Tarjetas

Adiós al número PIN de tu tarjeta: el giro que está a punto de cambiar la forma de pagar para siempre

pin tarjeta
Blanca Espada

El gesto de marcar cuatro números en el datáfono cuando se paga con tarjeta está tan interiorizado que casi ni se piensa. En muchas ocasiones, especialmente si se trata de importes pequeños ni tan siquiera se pide, pero lo normal es sacar la tarjeta, que tecleen el importe, que pongamos el PIN y listo. Sin embargo, ese pequeño ritual que lleva décadas acompañando a millones de personas podría tener los días contados. No es una exageración ni una previsión a largo plazo si tenemos en cuenta que el sector financiero ya está probando alternativas reales que apuntan directamente a sustituir ese sistema.

Mientras tanto, el contexto también está cambiando. El efectivo sigue siendo muy utilizado en España, pero cada vez pierde terreno frente a los pagos electrónicos. Tarjetas, móviles y relojes inteligentes han ido simplificando el proceso hasta el punto de que pagar es casi automático, y es ahí donde entra en juego lo que ahora se desea alcanzar, que no es otra cosa que eliminar por completo el código PIN pero no sólo por comodidad, sino ante la preocupación creciente por la seguridad, debido a fraudes, robos de datos y técnicas cada vez más sofisticadas que han puesto en duda la eficacia de los sistemas tradicionales. Por eso, la industria bancaria ya trabaja en una alternativa que promete cambiar para siempre la forma de pagar.

Adiós al número PIN de tu tarjeta

Durante años, el código de cuatro cifras era necesario para pagar con tarjeta en las tiendas, pero actualmente el riesgo no está solo en perder o que nos roben la tarjeta sino que está en todo lo que pasa alrededor. Basta con que alguien mire mientras marcas el número en un datáfono, o que haya una cámara mal colocada, para que ese código deje de ser secreto. Y eso sin entrar en técnicas más sofisticadas como el skimming o los fraudes online que acaban capturando datos sin que el usuario se dé cuenta.

A esto se suma algo bastante común y es que seguimos usando claves fáciles que son más cómodas pero también son un riesgo. De hecho, gran parte de los fraudes bancarios tiene que ver precisamente con contraseñas débiles o expuestas. Con todo este escenario, el PIN no desaparece porque sí, sino porque empieza a no ser suficiente para lo que se exige ahora mismo en seguridad.

Cómo funcionan las nuevas tarjetas con huella

El cambio que están preparando varios bancos europeos no pasa por hacer algo radicalmente distinto, sino por modificar un pequeño gesto que lo cambia todo. En lugar de introducir un número, lo que se plantea es usar la huella dactilar directamente en la tarjeta. Algunas entidades como BNP Paribas, Crédit Agricole o Société Générale ya están trabajando en este sistema. La idea es bastante simple: pagas igual que ahora, acercando la tarjeta al terminal, pero en ese momento colocas el dedo sobre un sensor que lleva incorporado. Si la huella coincide con la que está registrada, la operación se valida. Si no, no hay pago. Así de directo.

La clave está en dónde se guarda esa información ya que no viaja por la red ni se comparte con el comercio, sino que se queda dentro del propio chip de la tarjeta, cifrada, como una especie de plantilla que solo sirve para verificar que eres tú. Eso reduce mucho el riesgo de filtraciones o robos de datos.

Las pruebas en Europa ya tienen fechas

Aunque pueda parecer algo lejano, no lo es tanto. En Italia, por ejemplo, bancos como Intesa Sanpaolo o Banca Sella ya están probando estas tarjetas con la vista puesta en un despliegue más amplio hacia finales de 2026. Al mismo tiempo, compañías tecnológicas como Thales Group están detrás del desarrollo técnico. Y aquí hay un detalle importante si tenemos en cuenta que parte de ese trabajo se está haciendo en España, concretamente en Barcelona, lo que muestra que no es una tendencia ajena. Si las pruebas funcionan como esperan, el siguiente paso será llevarlo al mercado de forma más generalizada entre 2025 y 2026. A partir de ahí, el salto a otros países sería cuestión de tiempo.

Cabe señalar además que aunque todavía no se ven estas tarjetas en circulación de forma masiva, la idea no es del todo nueva si tenemos en cuenta que en realidad, ya convivimos con ella a través del móvil. Servicios como Apple Pay, Google Pay o Samsung Pay llevan tiempo utilizando la huella o el reconocimiento facial para autorizar pagos. Es decir, el PIN ya ha dejado de ser imprescindible en muchos casos.

Pero lo que se busca ahora es trasladar ese mismo sistema directamente a la tarjeta, sin depender de otro dispositivo. Que funcione por sí sola, manteniendo la rapidez del pago sin contacto, pero con un nivel de seguridad más alto. Así que si  todo sigue el camino previsto, dentro de unos años marcar cuatro números podría parecer algo antiguo ya que el cambio no es inminente pero ya está en el proceso.

Lo último en Economía

Últimas noticias