CIENCIA

Conmoción entre los geólogos: emerge bajo el hielo del Ártico un aliado sorprendente contra el cambio climático

hielo ártico
(Foto: Freepik)
Pedro Antolinos

Un equipo de investigadores internacionales ha descubierto bajo el hielo del Ártico un gran número de microbios hiperactivos que pueden ayudar a combatir el cambio climático. Este estudio desvela que en el océano Ártico, que era un lugar casi descartado para la vida por sus extremas condiciones, actualmente se están produciendo nutrientes adicionales en el momento en el que aparentemente la región se está calentando a una mayor velocidad por los presuntos efectos del cambio climático. Consulta en este artículo todo lo que debes saber sobre esta novedad bajo el hielo del Ártico.

El wokismo y los agoreros siempre han intentado meter miedo a la población con el cambio climático sin tener en cuenta que hay elementos naturales que pueden ayudar a frenar esta afrenta. Uno de ellos ha sido descubierto recientemente bajo el hielo del Ártico, donde se ha encontrado un mar de microbios hiperactivos que, además de influir en la cadena alimentaria, también son relevantes en la cantidad de CO₂ que el planeta Tierra aún es capaz de almacenar.

La historia siempre nos ha enseñado que el océano Ártico ha sido un lugar frío y oscuro en el que era muy difícil que la vida se desarrollara. Los estudios dicen que el deshielo aparentemente provocado por el cambio climático no está ayudando al desarrollo de la vida, pero un nuevo estudio liderado por la bióloga Lisa von Friesen ha sacado una conclusión importante en lo que se refiere al cambio climático: estas nuevas mediciones demuestran que el propio océano Ártico está produciendo nutrientes adicionales, precisamente en el momento en que la región se está calentando a más velocidad.

Según informa el medio, annohuidekoper, los buques de investigación Polarstern y Oden «midieron la actividad detectable de bacterias no cianobacterianas en la gélida y oscura cuenca euroasiática, un lugar que durante mucho tiempo se consideró prácticamente sin vida». Y su conclusión fue que se están reproduciendo nutrientes cuando todo hacía presagiar lo contrario.

Vida en el hielo del Ártico

Este medio especializado cita al estudio que deja claro que «se está produciendo un intenso proceso biológico que pone a prueba nuestros modelos climáticos». «Fundamentales para esto son los diazótrofos: microorganismos capaces de convertir el nitrógeno atmosférico en amonio. Este amonio alimenta a las algas, y estas, a su vez, alimentan al resto de la cadena alimentaria», cuentan sobre los microbios hiperactivos que se han hallado sorprendentemente en el hielo del Ártico.

«El mecanismo del nitrógeno en el Ártico actúa como un engranaje oculto en la maquinaria global del carbono, que ahora, de repente, se está haciendo visible», informa este estudio que deja claro el proceso de vida que se está sucediendo en el hielo del Ártico.

«Ese exceso de nitrógeno alimenta la proliferación de algas. Las algas extraen CO₂ de la atmósfera mediante la fotosíntesis, lo utilizan para generar su propia biomasa y constituyen la base de la cadena alimentaria marina. Cuando estas algas mueren y se hunden, parte del carbono puede llegar a las profundidades marinas o depositarse en el lecho marino. Esto crea un ‘sumidero de carbono’ que elimina temporalmente el CO₂ del aire», cuenta esta publicación que también deja claro que este mecanismo se activa en múltiples niveles:

  • A más nitrógeno, mayor crecimiento de algas en ciertas áreas.
  • A más algas, mayor absorción de CO₂ de la atmósfera.
  • A más biomasa, más alimento para el zooplancton, los peces, las aves marinas y los mamíferos marinos.

Este medio también hace mención a una reflexión del coautor del estudio, Lasse Riemann, que resume que las simulaciones de la productividad futura del océano deben tener en cuenta esta contribución del Ártico. «Si el océano produce más nitrógeno, puede sustentar más algas en algunos lugares y, por lo tanto, absorber más CO₂. Al mismo tiempo, la velocidad a la que ese carbono desaparece del sistema determina la intensidad final del efecto de enfriamiento», informa un estudio que deja una conclusión: el nitrógeno adicional puede ayudar al océano Ártico a procesar más CO₂, precisamente en un lugar donde el calentamiento se está produciendo con mayor rapidez. Esto puede hacer que el Ártico sirva aún más como un «arma» contra el calentamiento global y demuestra que el planeta es capaz de adaptarse donde las condiciones climáticas son más adversas.

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