CIENCIA

Estupefacción en la ciencia: un estudio confirma el desastre en el Ártico y no hay marcha atrás

Ártico
(Foto: Freepik)
Pedro Antolinos

El Ártico sigue batiendo récords de deshielo y el último dato histórico registrado es de este mes de marzo de 2026. Según ha informado recientemente el Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo (NSIDC), el manto de hielo marino se ha reducido en los últimos días hasta los 14,15 millones de kilómetros cuadrados. Como informa este canal especializado, este manto se ha reducido un 90% desde 1985. Consulta en este artículo todo lo que debes saber sobre el deshielo en el Ártico y las posibles consecuencias.

El Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo (NSIDC) ha vuelto a avisar sobre la reducción del hielo marino del Ártico, también llamado multianual, que es la capa más gruesa y resistente que históricamente ha habitado en el Ártico. Aunque su descomposición no repercute negativamente en posibles inundaciones, su desaparición sí que es importante porque le sustituye un hilo estacional que es más vulnerable al calor y al oleaje. Y algo más importante: acelera el derretimiento de las capas de hielo terrestres.

Este hielo multianual ha disminuido más de un 90% desde 1985 y este mes de marzo se ha reducido hasta aproximadamente 14,15 millones de kilómetros cuadrados. Según informa Meteored, este valor la sitúa en 1,5 kilómetros cuadrados por debajo de la media histórica de entre 1981 y 2010. Teniendo en cuenta que este hielo marino se reduce un 2,5% por década, todo indica que el año 2026 lo finalizará con otro récord histórico negativo.

Evolución de la extensión del hielo ártico marino

La revista National Geographic también habla del problema que supone el llamado efecto albedo. «Con menos hielo que refleje la radiación solar, el océano oscuro absorbe más calor, acelerando el derretimiento en un bucle que se retroalimenta», cuenta este medio especializado sobre este proceso que se está llevando a cabo en el Ártico.

Un aliado contra el cambio climático en el Ártico

En lo que respecta al océano Ártico, en los últimos días también se han sucedido buenas noticias que van contra las teorías alarmistas de los devotos del cambio climático. Recientemente, un equipo de investigadores internacionales ha descubierto bajo el hielo del Ártico un gran número de microbios hiperactivos que pueden ayudar a combatir el cambio climático.

El equipo liderado por la bióloga Lisa von Friesen ha realizado unas mediciones que demuestran que el propio océano Ártico está produciendo nutrientes adicionales, precisamente en el momento en que la región se está calentando a más velocidad. Esto puede crear un efecto en cadena que puede hacer al Ártico resistir con más virulencia los efectos del calentamiento global.

«Si el océano produce más nitrógeno, puede sustentar más algas en algunos lugares y, por lo tanto, absorber más CO₂. Al mismo tiempo, la velocidad a la que ese carbono desaparece del sistema determina la intensidad final del efecto de enfriamiento», ha dicho Lasse Riemann, coautor del estudio, sobre el proceso de defensa que puede habilitar el Ártico con la aparición de vida en un lugar en el que se daba por descontado que no había condiciones para ello.

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