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Está reventando tu factura de la luz: el electrodoméstico que más consume apagado

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Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

En la actualidad, los hogares están cada vez más repletos de dispositivos tecnológicos que nos facilitan la vida diaria y nos ofrecen una gran comodidad. Sin embargo, con cada nuevo aparato que conectamos a la corriente eléctrica, también se incrementa de forma casi invisible el consumo energético. Si bien es cierto que muchos de estos dispositivos no están encendidos durante todo el día, el simple hecho de que estén enchufados puede implicar un gasto continuo de electricidad.

Solemos pensar que los grandes aparatos como la nevera o la lavadora son los principales responsables del consumo eléctrico en el hogar. Sin embargo, hay dispositivos que, incluso apagados, siguen consumiendo energía, lo que se traduce en una subida considerable de la factura de la luz a final de mes.

El electrodoméstico que más energía consume

Las Smart TV han transformado por completo nuestra forma de consumir contenido. Ya no se trata sólo de ver programas tradicionales, sino de acceder a plataformas de streaming, navegar por Internet o incluso interactuar con asistentes virtuales. Para ofrecer todas estas opciones, están diseñadas para estar siempre preparadas, aunque aparentemente estén apagadas.

Ese estado de «espera» o stand by implica que, aunque no estemos viendo nada en la pantalla, la televisión sigue trabajando en segundo plano. Está conectada a la red WiFi, ejecuta actualizaciones automáticas y guarda configuraciones listas para que al pulsar un botón, se encienda en cuestión de segundos. Todo eso tiene un coste energético que, aunque pueda parecer mínimo por hora, se acumula con el paso de los días, semanas y meses.

Las cifras lo confirman: una Smart TV en modo stand by puede consumir entre 0,5 y 3 vatios de energía. A simple vista, esta cantidad no parece alarmante, pero cuando multiplicamos ese consumo por las horas del día en las que está apagada pero enchufada, el resultado se vuelve significativo. De hecho, este gasto puede representar entre un 2% y un 5% del consumo que tendría si la televisión estuviera encendida. Es un porcentaje pequeño, sí, pero constante y silencioso.

La recomendación de los expertos es clara: si quieres ahorrar en la factura de la luz, empieza por identificar todos los dispositivos que están consumiendo electricidad sin necesidad. En el caso de las televisiones inteligentes, apagarlas completamente cuando no se usan es una de las medidas más sencillas y eficaces.

Otra opción es utilizar enchufes inteligentes que permiten controlar el flujo de energía desde una aplicación móvil. Estos enchufes se pueden programar para que se apaguen automáticamente durante ciertas horas del día o cuando detectan inactividad. Esta tecnología puede suponer una inversión inicial, pero a largo plazo ayuda a reducir el gasto energético de forma notable.

Además del ahorro económico, apagar la televisión por completo también ayuda a proteger el aparato frente a posibles subidas de tensión, tormentas eléctricas o cortocircuitos.

Pantallas OLED

Sin embargo, como casi todo en tecnología, no existe una regla universal que se pueda aplicar en todos los casos. Si tienes una televisión con pantalla OLED, debes tener cuidado a la hora de desenchufarla. Este tipo de pantallas necesitan hacer ciclos de compensación para mantener los píxeles en buen estado, corrigiendo pequeñas anomalías que podrían terminar afectando la calidad de imagen.

Estos procesos se ejecutan de forma automática cuando la televisión entra en modo reposo. Si se corta la energía de manera brusca, se interrumpe ese ciclo y, a largo plazo, esto puede reducir la vida útil del panel OLED. En estos casos, lo más recomendable es dejar que finalice sus tareas antes de desconectarla por completo. Lo ideal es esperar unos minutos después apagarla para desenchufarla.

Cómo ahorrar en la factura de la luz

Una de las formas más efectivas de ahorrar en la factura de la luz es adoptar hábitos responsables de consumo. Apagar las luces al salir de una habitación, aprovechar la luz natural al máximo y desenchufar los electrodomésticos que no se estén usando son pequeñas acciones que, a la larga, pueden generar un ahorro significativo. El llamado «consumo fantasma» de dispositivos en modo espera representa un gasto innecesario que fácilmente se puede evitar.

Asimismo, es recomendable sustituir las bombillas tradicionales por bombillas LED. Aunque su coste inicial es un poco más alto, consumen hasta un 80% menos energía y duran mucho más. También hay que revisar los electrodomésticos más antiguos: si tienes un frigorífico o lavadora con más de diez años, puede que estén gastando mucho más de lo necesario. Cambiarlos por modelos con etiqueta energética A o superior supone una inversión que se amortiza con el tiempo.

El uso de enchufes inteligentes o regletas con interruptor también permite controlar mejor qué dispositivos están consumiendo energía. Algunos modelos incluso permiten programar horarios o apagar aparatos de forma remota desde una app. Además, ajustar el termostato de la calefacción o aire acondicionado unos pocos grados puede marcar una gran diferencia sin perder confort.

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