El empresario catalán influirá en el Barça

Las dos caras de Roures: avala con 30 millones a Laporta y pide al Gobierno un rescate de 300

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Las dos caras de Jaume Roures.

Jaume Roures se ha abonado a vivir al borde del abismo. El empresario independentista catalán aparentemente no tiene dinero, pero cuando se trata de influir es capaz sacar de la chistera un saco de billetes. Sólo se explica así cómo el administrador único de Mediapro es capaz de avalar con 30 millones de euros a Joan Laporta y dos días antes solicitar un rescate de 300 millones de euros para salvar su empresa audiovisual.

Mediapro tiene deudas reconocidas por valor de 920 millones y se encuentra asediado por fondos buitres y entidades bancarias. Roures intentó utilizar una herramienta del Ministerio de Haciendo llamada Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas, gestionado por la SEPI, para solicitar 300 millones esta misma semana. Quizá este movimiento de capitales haya complicado la autorización de un préstamo que en parte es a fondo perdido.

No es la primera vez que Roures intenta eludir sus compromisos adquiridos en los últimos meses. Conocido por inflar las pujas en los derechos audiovisuales, el empresario fue expulsado de Francia el pasado mes de diciembre después de dejar de adeudar 344 millones de euros a los clubes de la Ligue 1.

Tras meter en los tribunales a la competición gala, se alcanzó un arbitraje a través del cual dejaba libres los derechos audiovisuales de la Ligue 1 a cambio de una multa de 100 millones de euros por el daño causado. Roures infló hasta el extremo el precio de unos derechos que ahora han sido recogido por Canal+ a una cantidad muy inferior.

Este tipo de comportamientos han provocado que se mire a Mediapro con máximo recelo desde los organismos europeos e incluso se les vete para pujar por las competiciones. En la Serie A italiana, el empresario catalán ganó los derechos del Calcio, pero fue expulsado por los clubes por no presentar un aval por la tremenda cantidad que había pagado. La respuesta de Roures, tras verse expulsado también de Italia, fue querellarse contra los clubes reclamándoles 200 millones por daños a la imagen patrimonial de su empresa. Nadie creía que tuviese los 3.300 millones que presuntamente iba a pagar por la competición.

En España, socio de Tebas

Resulta curioso que la mala reputación que Roures posee en el extranjero apenas le salpique en España. Puede que su cercana relación con Javier Tebas –quien le tiene como socio preferente audiovisual– haya ayudado a que no se hayan aireado todos los escándalos de un empresario que este mismo año puso en jaque a los clubes españoles.

En plena pandemia, Roures amenazó con dejar de pagar un contrato con un valor de 460 millones de euros y que le permitía retransmitir la Liga en los bares durante tres años. El empresario catalán se escudó en el cierre de los bares para pedir una rebaja que Tebas le ha concedido sin rechistar pagando únicamente la mitad del importe acordado para desgracia de los clubes.

Posteriormente, el jefe de Mediapro intentó influir en las elecciones culés siendo el apoyo en la sombra de un Víctor Font que partía como favorito a ganar los comicios. El candidato no ha podido cumplir con su propósito frente un Laporta desencadenado. Roures se veía fuera de los círculos de poder del Barça hasta que la obligación de un oportuno aval de 125,4 millones de euros le ha permitido aparecer oportunamente como el salvador del nuevo presidente culé. En apenas unas horas, el empresario ha pasado de pedir a todos los contribuyentes a sacar dinero de la nada.

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