El rostro de Pedro Sánchez es cada vez más cadavérico pese a sus largas vacaciones de Navidad
Pedro Sánchez ha aparecido más delgado que nunca, con el rostro enjuto y múltiples arrugas

Tras sus largas vacaciones de Navidad, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no ha mejorado su aspecto físico, a tenor de su rostro en la primera aparición pública tras su descanso. En la rueda de prensa de este martes, día de Reyes, en París, tras la cumbre europea sobre Ucrania, Pedro Sánchez ha aparecido más delgado que nunca, con el rostro enjuto y las arrugas y rastros de ese adelgazamiento brutal mucho más marcados.
Diríamos que ha regresado de vacaciones con un rostro cadavérico y súper afilado, alejado de su lozanía de antaño. Las marcas oscurecidas que le recorren los pómulos y que tantas teorías han aventado, las tiene mucho más marcadas, más amarronadas que nunca, según se ha visto este martes.
Este visible desgaste físico y un «deterioro» en el aspecto y el rostro de Pedro Sánchez durante los últimos tiempos de su presidencia, sería atribuible al estrés y a la presión de verse cercado por varios casos de corrupción. Muestra cada vez un rostro más demacrado, afilado y con signos de envejecimiento prematuro, contrastando con su imagen de comienzos de su presidencia.

El estrés crónico, según los expertos, deja huellas difíciles de ocultar: eleva los niveles de cortisol, acelera el envejecimiento celular y debilita el sistema inmunológico.
Pedro Sánchez, que en 2018 deslumbraba por su presencia impoluta, exhibe hoy una expresión más severa, marcada por ojeras, canas propias de la edad y una sonrisa cada vez más escasa, además de muchas arrugas y piel colgante. A sus 53 años, el paso del tiempo es inevitable, pero en su caso llega amplificado por los focos, la presión del cerco corrupto a su alrededor y la carga emocional del cargo.
Ricardo Gómez Díez, experto en reputación de líderes y comunicación, analizó para OKDIARIO el cambio físico de Sánchez y los motivos que llevaron al jefe del Gobierno a sufrir ese desgaste. El especialista sitúa en 2023, antes de las elecciones del 23J, el inicio de la caída en la imagen del presidente. «Cuando empezamos a ver a Sánchez sufrir y transmitir esa imagen, no tanto en la delgadez pero sí en la mirada, que se le veía el estrés y la ansiedad, fue cuando él percibió por primera vez que podía perder el Gobierno», comenta a este periódico.
En cuanto al desgaste físico pronunciado, los especialistas se centran en primer lugar en el pelo. «El deterioro progresivo se ha visto a nivel de canas, que es degenerativo, pero se acentúa con un estrés crónico». Asimismo, la pérdida de peso responde a «un cuadro ansioso, bastante claro». «Posiblemente, tenga un tratamiento médico para mantener el sueño», añade el experto Ricardo Gómez sobre la situación actual de Pedro Sánchez.
«En los próximos dos años, si aguanta Sánchez vamos a ver un deterioro acrecentado. El límite a nivel físico y psicológico puede acabar con un estado muy deteriorado», añade el especialista en comunicación y reputación de líderes. «Le va a llevar a una situación límite en lo psicológico», completa.
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