La importante reflexión de Samanta Villar tras una dura experiencia en el programa ’21 días’: «Si eres generoso, la vida es generosa contigo»
Haber conocido situaciones de pobreza y exclusión, y regresar después a su propia casa, le obligó a enfrentarse a emociones difíciles
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Samanta Villar vivió durante su etapa al frente de 21 días situaciones que difícilmente podían quedarse únicamente delante de las cámaras. La periodista durmió en la calle, dejó de comer para abordar los trastornos alimentarios y convivió con familias que atravesaban circunstancias especialmente complicadas. Experiencias que, muchos años después, reconoce que terminaron cambiando su manera de entender la felicidad, la generosidad y hasta la responsabilidad que tenemos sobre nuestra propia vida.
La periodista ha recordado ahora aquella etapa durante su paso por La Escalera Roja Podcast. Al hablar de todo lo que aprendió entonces, Villar ha explicado cómo enfrentarse a realidades tan diferentes a la suya le hizo valorar de otra manera lo que tenía al regresar a casa. También le dejó una filosofía que ha intentado mantener desde entonces y que resume con una frase: «Si tú eres generoso, la vida es generosa contigo».
La importante reflexión de Samanta Villar tras una dura experiencia en el programa ’21 días’
Villar estuvo al frente de las dos primeras temporadas de 21 días, desde el estreno del formato en enero de 2009 hasta su marcha en 2010. Durante más de un año encadenó reportajes en los que tenía que convivir durante tres semanas con realidades muy alejadas de su vida habitual. La exigencia fue tal que, cuando decidió abandonar el programa, reconoció que lo hacía por agotamiento. Pero aquellos reportajes también provocaron que comenzara a hacerse preguntas cuando las cámaras se apagaban, y una de ellas tenía que ver con la diferencia entre las circunstancias de las personas que conocía y las suyas.
«Yo tengo una casa, yo que tengo esta suerte tengo que aprovecharla», recuerda haber pensado. Conocer de cerca determinadas situaciones podía llevarla a sentirse culpable por regresar después a una vida mucho más cómoda, pero Villar acabó llegando a una conclusión diferente. «Ya no es sólo que tenga el derecho de ser feliz, es que yo creo que tengo la obligación de ser feliz», explica. Para la periodista, ser consciente de la suerte que uno tiene no significa sentirse mal por ella, sino aprovechar las oportunidades disponibles y hacer algo con ellas.
La experiencia con una familia de Bolivia que no terminó con el programa
Uno de los recuerdos que mejor explica esta forma de pensar procede de un reportaje realizado en Bolivia. Allí conoció a una mujer que vivía con sus cinco hijos en una zona minera y cuya situación tuvo repercusión entre los espectadores después de aparecer en televisión. Según relata Villar, tras la emisión hubo personas que decidieron movilizarse y terminó creándose una iniciativa para ayudar a aquella familia a abandonar el lugar en el que vivía.
Para ella, además, la historia no terminó cuando acabó el programa. La periodista asegura que todavía mantiene contacto con la familia y que posteriormente ha colaborado con ellos cuando han necesitado ayuda y al recordar vivencias como ésta cuando aparece una de las ideas que Villar ha incorporado a su forma de entender la vida: «Si tú eres generoso, la vida es generosa contigo».
«El secreto está en dar, no en estar buscando recibir»
La frase podría interpretarse como la idea de que cada buena acción termina obteniendo una recompensa. Sin embargo, Samanta Villar insiste en que su planteamiento no funciona de esa manera. «El secreto está en dar, no en estar buscando recibir», afirma. Para ella, la generosidad cobra sentido precisamente cuando desaparece la expectativa de obtener algo equivalente a cambio. No se trata de ayudar esperando que posteriormente alguien devuelva el favor, sino de hacerlo porque se tiene la posibilidad.
Su paso por 21 días tampoco hizo que desarrollara una visión idealizada de las personas. Al contrario, convivir con circunstancias especialmente difíciles le permitió comprobar reacciones humanas muy diferentes. «En las situaciones extremas vas a encontrar lo mejor y lo peor del ser humano siempre», señala. Ante esa realidad, Villar explica que intenta elegir con qué parte quedarse y acercarse a aquellas personas y experiencias que considera positivas, apartándose en la medida de lo posible de lo que le resulta dañino.
La filosofía de vida que conserva años después de ’21 días’
Han pasado más de 15 años desde que Samanta Villar dejó el programa, pero algunas de aquellas experiencias continúan presentes en su manera de afrontar la vida. Dormir en la calle, convivir con familias en situaciones difíciles o conocer realidades que normalmente permanecen lejos de nuestra rutina provocó que también revisara la forma en la que contemplaba la suya. Su reflexión parte de algo aparentemente sencillo: reconocer la suerte que se tiene y aprovecharla. Para Villar, conocer el sufrimiento ajeno no debería traducirse necesariamente en culpa, sino que puede servir para tomar conciencia de las oportunidades propias.
De ahí que hable de tener incluso la «obligación de ser feliz». Una idea que relaciona directamente con la generosidad y con la posibilidad de aportar algo a los demás sin esperar una devolución inmediata. Es una filosofía que nació de algunas de las experiencias más intensas de su carrera y que Villar resume ahora con pocas palabras: «El secreto está en dar, no en estar buscando recibir».
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