El Ejército en vilo por la amenaza de Trump: «Si retira sus licencias, nos deja sin material de guerra»
Cazas, helicópteros, fragatas, sistemas de comunicación y defensa en los tres Ejércitos, afectados

Altos mandos del Ejército español no ocultan su profunda inquietud ante la amenaza recientemente lanzada por el presidente de EEUU. Donald Trump. El presidente Trump ha anunciado que cortará «toda relación comercial con España». Esto ocurre después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tachase de «ilegal» la guerra en Irán y anunciase que no presta el apoyo ni permite que las bases de EEUU de Rota y Morón sirvan para los ataques estadounidenses. Los mandos consultados por OKDIARIO advierten que «si Trump nos retira sus licencias, nos deja sin material de guerra».
Según las fuentes consultadas, los tres Ejércitos —Tierra, Mar y Aire— emplean en gran medida tecnología estadounidense, ya sea por compras directas o mediante licencias que permiten fabricar en España, y cuyo permiso de uso se renueva periódicamente. La cuestión es que si Trump ejecuta su amenaza, «nos hace polvo», comenta un mando del Ejército, porque «el impacto de la tecnología militar estadounidense es enorme, tanto en nuestras necesidades y compras, como en el uso que hace la industria armamentística española de la tecnología estadounidense y que posteriormente vende integrada en nuestras unidades fabricadas, a distintos Ejércitos de países aliados».
En el Ejército de Tierra, por ejemplo, los vehículos blindados 8×8 Dragón, así como el Leopardo, tienen un componente crucial de tecnología estadounidense, tanto en la parte de comunicaciones como en la ingeniería defensiva. Aunque los 8×8 Dragón se fabrican en España por la empresa Santa Bárbara, que es de origen nacional, esta fue recientemente absorbida por el grupo estadounidense General Dynamics. El Leopardo, por su parte, cuenta con componentes procedentes de tecnología de Estados Unidos en los sistemas de visión y tiro, en la protección antimisiles, en materia de comunicaciones y GPS y, por último, su munición se guía por los estándares estadounidenses, 120 mm.
Otros mandos militares de la Armada, actualmente en la reserva, advierten que las fragatas más punteras que fabrica y comercializa la empresa española Navantia requieren del avanzado sistema AEGIS para toda la estrategia y operativa de combate, comercializado por la empresa estadounidense Lockheed Martin. Eso no sólo supone un problema para las necesidades de la Marina española. También compromete la producción y la responsabilidad empresarial de Navantia, que tiene carga de trabajo con las fragatas F-100 y F-110. Además, tiene compromisos establecidos con diversos países que no podría cumplir si se hiciera efectiva la prohibición de Trump de comerciar con España.
También es protagonista la empresa Lockheed Martin en materia de helicópteros. De hecho, el Ejército está en fase de renovación de los modelos actuales y la compra de los nuevos ejemplares se contrató con esta empresa de EEUU. Además, este tipo de operaciones tiene que contar habitualmente con el visto bueno del Pentágono. Por otra parte, el helicóptero de transporte Chinook, utilizado por el Ejército español, es íntegramente de patente estadounidense.
En materia de combate, el caza F-18 es otra de las piezas clave, que dependen de la tecnología estadounidense y que, como tantos otros efectivos bélicos utilizados por nuestras tropas, requieren de actualizaciones periódicas de su software para seguir siendo plenamente operativos. Esos software, por lo general, son patentes y licencias de empresas estadounidenses cuando no israelíes, especialmente en materia de comunicaciones.
La incertidumbre y el miedo a que Donald Trump ejecute sus amenazas es total entre los mandos militares en este momento. De hecho, otro de los consultados apunta que «hasta ahora hemos logrado salir airosos del embargo a Israel», anunciado por el presidente Sánchez, pero «no se puede pensar en mantener el Ejército plenamente operativo si nos planteamos seriamente todo lo que podríamos perder de cumplirse las amenazas del presidente Trump». Estas fuentes subrayan que «casi toda la tecnología militar más puntera procede de Israel y Estados Unidos o contiene licencias procedentes de esos países».