Contradictorio aunque la ciencia lo confirma: el deshielo ártico aumenta la grasa de los osos polares
Los osos polares de Svalbard resisten al deshielo ajenos a la guerra fría que libran, Estados Unidos, Rusia y China
Un estudio revela que estos animales han incrementado sus reservas de grasa gracias a nuevas presas
El archipiélago noruego es escenario de tensiones entre la OTAN, Rusia y China por sus recursos naturales

Los osos polares de Svalbard viven ajenos a dos realidades en el ártico que determinan su futuro: el cambio climático que derrite su hábitat y las tensiones geopolíticas que convierten su hogar en una de las regiones más codiciadas del planeta.
Mientras Trump sueña con hacerse con Groenlandia y las grandes potencias compiten por el control del Ártico, estos depredadores han encontrado la manera de sobrevivir al deshielo. Un nuevo estudio publicado en la revista Scientific Reports demuestra que la condición corporal de los osos polares de Svalbard ha mejorado a pesar de la pérdida acelerada de hielo marino.
La investigación, liderada por Jon Aars y su equipo del Instituto Polar Noruego, analizó 1.188 registros corporales de 770 osos polares adultos entre 1992 y 2019. Los científicos compararon los cambios en el índice de condición corporal de estos animales, un indicador de sus reservas de grasa, con el número de días sin hielo en el Mar de Barents a lo largo de 27 años. Los resultados sorprendieron a la comunidad científica internacional.
Más grasa con menos hielo
El estudio reveló que, aunque los días sin hielo aumentaron aproximadamente en 100 durante este período, a un ritmo de cuatro días adicionales por año, el índice de condición corporal de los osos polares de Svalbard mejoró significativamente después del año 2000.
Esto significa que las reservas de grasa de estos animales aumentaron precisamente cuando el hielo marino disminuía de forma drástica. Una paradoja que contradice las observaciones realizadas en otras poblaciones de osos polares del Ártico.

Los investigadores proponen varias explicaciones para este fenómeno. La recuperación de poblaciones de presas terrestres que fueron sobreexplotadas por los humanos, como los renos y las morsas, habría proporcionado nuevas fuentes de alimento a los osos polares de Svalbard. Además, la pérdida de hielo marino podría estar concentrando a las focas anilladas, su presa principal, en áreas más reducidas, lo que aumentaría la eficiencia de caza de estos depredadores.
El tablero del Ártico
Sin embargo, el futuro de los osos polares de Svalbard no depende sólo del clima. El archipiélago donde habitan se ha convertido en un punto caliente de la geopolítica mundial.
Situado a medio camino entre Noruega y el Polo Norte, Svalbard ocupa una posición estratégica que atrae el interés de Rusia, China y Estados Unidos. El Tratado de Svalbard de 1920 reconoce la soberanía noruega, pero permite a los países firmantes explotar sus recursos naturales, una cláusula que genera tensiones constantes.
Rusia mantiene una colonia en el archipiélago desde hace décadas. Sus submarinos nucleares de la Flota del Norte fondean cerca de la isla de los Osos, en el extremo sur. La OTAN considera esta presencia una amenaza potencial y el comandante supremo de la Alianza ha expresado sus sospechas sobre las verdaderas actividades de Moscú en la zona. China, por su parte, ha intentado adquirir terrenos en Svalbard sin éxito y mantiene una estación de investigación científica desde 2004.

Recursos codiciados
El cambio climático en el Ártico abre nuevas oportunidades económicas que intensifican la competencia geopolítica. El deshielo permite acceder a enormes reservas de petróleo, gas y minerales que permanecían inaccesibles bajo el hielo.
La Dirección General de Petróleo noruega estima que las reservas potenciales en su zona del Mar de Barents alcanzan los 17.500 millones de barriles equivalentes de petróleo. La Ruta Marítima del Norte, que conecta Asia con Europa a través del Ártico, reduce drásticamente los tiempos de navegación y representa un corredor estratégico de primer orden.
El Gobierno noruego bloqueó recientemente la venta del último terreno privado de Svalbard, una propiedad de 60 kilómetros cuadrados valorada en 300 millones de euros, para evitar que cayera en manos de inversores chinos. Pekín busca convertirse en una gran potencia polar hacia 2030 y ha incluido el Ártico en su iniciativa de la Ruta de la Seda Polar. La alianza entre China y Rusia en la región se ha intensificado desde la invasión de Ucrania, con ejercicios militares conjuntos y sobrevuelos cerca de Alaska.

El futuro incierto
Los científicos advierten que la adaptación de los osos polares de Svalbard podría tener límites. Reducciones adicionales del hielo marino podrían afectar negativamente a esta población al aumentar las distancias que deben recorrer para acceder a sus zonas de caza.
Este fenómeno ya se ha observado en otras poblaciones de osos polares del Ártico, donde el declive demográfico ha coincidido con la pérdida de hielo. El equipo de investigación concluye que se necesitan más estudios para comprender cómo las diferentes poblaciones de estos depredadores se adaptarán a un Ártico cada vez más cálido.
Entre la ciencia y la tensión
El archipiélago de Svalbard alberga también símbolos de esperanza para la humanidad. El Banco Mundial de Semillas, excavado en el permafrost, guarda copias de todas las semillas del planeta para recuperar la agricultura en caso de catástrofe global.

La estación de investigación de Ny-Alesund reúne a científicos de una docena de países que estudian el cambio climático en el Ártico. Esta cooperación internacional contrasta con las tensiones geopolíticas que rodean al territorio.
Los osos polares de Svalbard continúan cazando focas sobre el hielo menguante, ajenos a los intereses que se cruzan sobre sus cabezas. Su capacidad de adaptación ofrece un destello de esperanza, pero su supervivencia a largo plazo dependerá tanto de la evolución del clima como de las decisiones que tomen las potencias mundiales sobre el futuro del Ártico. Un futuro que se decide en despachos muy lejanos de los fiordos helados donde estos animales luchan cada día por sobrevivir.