Comunidad Valenciana Recuperación de playas

Desafío inédito en España: Valencia comienza a regenerar 11 kilómetros de sus playas en tiempo récord

El mayor proyecto de regeneración costera de la historia de España moviliza 43 millones de euros

Boyas oceanográficas y sensores en tiempo real vigilan el impacto ambiental de las obras en el litoral

Regeneración playas
Playa de Sagunto.
Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

La regeneración de playas más ambiciosa de la historia de España ha arrancado en el litoral valenciano. Los temporales de este invierno han causado una grave erosión y pérdida de arena en más del 70% del litoral valenciano, una situación que complica su visita de cara a la Semana Santa y a la actividad turística.

En este sentido, uno de los ejemplos es que se están realizando aportes urgentes de más de un millón de metros cúbicos de arena, destacando actuaciones en Sagunto y la reposición de pasarelas dañadas.

Sin embargo, ante este desafío climático vivido durante semanas en el Mediterráneo, en distintos puntos de Valencia se afronta el reto de regenerar once kilómetros de costa.

Nueve playas en cuatro municipios

Esta actuación, nunca antes vista en España por sus dimensiones, se reparte  entre nueve playas de los municipios de Canet d’en Berenguer, Sagunto, Sueca y Cullera. Estos espacios, muy importantes para el turismo serán restaurados en un plazo de aproximadamente cinco meses, un reto logístico y técnico sin precedentes en el país impulsado por la Dirección General de la Costa y el Mar.

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Versemar, ha implementado un sistema de monitorización en continuo mediante boyas oceanográficas, equipadas con sensores.

El operativo, anunciado por la consultora castellonense Versemar, monitoriza la actuación mediante boyas oceanográficas y sistemas de alerta temprana para activar protocolos y medidas correctoras ante posibles impactos ambientales.

La intervención, ejecutada por la UTE Dredging International España y Rover Maritime, cuenta con una inversión de cerca de 43 millones de euros. El proyecto abarca las playas de Canet d’en Berenguer, Almardà, Corinto, Malvarrosa, El Perelló, Pouet, Les Palmeres, Marenyet y l’Estany, afectadas por la regresión progresiva de sedimentos que ha erosionado sus perfiles costeros en las últimas décadas.

Arena del fondo del mar

La clave de esta regeneración de playas está en el origen del material: un yacimiento submarino localizado frente a las costas de Sueca y Cullera. Desde ese depósito natural, la draga de succión Bonny River extrae arena a profundidades superiores a 80 metros, lo que la convierte en una de las embarcaciones más avanzadas del mundo para este tipo de trabajos.

El material dragado se traslada hasta la costa a través de un sistema combinado de tuberías flotantes, sumergidas y terrestres. En total, el volumen de arena a extraer supera los 3,24 millones de metros cúbicos, una cifra calculada a partir de los estudios técnicos aprobados para restaurar cada uno de los tramos costeros afectados.

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Mapa de la actuación. (Fuente: Versemar).

Tres playas a la vez

El calendario de ejecución marca otro hito sin precedentes. Habitualmente, la regeneración de una playa requiere aproximadamente un año de trabajos. En este proyecto, tres operaciones de restauración se desarrollan de forma simultánea, lo que comprime los plazos a cinco meses y exige una coordinación técnica excepcional entre todos los agentes implicados.

La actuación tiene como objetivo recuperar los perfiles costeros y reforzar la estabilidad de las zonas intervenidas, garantizando su función como barrera natural frente a la erosión y como espacio de uso público de cara a la temporada estival que se avecina.

Vigilancia ambiental en tiempo real

La magnitud del proyecto ha requerido el diseño de un Plan de Vigilancia Ambiental (PVA). La función es asegurar el cumplimiento de la normativa vigente y las condiciones establecidas en la Declaración de Impacto Ambiental. Además, se deben controlar y minimizar los efectos derivados de la operación sobre el ecosistema marino.

Para ello, se ha desplegado un sistema de monitorización continua mediante boyas oceanográficas equipadas con sensores multiparamétricos que miden la calidad fisicoquímica del agua, la turbidez, las corrientes y otros parámetros clave. Los datos se transmiten en tiempo real y activan alertas automáticas que permiten aplicar protocolos correctores ante cualquier desviación detectada durante los trabajos.

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Protección del ecosistema marino

El PVA contempla también levantamientos topobatimétricos, campañas de muestreo de agua y sedimentos, seguimiento de praderas de fanerógamas marinas y controles arqueológicos. Una vez concluidas las obras, se realizarán controles periódicos a medio plazo para evaluar la recuperación de los ecosistemas costeros y la eficacia de las medidas ambientales aplicadas.

«Este proyecto supone un reto técnico y ambiental de primer nivel. Nuestro papel es asegurar que una actuación de esta magnitud se desarrolle con las máximas garantías ambientales, combinando monitorización en continuo, análisis técnico y capacidad de respuesta inmediata ante cualquier desviación», señala Alejo Muruaga, responsable de Versemar.

Boyas inteligentes
Este sistema permitirá la adquisición continua de datos ambientales con transmisión remota en tiempo real.

Un modelo para el litoral español

La combinación de ingeniería costera avanzada y vigilancia ambiental en tiempo real sitúa a este proyecto de regeneración de playas como referente en la gestión del litoral mediterráneo. El uso de la draga Bonny River, la extracción desde un yacimiento submarino profundo y el despliegue de boyas con transmisión remota de datos suponen un salto cualitativo respecto a cualquier actuación anterior en España.

La Dirección General de la Costa y el Mar afronta así uno de los mayores desafíos de conservación costera de las últimas décadas. Este modelo de regeneración de playas que combina una respuesta rápida, cuidado del medioambiente y protección del uso público de la costa podría servir como ejemplo si los resultados muestran su efectividad en otras áreas del Mediterráneo que sufren pérdida de sedimentos.