Condenado por maltrato a su pareja sadomasoquista: «Su contrato de ‘amo’ y ‘esclava’ no ampara la dominación de la mujer»
La pareja firmó un contrato sadomasoquista entre ambos que degeneró durante años en un "infierno" para la víctima
"Extendió el contrato a todos los aspectos de la vida de la mujer"
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Lo que iba a ser una relación sadomasoquista enfocada a la «diversión sexual» de una pareja se convirtió con el tiempo en una relación de violencia de género insoportable para la mujer, que terminó denunciando a su pareja. Ahora, la Audiencia Provincial de Madrid ha condenado al hombre a 28 meses de prisión por los delitos de maltrato físico y psicológico sobre la mujer. «Su contrato BSDM de amo y esclava no ampara la dominación de la mujer», concluye la sentencia. El acusado sí ha sido absuelto de los delitos de agresión y de abuso sexual.
La historia de esta pareja se remonta al año 2012, cuando se conocieron y meses después, ya en 2013, firmaron un contrato entre ambos en el que otorgaban al hombre el papel de «amo, dueño, señor y maestro» y a ella el rol de «sumisa» y «esclava». Se trataba de un contrato BSDM (bondaje, sumisión, dominación y masoquismo) para formalizar las relaciones sexuales entre ellos y con terceras personas.
Posteriormente, la relación sexual desembocó en una relación sentimental, conviviendo juntos hasta contraer matrimonio en el año 2017. «La relación entre ambos durante la convivencia se caracterizó por parte del acusado en la realización de situaciones de control de la vida social de la víctima, con frecuentes críticas y humillaciones, que incluían insultos como «puta,
zorra, subnormal», explican los hechos probados de la sentencia.
«Aplicó el contrato a toda la vida de ella»
Durante todo este tiempo, el acusado justificaba sus actos con el contrato sadomasoquista que habían suscrito ambos; incluso trataba con violencia a la mujer delante de terceras personas en público. Todo esto degeneró en un constante clima de violencia que afectaba a la dignidad de la perjudicada por la intención permanente del acusado de someter a dominación y tener bajo su control a la mujer, en cualesquiera aspectos de su vida, en los ámbitos personales, sociales, educativos, familiares, incluso sexuales, donde se desarrollaba la víctima, al haber extrapolado el hombre las condiciones de sumisión y esclavitud a todos aquellos aspectos».
La consecuencia fue, según el tribunal, que la mujer se encontrara en un estado de continuo temor, que le impedía el libre desarrollo de su vida, y a los que tenía que acceder para evitar mayor peligro para ella.
«Obligada a relaciones sexuales con otros»
En ese periodo, el acusado obligaba a la víctima a romper los contactos personales con terceras personas, por sus celos, humillándola de forma continua, preguntándole «a quién se estaba follando» y humillándole también con la emisión de expresiones tales como «puta; zorra; suicídate ya, y déjanos
a todos descansar; te voy a reventar».
El procesado también obligó a la mujer a mantener relaciones con terceras personas, «exigiendo el acusado que le contase qué tipo de relaciones de
índole sexual mantenía con las mismas, y todo ello, sin su consentimiento y obligada, dado el comportamiento de sumisión al que el acusado le había compelido».
«Ella intentó quitarse la vida»
La presión llegó a tal punto que la víctima intentó quitarse la vida en su domicilio mediante la ingesta de pastillas. La reacción del acusado al llegar a casa, según el relato de la víctima, fue verla semiconsciente y aprovechar su estado para intentar violarla.
Ahora, el tribunal hace suyos los argumentos de la acusación que representa a la mujer sobre el contrato de BSMD, cuyo consentimiento estaba viciado, ya que ella tenía 21 años y el acusado 47, y al año ya no quería mantener ese tipo de relaciones. Además, el acusado trasladó esa relación sumisa-amo a los demás aspectos de su vía ordinaria.
Ahora, la Audiencia Provincial de Madrid condena al acusado por un delito de malos tratos en el ámbito de la violencia de género y otro de violencia psicológica en el ámbito familiar, con la pena de 28 meses de cárcel y una indemnización de 32.000 euros. El tribunal ha absuelto al acusado de los delitos de agresión sexual y abusos.