Indag «PP y Vox están a farolazo limpio mientras Sánchez prepara el pucherazo de las próximas generales»
Eduardo Inda está con la mosca tras la oreja. Y tiene motivos. Isabel Díaz Ayuso le advirtió el pasado martes, en el cara a cara que ambos mantuvieron en Fuenlabrada, de que Pedro Sánchez está preparando un nuevo pucherazo de cara a las próximas elecciones generales. Lo de «nuevo» no es gratuito: todos sospechan —aunque no haya pruebas formales— que algo muy raro ocurrió con el voto por correo en los comicios de 2023.
Pero la maniobra que ahora denuncia Ayuso es más sofisticada. El Gobierno está empleando la Ley de Memoria Histórica para nacionalizar de forma masiva a supuestos descendientes de exiliados republicanos. El problema, señala Inda, es que nadie sabe con exactitud cómo se acredita ser nieto o familiar directo de un exiliado. Esa opacidad abre la puerta a todo tipo de irregularidades. Y el resultado práctico es demoledor: miles de nuevos ciudadanos con derecho a voto antes de que los españoles acudan a las urnas en 2027.
La pregunta que se impone es obvia: ¿a quién van a votar? La respuesta también. Al PSOE, a Sumar, a Podemos, a Bildu, a ERC o a cualquier otra sigla del amplio conglomerado de izquierdas y separatistas que sostiene al Gobierno. Según los propios cálculos de Ayuso, sólo en Madrid podrían ejercer el sufragio 400.000 supuestos descendientes de republicanos, con una orientación de voto que rozaría el 90% hacia las izquierdas. El efecto sobre cualquier encuesta y sobre el mapa electoral sería devastador.
Para Inda, la comparación con Venezuela es inevitable, aunque con matices. Maduro directamente proclamó su victoria cuando todas las actas y todos los observadores internacionales certificaban que Edmundo González Urrutia había ganado con el 70% de los votos. Sánchez opera de forma más sutil: no falsifica papeletas, fabrica votantes.
Y mientras el presidente ejecuta su estrategia con paciencia y sin pausa, la derecha española —»la derecha tontita», en palabras del propio Inda— se dedica a los farolazos. PP y Vox llevan meses tirándose los trastos a la cabeza, llamándose de todo, compitiendo en ver quién destruye más al otro. El autócrata, con ínfulas de dictador, les está robando la cartera. Y ellos, sin enterarse.
«Que alguien me explique cómo se para este pucherazo», concluye Inda. «Que se dejen de tirar los trastos a la cabeza y se pongan las pilas». Porque si PP y Vox no reaccionan a tiempo, bien podría ocurrir que Sánchez volviera a desafiar todas las encuestas y, de una u otra forma, siguiera gobernando después de 2027. Sánchez es Maduro, o casi. Y eso es exactamente lo que se propone demostrar en los meses que vienen.