Armengol se salta la tradición y aparta la bandera de España del centro para dar preeminencia a la de Ucrania
En La Moncloa sí se coloca la bandera de España en el centro cuando Sánchez recibe a mandatarios extranjeros

La presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, de nuevo en el punto de mira: este miércoles se ha saltado la tradición protocolaria y ha apartado la bandera de España para darle el lugar preeminente a la de Ucrania, junto a la de la Unión Europea (UE) en la recepción del presidente Volódimir Zelenski, que ha tenido lugar en el Patio de Floridablanca, mientras seguían los debates en el hemiciclo.
Este patrón se ha repetido en visitas recientes de alto nivel institucional. Así ocurrió, por ejemplo, durante la estancia del Gran Duque de Luxemburgo, Guillermo V, el pasado 5 de marzo, así como en la anterior visita de Zelenski. En todos estos casos, según las imágenes difundidas por el propio Congreso, la bandera nacional española no ocupaba el lugar preferente.
Cada vez que un mandatario extranjero visita la Cámara Baja, los servicios de protocolo despliegan en espacios emblemáticos —como la entrada del hemiciclo o el Salón de los Pasos Perdidos— la bandera de España junto a la del país de origen del visitante. Hasta ahí, nada fuera de lo habitual.
Sin embargo, el detalle que ha encendido las críticas es la colocación de las banderas en el Congreso, responsabilidad de Francina Armengol: la enseña extranjera ocupa sistemáticamente el lugar central en el Congreso de los Diputados o más destacado, mientras que la española queda relegada a una posición secundaria, a uno de los lados.
Diferente situación se suele dar en La Moncloa, donde cuando Pedro Sánchez recibe a un líder extranjero, sí se coloca la enseña española en el lugar destacado, en el centro, con la de la otra nación y la de la Unión Europea flanqueándola a los lados.

Más aún, el artículo 6.2 refuerza esta obligación al indicar que, cuando la bandera española ondee junto a otras, «ocupará lugar preeminente y de máximo honor», precisando además cómo debe interpretarse esa preeminencia: si el número de banderas es impar, la posición central; si es par, uno de los dos lugares centrales, concretamente el de mayor rango protocolario.
A la luz de esta normativa, expertos en protocolo consultados por OKDIARIO consideran que la práctica habitual en el Congreso contradice lo dispuesto por la ley. Desde sectores críticos, como Vox, acusan directamente a Armengol de permitir —o al menos no corregir— una dinámica que califican de «anómala» e incluso «ilegal». A su juicio, «colocar la bandera del país visitante en el centro supone, de facto, relegar la enseña nacional a un segundo plano en la principal institución representativa de la soberanía popular».
Fuentes próximas a Armengol, pese a reconocerlo, se excusan diciendo que la práctica responde a «un gesto de cortesía» al invitado. No obstante, este argumento no convence a quienes insisten en que la legislación española no contempla excepciones en este sentido dentro de edificios oficiales.
Por el momento, no consta que se haya iniciado ninguna actuación oficial para revisar estos hechos, aunque desde la oposición no se descarta llevar el asunto a instancias competentes.