Iryo reabrirá la línea a Málaga con la mitad de trenes que antes de Adamuz y el recorrido durará una hora más
La línea a Málaga reabre 3 meses después de Adamuz con la mitad de trenes y un trayecto más largo por las restricciones de Adif

Iryo vuelve a abrir la línea a Málaga, pero lo hace con la mitad de trenes operando de los que circulaban antes del accidente de Adamuz. Y anticipando un retraso que, en el mejor de los casos, será de 40 minutos, pero que fuentes internas de la propia compañía deslizan a OKDIARIO que será de cerca de una hora. La circulación vuelve como una imagen de normalidad cuando todo lo que rodea al ministerio de Transportes que preside Óscar Puente transmite la sensación contraria. La infraestructura no soporta ni el mismo número de trenes, ni la misma frecuencia, ni la misma velocidad.
En realidad, nada ha cambiado entre el antes y el después del accidente, con lo que las compañías se lamentan de que no se haya prestado atención antes al estado ferroviario.
La reapertura, prevista a partir del 30 de abril, llega tras más de tres meses de parón que han tenido un impacto directo tanto en el turismo como en el empleo vinculado a la línea. En el caso de Iryo, cerca de 40 trabajadores se vieron afectados por un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) durante este periodo sin actividad. El regreso de los trenes, sin embargo, dista de suponer una vuelta a la normalidad.
Menos frecuencias y lenta recuperación
Según fuentes cercanas a la compañía, la operativa inicial será muy limitada. Entre semana circularán entre dos y tres trenes diarios, mientras que de viernes a domingo habrá cinco trayectos de ida y vuelta. En total, esto se traduce en unos 17 trenes semanales, prácticamente la mitad de los 35 que operaban antes del accidente de Adamuz, cuando la frecuencia alcanzaba los cinco trenes diarios.
La previsión de la compañía pasa por una recuperación progresiva del servicio en los próximos meses. Las mismas fuentes apuntan a que en junio se incrementarán las circulaciones y que en julio se producirá un nuevo aumento. Sin embargo, este calendario deja en el aire la plena normalización de la línea a corto plazo, obligando a miles de viajeros a adaptarse a una oferta reducida durante semanas.
El impacto de esta situación no se limita a Iryo. El resto de operadores que prestan servicio en la línea de alta velocidad a Málaga, como Renfe y Ouigo, afrontan un escenario similar, con menos frecuencias y mayores tiempos de trayecto, lo que tensiona aún más la capacidad del corredor.
Tiempo de viaje y caída de la puntualidad
A la reducción de trenes se suma un incremento significativo en la duración de los trayectos. Los viajes, que antes del accidente se realizaban en aproximadamente dos horas y media, pasarán ahora a durar entre 3 horas y 10 minutos y 3 horas y media. Este aumento responde, en gran medida, a las limitaciones temporales de velocidad (LTV) que mantiene Adif en distintos puntos de la red por problemas estructurales y labores de mantenimiento.
Estas restricciones no afectan únicamente a la línea de Málaga. Actualmente, Adif mantiene limitaciones relevantes en corredores clave como Madrid-Barcelona (con varios tramos limitados a 230 km/h) o Madrid-Valencia/Zaragoza, donde existen puntos con velocidades reducidas a entre 160 y 200 km/h debido a vibraciones detectadas por maquinistas y obras en curso. Todo ello está provocando retrasos recurrentes de entre 15 y 40 minutos en diferentes servicios.
El deterioro del sistema ferroviario también se refleja en los indicadores de puntualidad. Los datos muestran un empeoramiento significativo desde el accidente de Adamuz. En diciembre de 2025, el 71,3% de los trenes llegaban con menos de cinco minutos de retraso, mientras que en marzo de 2026 ese porcentaje cayó hasta el 48,4%. En el caso de retrasos inferiores a 15 minutos, la puntualidad ha pasado del 87,8% al 74,5%.
Más llamativo aún es el incremento del retraso medio en la llegada a destino. Si en diciembre se situaba en apenas tres minutos, en marzo ya alcanzaba los 11 minutos, tras haber registrado picos de 15 minutos en enero y hasta 19 minutos en febrero.
En este contexto, las políticas de compensación también han cambiado. Renfe ha endurecido sus condiciones y ya no indemniza retrasos inferiores a una hora en servicios de AVE y Larga Distancia. Así, solo se contempla la devolución del 50% del billete a partir de 60 minutos de retraso, y del 100% cuando se superan los 90 minutos. Tanto Renfe como Iryo han decidido, además, no aplicar compensaciones cuando los retrasos estén vinculados a limitaciones de velocidad impuestas por Adif, mientras que Ouigo mantiene, por ahora, su política habitual.
El resultado es un escenario en el que la oferta se reduce, los trayectos se alargan y las garantías para el viajero disminuyen, evidenciando que la reapertura de la línea a Málaga está lejos de suponer una recuperación real del servicio ferroviario.
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