Los profesionales avisan a los dueños de perros: «En primavera, el baño debe hacerse solo cuando sea necesario»
La llegada de la primavera y el aumento de las temperaturas favorecen la proliferación de parásitos externos como pulgas y garrapatas que ponen en riesgo la salud de los perros y sus familias.
Los expertos en bienestar animal subrayan la necesidad de adoptar estrategias de prevención que protejan la barrera cutánea sin debilitarla. Un enfoque integral basado en la higiene moderada y el refuerzo interno resulta esencial en esta época del año.
Por qué los expertos recomiendan limitar los baños de las mascotas durante los meses primaverales
Muchos propietarios asocian erróneamente la prevención de insectos con una higiene acuática constante, pero los profesionales advierten que un exceso de agua puede ser contraproducente.
Imke Marks, experta en nutracéutica animal y fundadora de la firma española Mooiza, señala que la piel sana constituye la primera barrera natural frente a cualquier agresión externa. Si los dueños bañan a sus perros con demasiada frecuencia, debilitan esta protección.
Los especialistas recomiendan realizar baños moderados, idealmente cada tres o cuatro semanas, siempre respetando las necesidades específicas de la piel del animal.
Durante la primavera, la mascota atraviesa el proceso de muda, lo que vuelve su piel mucho más sensible a los productos químicos y al frotado excesivo. En lugar de recurrir al champú de forma sistemática tras cada paseo por zonas verdes, los expertos aconsejan priorizar el cepillado.
Esta práctica elimina el pelo muerto y permite detectar posibles garrapatas o pulgas antes de que se asienten en el cuerpo del animal.
Cómo influye el refuerzo interno de los perros en la prevención de parásitos
La defensa frente a las amenazas del entorno no depende únicamente de collares o pipetas, sino también de la salud interior de la mascota. Una nutrición avanzada rica en ácidos grasos esenciales ayuda a que el cabello crezca con mayor densidad, calidad y un brillo saludable.
Ingredientes como los aceites de pescado y de borraja garantizan la hidratación y la integridad de la barrera cutánea. Por otro lado, el sistema digestivo juega un papel determinante en la inmunidad general.
La microbiota equilibrada actúa como un escudo natural que permite al organismo responder con mayor eficacia frente a los agentes externos. El uso de prebióticos y probióticos, que combinan sustancias como la cáscara de psyllium, el hinojo o la espirulina con hierbas fermentadas como la albahaca y el romero, estabiliza el intestino y fortalece las defensas del perro.
Cuáles son las señales de alerta de los canes ante posibles alergias o infestaciones
Es fundamental que los dueños no asuman automáticamente que cada rascado se debe a la presencia de insectos. Aunque el lamido excesivo suele ser un síntoma de alerta, el can puede mostrar molestias por otros motivos.
Las alergias ambientales al polen, muy comunes en primavera, o las intolerancias alimentarias suelen manifestar síntomas cutáneos muy similares a los de una picadura.
Los propietarios deben vigilar signos como dermatitis, problemas articulares que derivan en el lamido de extremidades o episodios de estrés. Si el perro mantiene una buena protección externa pero sigue rascándose, los expertos recomiendan acudir al veterinario para realizar un diagnóstico exhaustivo.
El control del entorno, incluyendo la desinfección de camas y mantas, completa la protección necesaria para disfrutar de esta estación con seguridad.