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A principios del mes de marzo, medios estatales rusos publicaron que Rusia tiene intención de lanzar la misión Venera-D en 2036 para explorar Venus, utilizando una nave espacial con un módulo de aterrizaje, un globo y un orbitador. Según el sitio web RussianSpaceWeb, el objetivo de la misión es ampliar el estudio del planeta e investigar la posibilidad de vida microbiana en las nubes de Venus. Antes de la invasión rusa de Ucrania en 2022, se consideró el proyecto como una posible misión conjunta con la NASA, pero la colaboración se interrumpió tras el conflicto.
Según el viceprimer ministro ruso Denis Manturov, «la misión a Venus requerirá la búsqueda de soluciones de ingeniería no convencionales. Esto exigirá la participación de personas jóvenes, talentosas y audaces, capaces de abordar los problemas desde una perspectiva innovadora y aportar ideas novedosas». Asimismo, recordó que Rusia tiene una gran trayectoria en la exploración de Venus, que se remonta a la época soviética; en 1970, el país logró aterrizar con éxito una nave espacial en otro planeta del Sistema Solar.
Rusia enviará una nave espacial a Venus en 2036
El trabajo preliminar de diseño comenzó en enero de 2026, coincidiendo con el inicio del proyecto espacial nacional, informó Oleg Korablev, jefe del Departamento de Física Planetaria en el Instituto de Investigación Espacial (IKI) de la Academia de Ciencias de Rusia, según la agencia de noticias TASS. Asimismo, señaló que la fecha de lanzamiento de la misión se determinará una vez finalizada la etapa de diseño, «pero se llevará a cabo dentro del período de planificación actual, a más tardar en 2036».
Rusia ya tiene antecedentes históricos en la exploración de Venus. En 1970, la nave espacial Venera 7 se convirtió en la primera nave en aterrizar con éxito en otro planeta y transmitir datos desde su superficie. En las siguientes décadas, la Unión Soviética lanzó más de una docena de misiones como parte del programa Venera y se convirtió en el único país que ha logrado operar naves en las condiciones extremas de Venus, donde la temperatura supera los 480 °C y la presión es más de 90 veces la de la Tierra.
La sonda Venera 16, lanzada en 1983, mapeó la superficie con radar y reveló detalles topográficos previamente desconocidos. Ahora, uno de los principales objetivos de la misión Venera-D es la búsqueda de señales de vida en la atmósfera de Venus. El proyecto tiene como objetivo investigar la presencia de fosfina y amoníaco en las nubes del planeta, gases cuya detección previa generó un intenso debate en la comunidad científica.
Venus es similar a la Tierra en tamaño y estructura, por lo que a menudo se le conoce como su «gemelo malvado». Sin embargo, su atmósfera es extremadamente densa y atrapa el calor mediante un efecto invernadero extremo, lo que lo convierte en el planeta más caliente del Sistema Solar, con temperaturas capaces de derretir el plomo. Bajo sus nubes espesas y permanentes, su superficie está formada por volcanes y montañas.
Sonda Venus Express de la ESA
La sonda Venus Express de la ESA ha revelado la dinámica y la composición química de la atmósfera de Venus. Aunque éste el planeta más cercano a la Tierra, estudiarlo es sumamente difícil porque siempre está cubierta de nubes, lo que impide ver la superficie. «Es sorprendente ver lo distinto que es hoy Venus de la Tierra», comenta Fred Taylor, científico interdisciplinar de Venus Express perteneciente a la Universidad de Oxford, en el Reino Unido. Venus tiene una masa muy similar a la de la Tierra, pero la temperatura en la superficie supera los 480 °C, y la presión es 100 veces mayor.
«Ya hemos conseguido mucho en términos científicos. Gracias a los modernos instrumentos, hemos obtenido unos niveles de detalle muy superiores a los anteriores y la sonda espacial sigue en muy buen estado», confirma Håkan Svedhem, científico de proyecto de la ESA que participa en la misión de la Venus Express.
Central nuclear en la Luna
Por otro lado, Rusia planea desplegar una planta de energía nuclear en la Luna en la próxima década para apoyar su programa espacial lunar, y firmó un contrato con la empresa aeroespacial Lavochkin Association para llevarlo a cabo. «El proyecto es un paso importante hacia la creación de una estación lunar científica permanentemente funcionando y la transición de misiones únicas a un programa de exploración lunar a largo plazo», explicó Dmitry Bakanov, director de Roscosmos, la agencia espacial rusa.
Sin embargo, Rusia no es el único país que quiere instalar un reactor nuclear en la Luna. «Estamos en una carrera hacia la Luna, compitiendo con China. Y para tener una base en la Luna, necesitamos energía», dijo el Secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy. Cabe señalar que la normativa internacional prohíbe establecer armas nucleares en el espacio, pero no hay prohibiciones para colocar fuentes de energía nuclear en el espacio, siempre y cuando cumplan con ciertos requisitos.