Más de 350 laboratorios se ofrecieron al Gobierno el 17-M para hacer test pero fueron rechazados

El sector científico no entiende que no se haya aprovechado al cien por cien y desde el primer momento una red tan potente de análisis PCR disponible en España

test de anticuerpos
Análisis de muestras biológicas para la detección del coronavirus.

Mientras la OMS solicitaba test masivos a todos los países, la red de centros SOMMa (25 centros de investigación y 23 unidades universitarias) se ofrecieron al Gobierno para poner a disposición su capacidad de hacer, precisamente eso: test masivos de coronavirus.

El ofrecimiento coincidió con el que hizo en su momento la CRUE (rectores de las universidades españolas, con sus 76 campus). Entre todos los centros mencionados suman más de 350 laboratorios con máquinas de análisis PCR. Y todas esas instituciones juntas eran capaces de incrementar el número de test, nuestro gran punto débil en el control de la escalada y letalidad del coronavirus.

Todos ellos eran capaces de ampliar, además, los test más fiables: los PCR. El ofrecimiento fue plasmado, entre otros, por la red de Centros Severo Ochoa y las Unidades María de Maeztu, el 17 marzo de 2020.

Ese arsenal habría permitido, con bastante probabilidad, llegar a duplicar la capacidad de realizar test en aquellas fechas: los momentos iniciales de la escalada de la mortalidad.

Pero el ofrecimiento no fue atendido de inmediato por el Gobierno ni mucho menos. Y sólo en los últimos días se ha tenido en cuenta, y muy parcialmente, ese ofrecimiento de colaboración.

Los test más fiables

La invitación a la colaboración fue realizada igualmente desde la Red de Centros SOMMa para hacer los necesarios test PCR de coronavirus. Y es que todos estos centros cuentan con máquinas diseñadas para ese propósito. Y profesionales capaces de hacer sin problemas los PCR: los más complejos de los test, pero los más fiables.

El ofrecimiento se hizo al Ministerio de Sanidad, ISCIII y Ministerio de Ciencia e incluía la red de Centros SOMMa (25 centros de investigación y 23 unidades universitarias). Una mano tendida que se sumaba a la de la CRUE Universidades españolas (con 76 universidades españolas, 50 públicas y 26 privadas, instituciones que acumulan más de 300 laboratorios).

El resultado final suponía toda una red de más de 350 laboratorios e institutos de investigación biomédica o sanitaria capaces de dar la vuelta a la situación de falta de tests en España. Especialmente porque muchos de esos centros cuentan con más de una maquina PCR, con lo que el resultado final supera con creces los 350 puntos de análisis y laboratorios mencionados.

Todo aquello ocurría un 17 de marzo, justo después de la manifestación feminista del 8-M y mientras se confirmaba la temeridad del Gobierno de haber permitido esa y otras movilizaciones, cuando el coronavirus ya se había colado con claridad en España.

Formación a los centros

Y medio mes después, un 2 de abril, era cuando por fin el ministro Pedro Duque admitía la conveniencia de tomar en serio la iniciativa e indicaba en una rueda de prensa que desde el ISCIII se había diseñado un protocolo para comenzar entre el 6 y el 7 de abril a dar formación a los citados centros de investigación para empezar, aún más tarde, a hacer, por fin, los famosos test PCR de coronavirus.

El 7 abril 2020, de hecho, se dio a conocer que el Centro de Regulación Genómica (CRG) en Barcelona iniciaba la realización de test PCR. El 8 de abril, era el propio Gobierno el que admitía que, por fin, empezaba a trabajar con los centros de investigación y universidades para que puedan colaborar con las comunidades autónomas en el diagnóstico del Covid-19 de forma ordenada y segura.

Las excusas han ido variando por parte del Gobierno. Pero lo cierto es que el retraso no ha llegado a convencer a casi nadie en el sector científico, que no entiende que no se haya aprovechado al cien por cien y desde el primer momento una red tan potente de análisis PCR como la que tiene disponible España.

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