El 26M voten expulsar al socialista del hecho diferencial

El 26M voten expulsar al socialista del hecho diferencial

A 17 días de las elecciones municipales y autonómicas del 26M, demasiados españoles parecen seguir ignorando quiénes ganaron el Gobierno de España el pasado día 28; son los mismos que instalaron el régimen que mata con hambre y con balas en Venezuela y que ahora ejercen de ministeriables de Pedro Sánchez. Mientras tanto, el Presidente interpreta el papel de tutor moderadito de esos lampiños proto-bolivarianos de la calle Serrano. Por cierto, el pánico que inspira Sánchez a CEOE, Juncker y empresarios hace que los principales organismos reguladores de la economía española le estén buscando con urgencia la custodia de Rivera y Casado.

España, desde el Macizo Galaico a Ceuta, desde Granada a la Comunidad Valenciana, ha decidido hacer Presidente al que regala el dinero de sus partidas educativas, sanitarias e de infraestructuras a los separatistas vascos y catalanes. Por lo señalado, las elecciones del 26M son las más importantes desde la concepción del Estado de las Autonomías. Los ciudadanos leales a España han de movilizarse el próximo día 26 para frenar a unas formaciones políticas concebidas para implementar la diarrea plurinacional, la federalización y ese mecanismo perverso de creación de redes de funcionarios dependientes de favores; funcionarios que, para más inri, no conciben las estructuras del Estado como algo ajeno a las sedes de sus partidos políticos.

Para el PSOE y Podemos, en cualquiera de sus extravagantes mareas, España está muerta. Simplemente, no existe. Para un socialista, cualquier disminuido que albergue la esperanza de que el Gobierno central reconozca su chapela y el queso de oveja de Vic como hechos diferenciales -y, por tanto, subvencionables-, automáticamente tiene derecho a vivir en su propia nación cultural.

Los escaños que ustedes den a los socialistas en Castilla y León o en el ayuntamiento de Lianares servirán para que sorianos y linenses tengan nulas oportunidades con respecto a aquellas Autonomías que han vencido con el chantaje del hecho diferencial. Porque las naciones culturales se construyen a base de detraer presupuesto educativo, que es lo que genera competitividad real.

Además, de cara al 26M, cabe recordar a los ciudadanos que las autonomías españolas gestionan más del 34% de los ingresos públicos tributarios provenientes de su bolsillo. Por contra, el Estado, que les ha transferido este monto salvaje, no llega al 22%. Ningún otro Gobierno central de Europa se queda con tan poco, porque ninguna de sus partes territoriales se apropia de tanto. Y como el 70% de dicho presupuesto desemboca en las competencias educativas y sanitarias transferidas, están han sido las áreas en las que más han crecido las redes clientelares socialistas; y lo han hecho a costa de destruir la libertad de elección de padres y pacientes.

Visto lo visto, da pánico pensar que varios presidentes autonómicos socialistas forman parte de los varones que pasarán a gestionar un gasto de más de 165.000 millones de euros; la mayor cifra en manos de las Comunidades de toda la serie histórica del Ministerio de Hacienda.

En lo que respecta a los municipios, todos recordamos a Errejón ufanándose de que “la tarea más urgente que debe acometer un socialista al llegar a un ayuntamiento consiste en dejar sembradas las ciudades de instituciones populares para poder resistir y refugiarse cuando gobierne el adversario”. En aras de poder convertir los ayuntamientos en un abrevadero de lobos chavistas, las subvenciones municipales han aumentado un 75% en aquellos ayuntamientos gobernados por Podemos. Es lo que ha sucedido en Madrid o en Valencia, municipio dirigido por su marea nacionalista, Compromís.

Voten lo que quieran el próximo 26M, pero háganlo pensando en expulsar al sociata del hecho diferencial.

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