra humana, nada en este mundo podía considerarse completamente permanente, salvo la muerte y los impuestos.

«Nuestra nueva Constitución ya está en funciones y todo parece prometer que durará; pero en este mundo no hay nada seguro excepto la muerte y los impuestos», escribió.

Pero, ¿por qué nos cuesta tanto pagar impuestos? Lo más interesante es que el debate sobre cómo deben ser los impuestos apenas ha cambiado desde el siglo XVIII. Adam Smith, considerado uno de los padres de la economía moderna, estableció cuatro principios que todavía hoy resultarían reconocibles para cualquier contribuyente: equidad, para que cada persona aporte en función de sus posibilidades; certeza, para conocer con antelación cuánto corresponde pagar; conveniencia, para que el momento y la forma del cobro resulten adecuados; y eficiencia, para evitar que el coste de recaudar sea superior a los ingresos obtenidos.

En el ámbito político, Benjamin Franklin fue uno de los principales redactores de la Declaración de Independencia de Estados Unidos de 1776 y desempeñó un papel destacado como diplomático en Francia. Tuvo un papel determinante en las negociaciones que culminaron con el Tratado de París de 1783, mediante el que se reconoció la independencia de Estados Unidos.

Las 13 virtudes

En 1726, cuando apenas tenía 20 años, diseñó un plan personal basado en trece virtudes que se propuso trabajar de manera sistemática. Su lista incluía la templanza, que consistía en evitar tanto los excesos con la comida como con la bebida; el silencio, reservado para hablar cuando sus palabras pudieran resultar útiles; y el orden, entendido como asignar un lugar a cada cosa y un momento a cada asunto. También defendía la determinación, entendiendo como tal el compromiso con aquello que debía hacerse y cumplir lo decidido.

La frugalidad le invitaba a gastar únicamente en aquello que pudiera aportar algún beneficio y a evitar el desperdicio. La diligencia, por su parte, implicaba aprovechar el tiempo y mantenerse ocupado en actividades útiles. A ellas añadía la sinceridad, basada en evitar el engaño y actuar con justicia; y la justicia propiamente dicha, que exigía no perjudicar a los demás ni dejar de cumplir las obligaciones que correspondieran.

Franklin también incluía la moderación, evitando los extremos y el resentimiento; la limpieza, tanto personal como del entorno; y la tranquilidad, que consistía en no dejarse alterar por pequeñas molestias o circunstancias inevitables. Su duodécima virtud era la castidad, que vinculaba al cuidado de la salud, la descendencia y el respeto por uno mismo y por los demás. La última era la humildad, que resumía con una referencia a dos figuras que admiraba especialmente: Jesús y Sócrates.

Citas de Benjamin Franklin

  • «¿Amas la vida? Entonces no pierdas el tiempo, porque eso es de lo que está hecha»
  • «No desearía tanto vivir mucho como vivir bien»
  • «La diligencia es la madre de la buena suerte»
  • «Las cosas que duelen, instruyen»
  • «Si la pasión te impulsa, deja que la razón sujete las riendas»
  • «Un hoy vale dos mañanas»
  • «Bien hecho es mejor que bien dicho»
  • «Tú puedes retrasarte, pero el tiempo no lo hará»
  • «El dinero nunca ha hecho feliz al hombre, ni lo hará, no hay nada en su naturaleza que produzca felicidad. Cuanto más uno tiene, más quiere uno»
  • «Las puertas de la sabiduría nunca se cierran»
  • «O escribes algo que valga la pena leer o haz algo que valga la pena escribir»
  • «La mitad de la verdad es a menudo una gran mentira»
  • «En caso de duda, no lo hagas»
  • «El que vive de la esperanza, muere ayunando»
  • «El mundo está lleno de tontos y corazones débiles; y sin embargo, todos tienen el coraje suficiente para soportar las desgracias y la sabiduría suficientes para manejar los asuntos de su vecino»
  • «La lectura hace a un hombre completo, la meditación un hombre profundo, el discurso un hombre claro»
  • «Una lengua suave puede golpear con fuerza»
  • «La humildad hace a los grandes hombres dos veces honorables»
  • «Ve deprisa lentamente»

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