Animales Telenovelas con animales

Adiós a los culebrones turcos: los chinos se enganchan a las telenovelas con animales generados por IA

Los protagonistas suelen ser perros y gatos, aunque también aparecen otros animales e incluso humanos

Estos nuevos formatos se aprovechan de los algoritmos para hacerse virales

Los temas de estas historias son los propios de cualquier culebrón

Escena de uno de estos culebrones protagonizados por animales.
Escena de uno de estos culebrones protagonizados por animales.

El Rey León, Babe, el cerdito valiente, la Pantera Rosa… No cabe duda de que los animales funcionan muy bien en los relatos audiovisuales. Da igual el formato: animación, acción real, películas, series, documentales… a menudo encuentran la forma de conquistar al público. Y ahora también lo hacen en los contenidos que consumimos a través del teléfono móvil.

Así lo demuestra el fenómeno viral que ha conquistado China y que amenaza con extenderse por el resto del planeta. Se trata de telenovelas protagonizadas por animales generados con inteligencia artificial, una mezcla inesperada del clásico melodrama televisivo y las nuevas tecnologías digitales que está acumulando millones de visualizaciones.

La premisa puede sonar surrealista, pero funciona sorprendentemente bien: culebrones interpretados por gatos con miradas dramáticas, perros en medio de discusiones familiares o pájaros que parecen protagonizar triángulos amorosos. Todo ello presentado en pequeños episodios pensados para ser consumidos y compartidos en redes sociales.

Micronovelas

En realidad, más que de telenovelas deberíamos hablar de micronovelas o microdramas. Se trata de un nuevo formato de ficción nacido en China que se caracteriza por ofrecer historias muy breves pensadas para ser vistas en el móvil, normalmente en formato vertical.

Cada capítulo dura apenas unos segundos o minutos y suele terminar con un giro dramático pensado para dejar al espectador con la intriga de qué es lo que va a pasar a continuación. La idea es clara: enganchar al público y empujarlo a ver el siguiente capítulo.

El concepto recuerda a las telenovelas clásicas, pero comprimidas al máximo para adaptarse al ritmo de internet. Traiciones, romances imposibles, venganzas familiares o revelaciones inesperadas: todos los ingredientes del melodrama siguen ahí, sólo que ahora condensados en vídeos brevísimos diseñados para redes sociales.

Gatos y perros

La novedad es que en las micronovelas más virales los protagonistas ya no son humanos, sino animales generados mediante inteligencia artificial. Los protagonistas más habituales suelen ser gatos y perros, probablemente porque son los animales que más familiaridad generan entre los espectadores.

Pero el abanico de opciones no se agota en los animales de compañía. En estas historias también aparecen cabras, cerdos, pájaros e incluso personajes humanos compartiendo pantalla con los animales.

Lo más curioso es que, aunque las historias están en chino, no hace falta entender el idioma para seguir la trama debido a las reacciones y gestos sumamente exagerados de los animales. Un gato que mira con cara de traición, un perro que parece indignado o dos loros enfrentados en una escena de celos: el drama se entiende perfectamente.

¿Telenovelas con animales generados por IA? Este es el fenómeno viral que arrasa en China

Algoritmos

Estos vídeos breves, directos y fáciles de consumir, están diseñados para aprovechar el funcionamiento de los algoritmos de las redes sociales. Cuando los usuarios ven un vídeo hasta el final —algo bastante habitual, porque apenas duran unos segundos— la plataforma interpreta que el contenido funciona y empieza a mostrárselo a más personas, lo que favorece su rápida viralización.

Además, estas historias combinan tres elementos que suelen funcionar muy bien en internet:

  • Narrativas sencillas.
  • Temas universales.
  • Formatos diseñados para brillar en redes sociales.

Culebronos chinos

El fenómeno está comenzando a llamar la atención también en España. En un episodio del videopodcast de tecnología Sandia Byte, los presentadores reaccionan con humor a estos vídeos, afirmando que «esto lo está viendo la gente en China. Han dejado de ver culebrones de Turquía. Ahora vemos culebrones de animales chinos».

Los dos responsables de este espacio comentan una misma escena que ha sido replicada en varias ocasiones, manteniendo la misma estructura narrativa pero con distintos animales como protagonistas.

La primera versión está interpretada por loros, mientras que en la segunda, los protagonistas son dos gatos. En la última versión que analizan, aparecen dos perros… que además están vestidos con trajes tradicionales chinos.

Potencia de computación

«En esto es en lo que nos estamos gastando la potencia de computación, señores. En hacer telenovelas chinas de animales», comenta uno de los presentadores.

Su compañero añade un matiz llamativo: detrás de este fenómeno no hay cuentas famosas. «Es el puro algoritmo que lo está reventando. Además lo han hecho en chino, que tiene, obviamente, muchos más millones de potenciales usuarios».

 

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Animales y cultura popular

Llegados a este punto, surge una pregunta inevitable: ¿pueden estas micronovelas cambiar nuestra forma de percibir a los animales? Lo cierto es que la cultura popular lleva décadas influyendo en la imagen que tenemos de muchas especies. Películas, cuentos o documentales han contribuido a moldear esa percepción colectiva.

Un ejemplo claro es la película Tiburón, que sin duda aumentó el miedo de muchas personas a toparse con un escualo en la playa. Por el contrario, otros formatos han fomentado la empatía hacia ciertas especies. Es el caso de los documentales de Félix Rodríguez de la Fuente, que cambiaron la forma en que gran parte de la sociedad percibía a la fauna salvaje, especialmente al lobo ibérico.

Ahora habrá que ver qué impacto terminan teniendo estas micronovelas en nuestra relación con la naturaleza. Lo que sí parece claro es que este fenómeno viral vuelve a confirmar que los animales siguen siendo uno de los recursos narrativos más eficaces para captar nuestra atención.