No es para remiendos: el verdadero uso de la tela de muestra que viene con la ropa nueva y que te ahorrará problemas
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Antes de meter una prenda de ropa nueva en la lavadora, muchas personas pasan por alto un detalle que puede evitar muchos problemas. Junto a la etiqueta suele venir una pequeña bolsita con un botón de repuesto y un trozo de tela que casi siempre se ignora. Muchos piensan que sirve para hacer remiendos eventuales, pero en realidad su función es otra que seguro desconoces.
Por su tamaño, esa pequeña tela parece no servir para nada útil y rara vez se la asocia con el cuidado de la prenda. Por eso suele terminar guardada sin uso o directamente en la basura.
Para qué sirve realmente la tela de muestra que viene con la ropa nueva
El trozo de tela que acompaña a muchas prendas está pensado para realizar pruebas antes del primer lavado. Su función es permitir comprobar cómo reacciona el tejido ante determinadas condiciones sin poner en riesgo la prenda completa.
Gracias a ese pequeño retal, es posible detectar si una camisa, un vestido o una chaqueta pueden desteñir, encoger, ser vulnerables al detergente o sufrir algún tipo de alteración no deseada. De este modo, se pueden evitar sorpresas desagradables tras el primer paso por la lavadora.
Aunque son pocas las personas que realizan este tipo de comprobaciones, la recomendación es clara. Probar el comportamiento del tejido con antelación permite tomar decisiones más acertadas sobre el lavado y el cuidado posterior de la prenda.
El desconocimiento de esta función hace que muchas veces se «meta la pata» con ciertas prendas. Sin embargo, disponer de ese trozo de tela ofrece una forma sencilla de anticiparse a posibles problemas sin dañar la ropa recién comprada.
Cómo comprobar si una prenda encoge o destiñe antes de lavarla
Existen pruebas simples que se pueden llevar a cabo con la tela de muestra para observar cómo responde el tejido ante distintas situaciones.
El uso de esta tela no requiere conocimientos técnicos ni herramientas especiales, solo seguir unos pasos básicos antes del lavado. Aun así, al no ser una práctica extendida, muchas personas desconocen cómo utilizarla correctamente y terminan pasando por alto una opción sencilla que viene incluida con la prenda.

Para comprobar si la prenda encogerá, el primer paso es cortar un pedazo de cartón del mismo tamaño que el retal. Una vez preparado, la tela debe sumergirse en agua caliente durante media hora. Pasado ese tiempo, se deja secar por completo y, finalmente, se compara con el cartón para comprobar si ha modificado su tamaño.
Para saber si la prenda desteñirá, el procedimiento también es sencillo. El retal se introduce en un recipiente con agua y jabón y se deja en remojo durante 20 minutos. Una vez transcurrido ese tiempo, se frota y se escurre la tela. El color que adquiera el agua servirá como primera señal.
En caso de que persistan las dudas, se recomienda dejar secar el trozo de tela y compararlo con la prenda original. Esta comprobación permite confirmar si ha habido una pérdida de color o una alteración visible en el tejido.
Realizar estas pruebas previas, aunque no sea una práctica habitual, ayuda a conocer mejor el comportamiento de la ropa nueva y a evitar errores que pueden arruinar una prenda en su primer lavado.